¡Todos estamos untados!

¡Todos estamos untados!

Agosto 27, 2018 - 11:40 p.m. Por: Aura Lucía Mera

La corrupción llegó desde que nos ‘descubrieron’. Los conquistadores no eran precisamente la élite de España. No nos metamos mentiras. Llegaron, arrasaron, mataron y se cargaron con todo el oro que pudieron. El oro, el moro y lo que les dio la gana. En la Colonia siguieron extorsionando, robando tierras, aprovechándose de los indígenas y los campesinos y redactando sus propias leyes para asentar sus fortunas y convertirse en la ‘clase dirigente’.

Estoy segura que antes de la Conquista los indígenas llevaban una vida basada en el intercambio y respetaban sus leyes. Hasta que la piratería y la avaricia se convirtieron en el modus vivendi.

Con el pasar de los siglos se fue refinando y aceptando socialmente la corruptela, los negociados, el contrabando, siempre aprovechándose de los menos favorecidos e ignorantes. Hasta el día de hoy.

Roban los políticos. Roban los empresarios. Roban los terratenientes. Roban los ladrones comunes. Roban los contratistas. Se amasan fortunas de orígenes non sanctos que nadie quiso investigar. Roban al declarar renta. Roban los almacenes al vender sus productos a precios falsos. Como dice un tango, “El que no llora, no mama y el que no roba es un gil”.

Por eso, esta Consulta ha sido una revelación. Casi doce millones de colombianos salieron a votar contra la corrupción. El umbral casi se alcanza.

Estoy segura de que los abstencionistas pertenecen a la clase alta, que prefirieron irse a sus fincas el fin de semana, a los fundamentalistas del patrón que jamás vio con buenos ojos (qué susto) esta Consulta... y los que odian a Mockus, López, Fajardo y Robledo, los promotores. Prefirieron que las cosas sigan como están. ¡Qué vergüenza!

Sin embargo, sin apoyo, sin publicidad, sin lechonas ni tamales, cerca de doce millones salimos a votar porque la corrupción no tiene partido político (eso sí, la practican la mayoría de los políticos). Votamos porque estamos hartos de que se roben nuestros impuestos, la salud, las vías, la educación, las tierras...

Votamos porque queremos que algo cambie, porque aspiramos a un país un poquito más decente y equitativo. Porque no queremos más Gerleins roncando en su sillones durante treinta años.

Votamos porque no queremos más Ñoños ni Besailes. Porque no queremos más congresistas elegidos a punta de tamales y billetes y promesas falsas. Porque queremos alcaldes y gobernadores honestos y que cumplan lo prometido. Porque no queremos que se sigan robando la tierra de los campesinos. Porque no queremos más almacenes de fachada que son lavandería de narcotraficantes.

Me gustó la alocución del presidente Duque. Así es. Con los pantalones bien amarrados, aunque le cueste enfrentamientos. Al toro por los cuernos. ¡Luigi Echeverry es experto en el tema!

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P.D.: Este sábado 1 de septiembre arranca con todos los fierros Oiga Mire Lea en la Biblioteca Departamental, desde las 10:00 a.m.

Platos fuertes, fuertísimos, al caer la tarde, Alejandro Gaviria y su experiencia con el cáncer. También estará el español Juan José Millas, cuya obra ha sido traducida a más de veinte idiomas y llega con su último libro, ‘La mujer pájaro’. ¡Se espera llenos hasta las banderas!

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