Columnista
El lío de Uribe con Oviedo
Si Juan Daniel Oviedo llega a ocupar la vicepresidencia, se convertiría en líder de la oposición dentro de la misma Casa de Nariño...
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26 de mar de 2026, 02:05 a. m.
Actualizado el 26 de mar de 2026, 02:05 a. m.
En el Tuluá de mi juventud, cuando alguien estaba en grave problema como el que le caería encima al marido pillado por la mujer en aventura extramural, la gente decía que estaba en “un lío de la madona”, que siempre me intrigó su significado hasta que un amigo historiador me explicó que de una iglesia en Bogotá los ladrones habían sustraído un bello y valiosísimo cuadro de la Virgen María, que en Italia la llaman Madonna, y que por ese delito se formó tremendo lío.
En ese mismo lío se encuentra hoy, no por razones conyugales sino políticas, el expresidente Álvaro Uribe porque creyó que la favorecida con su bendición, Paloma Valencia, es la candidata que puede expulsar de la Casa de Nariño a la izquierda que representa Petro, quien apoya a Iván Cepeda, otro personaje que Uribe detesta.
No he podido entender la razón por la cual el jefe del Centro Democrático aceptó que su protegida invitara a Juan Daniel Oviedo a formar con ella la dupla que aparecerá en el tarjetón de la primera vuelta que tendrá lugar el 31 de mayo. Pero no se percató el recio líder de que esa inclusión iba a traerle a su partido lo que ahora se está viendo, que no es otra cosa que el desagrado de sus parciales, que no ven con buenos ojos que se quiera llevar a la vicepresidencia a un ciudadano que no acepta muchas de las ideas retrógradas que mueven a la señora Valencia y a sus seguidores.
Ese sí que es un lío de la madona, peor que el del robo del cuadro de la Virgen, porque a estas alturas del paseo, expulsar a Oviedo o que este renuncie es casi imposible porque el exdirector del Dane está feliz con el drama que se ha formado, que le dará fuerza para cualquier aspiración suya a un cargo importante, como por ejemplo la Alcaldía de Bogotá.
Y es que la señora Valencia tampoco ha resultado ser la candidata que pueda abrir con éxito el sendero que la lleve a la presidencia. Pretender decirles a los colombianos –y que estos le crean- que es una mujer tolerante de las ideas contrarias es imposible porque en los últimos cuatro años hemos visto su actuación sectaria en el Senado, en el que no habla sino grita, y sin otro tema que el de atacar al Gobierno de Petro, y ahora a Iván Cepeda.
A mi juicio, era mejor candidata María Fernanda Cabal porque, también sectaria y gritona, tiene en su cabeza la problemática nacional y las soluciones que ella ejecutaría como presidenta, de las que pueden disentirse, pero que son más serias que los gritos destemplados de la dama de ancestros históricos.
Si Juan Daniel Oviedo llega a ocupar la vicepresidencia, se convertiría en líder de la oposición dentro de la misma Casa de Nariño, para felicidad de quienes nos oponemos a ese proyecto de gobierno, que es el mismo que tuvo Uribe cuando ejerció la presidencia.
El cuadro robado en Bogotá fue encontrado, pero ese robo sacrílego que se convirtió en leyenda puso en circulación el dicho que los colombianos registramos para señalar cualquier inconveniente que se nos presente, como es el que tiene Uribe por resolver para evitar un colapso político, imposible de solucionar.
Me niego a creer que no haya en la colectividad que regenta Uribe una persona, hombre o mujer, con menos defectos que los que tiene la señora Valencia, entre ellos el de haber causado la tremenda crisis que tiene hoy el Centro Democrático, con muchos de sus miembros furiosos con la designación del candidato a vicepresidente, de quien dicen que jamás ha tenido las ideas de derecha que ellos promulgan de la mano de Uribe.

Abogado con 45 años de ejercicio profesional. Cargos: Alcalde de Tuluá, Senador y representante a la Cámara, Secretario de Gobierno y Secretario de Justicia del Valle. Director SAG del Valle. Columnista de El Pais desde 1977 hasta la fecha.
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