La investigación médica bajo la lupa

Los estudios que muestran los resultados más llamativos son los más citados y los que han tenido una influencia mayor en la práctica de los médicos.

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3 de abr de 2022, 06:25 a. m.

Actualizado el 17 de may de 2023, 12:35 p. m.

Los logros de la medicina moderna son enormes pero los resultados de las investigaciones médicas deben ser tomados con precaución.

John Ioannidis, Jefe del Centro de Investigación en Prevención de la Universidad de Stanford, una de las más prestigiosas facultades de medicina del mundo, está dedicado a cuestionar los resultados de algunos de los más citados estudios científicos (conocidos como “Golden Standard”) que han desinformado por décadas el ejercicio de la medicina moderna. Su artículo, desnudando dichos estudios, ha sido el más visitado en la historia del “Public Library of Science,” con más de 3 millones de lectores en 2020, 15 años después de su publicación (1).

Entre sus revelaciones se destacan las siguientes:

*Los resultados de las investigaciones médicas que demuestran que cierto fármaco o procedimiento sirve para corregir determinado problema (hallazgo “positivo”) se publican de manera inmediata. En cambio, los resultados que no pueden demostrar su efectividad (hallazgo “negativo”) se demoran años en publicarse, si es que llegan a conocerse.

*Los estudios que muestran los resultados más llamativos son los más citados y los que han tenido una influencia mayor en la práctica de los médicos.

*34 de los 45 estudios más famosos, con relación a distintos temas, fueron reexaminados y se encontró que en 14 de ellos (41%) los resultados estaban equivocados o eran francas exageraciones.

*Hay una presión sobre los investigadores a encontrar los resultados que tengan mayor posibilidad de recibir financiación y de producir los mejores resultados económicos.

*Las bases de muchos estudios son deleznables y sus conclusiones no aguantan un análisis estricto. Por ejemplo: la vitamina D para el control de la osteoporosis; la utilización de estrógenos para prevenir el Alzheimer en mujeres mayores; el reemplazo hormonal en la menopausia; la vitamina E o la aspirina para la prevención de la enfermedad cardiovascular; el antígeno prostático como salvador de vidas; las estatinas para las personas sin antecedentes cardiovasculares.

De la misma forma como los grandes poderes médicos y farmacéuticos, “el establecimiento o el sistema”, patrocinan tratamientos de dudosa utilidad que son ampliamente publicitados en revistas de renombre, invalidan otros que habiendo demostrado su beneficio en pruebas clínicas con miles de pacientes no logran pasar infranqueables barreras. Se trata de un poder invisible que en cada paso del proceso tiene la posibilidad de distorsionar los resultados, controlar la revisión por pares y seleccionar la conclusión final de una investigación. Lo cual, en últimas, determina el rechazo de la publicación en esas revistas científicas que se supone orientan el manejo clínico de tantas dolencias.

Son deberes y derechos fundamentales de la gente el buscar segundas opiniones de profesionales idóneos, bien informados, sin ataduras con el sistema y cuestionar los mitos y las “supuestas verdades”. En pocas palabras: no tragar entero

(1) Ioannidis, J. Why most published research findings are false? PLoS Med, August 2(8) e 124, 2005

Carlos E. Climent es médico de la Universidad del Valle y psiquiatra de la Universidad de Harvard. Durante30 años trabajó en el Departamento de Psiquiatría de la Universidad del Valle, y durante 20 se desempeñó como miembro del Panel de Expertos en Salud Mental de la Organización Mundial de la Salud.

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