Voces de esperanza en medio de la crisis

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Voces de esperanza en medio de la crisis

Marzo 20, 2021 - 11:00 p. m. Por: Carlos E. Climent

Hoy en día pocos dudan de que el Covid-19 es consecuencia directa del asalto del hombre a los sagrados bienes naturales. El calentamiento global, la tala de bosques y la contaminación del aire y el agua son apenas unos pocos ejemplos de la labor destructiva del hombre sobre la naturaleza. Algunos virus, mucho más astutos que los murciélagos, al verse desplazados por la destrucción de los bosques y los hospederos con quienes han convivido por milenios, se están trasladando al hombre para evitar su extinción.

La salida de la crisis desatada por esta pandemia no radica en convencer a sordos que no quieren oír, sino en que cada persona contribuya con su granito de arena para mejorar el planeta.

Pecando de iluso, ojalá esta peste cambie la manera egocéntrica como muchos con poder económico y político han manipulado su cuarto de hora en el manejo del Estado.

Si algo ha dejado en evidencia esta crisis es la fragilidad de la prepotencia y de las ansias de controlarlo todo. La muerte, que cada vez toca a la puerta de vecinos más cercanos, no hace distingos de clase.
Si bien a nivel personal la incertidumbre ha sumido a muchas personas en un estado de desesperación y las ha llevado a tener una visión negativa acerca del futuro, una vez superadas sus crisis las ha conducido también a cuestionar sus paradigmas individualistas y a reflexionar sobre la generosidad y el agradecimiento.

Las necesidades económicas y sociales han puesto a prueba la capacidad adaptativa de las personas, agudizando su originalidad y su capacidad innovadora. Y ha recordado, muchas veces de forma dolorosa, la importancia enorme del ahorro, la amistad, la pausa y la mesura.

Como en otras grandes crisis de la historia, las cuarentenas y las limitaciones de toda índole, han obligado a valorar en su justa dimensión la enorme importancia de la libertad individual.

Hemos aprendido a respetar los derechos de los demás a través de sencillos actos como el uso responsable de la mascarilla y el mantenimiento de una distancia física segura con los demás. Medidas que tendremos que seguir observando por mucho tiempo.

La crisis le ha permitido a muchas personas adquirir una conciencia de la solidaridad y entender principios básicos de salud, trabajo en equipo y autodisciplina que nunca se imaginaron que podrían resultar tan vitales. Incluso, a los escépticos de la ciencia, que han sido testigos del trabajo incansable en pro del bienestar de todos, les ha quedado claro quiénes son los verdaderos héroes de la medicina en las áreas de salud pública, ciencias básicas y trabajo clínico.

Esta pandemia ha desnudado la mezquindad de los gobernantes indecentes, los promeseros de siempre, los fabricantes de noticias falsas, los comunicadores sensacionalistas, los que vendieron su alma al diablo, los pesimistas de oficio y los profetas de catástrofes. Dicha claridad representa la posibilidad de mejoras futuras para la salud de la democracia.

Juntos, estos siete jinetes del apocalipsis, no podrán con la fuerza de la convicción de las personas bien intencionadas e informadas, quienes desde su nicho de trabajo honesto se convierten en una voz de esperanza frente a la crisis.

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