Columnistas
De los piques a las trompadas
Ya son varios los heridos que se han presentado en estas carreras locas y creo que hasta ya ha habido muertos, lo cual han tapado para evitar el almendrón.
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13 de mar de 2026, 01:26 a. m.
Actualizado el 13 de mar de 2026, 01:26 a. m.
Lo malo trae más cosas malas. Hace ya varios años comenzaron los paseos nocturnos al kilómetro 18. Lo que en un principio fue un divertimento de parejas que se iban a chupar frío y a tomar aguapanela con queso, se fue degenerando porque le empezaron a mezclar licor, marihuana y otros estupefacientes, convirtiendo ese paseo en un completo infierno.
La cantidad de motos alertó a las autoridades del momento, quienes le pusieron el ojo a esta modalidad, amén de la protesta del vecindario y de los negocios establecidos en la vía que obligaron a que estos desadaptados se burlaran de la salida al mar y se desviaran por una vía en pésimo estado que conecta a Terrón Colorado con El Saladito por Montañuelas, antiguo camino de herradura, de grata recordación para los ‘Cali-viejudos’.
Aprovechando esa vía, se iniciaron los piques o competencias de motociclistas que tuvieron tanto éxito que se desplazaron a la vía principal desde el susodicho retén forestal hasta el 18 y, pese a la oposición de los moradores del sector, es poco o nada lo que han podido hacer.
A la medianoche de los miércoles, jueves y viernes aparecen citados por las redes sociales y es tal la concurrencia de participantes que ya hasta van ambulancias, se parquean a cuidar a estos angelitos, quienes además se toman la vía subiendo o bajando.
Ya son varios los heridos que se han presentado en estas carreras locas y creo que hasta ya ha habido muertos, lo cual han tapado para evitar el almendrón.
Mientras tanto, las autoridades de cuando en vez aparecen, lo que ha generado un aireado reclamo de los lugareños y la razón, según dicen, es la falta de personal para estos operativos.
Por otra parte, y por si fuera poco, han surgido ahora unas peleas callejeras en improvisados rings en las que se dan en la jeta unos imbéciles con guantes de boxeo y a las que les apuestan los participantes de los piques y un público creciente cada semana.
El espectáculo es deprimente. Ver cómo se vuelan los dientes unos mozalbetes por unos pocos pesos y hasta monedas es una inequívoca señal del relajamiento al que hemos llegado, porque de allí no va a salir un Pambelé, sino un trompadachín vinculado con el hampa y el bajo mundo.
Entiendo que se están tomando medidas para ponerle coto a esta situación francamente vergonzante para una ciudad que se ufana de que en este mismo sector existe una de las variedades más extensas de pájaros del mundo, y nosotros matando la gallina de los huevos de oro.
¿Qué sucedería si los turistas que nos visitan supieran de este infierno cuya ruidamenta lógica espanta a esta fauna?
Señor Alcalde: ¿Qué vamos a hacer?
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Posdata. Ojo con los palomistas que están denigrando a Abelardo y ojo con los abelardistas que están denigrando a Paloma porque al final y en la segunda vuelta se van a unir a uno o al otro.
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Posdata 2. Nos unimos o nos hundimos.
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Posdata 3. Yo hablo bien de Cali. ¡Hazlo tú también!

Administrador de Empresas, Abogado y periodista por vocación. Director y fundador de MF Publicidad Mercadeo Limitada, al igual que de los programas Mario Fernando Piano y Oye Cali. Galardonado en dos oportunidades con el premio Simón Bolívar de periodismo. Escribe para El País hace más de 40 años.
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