¿Chantaje?

Febrero 23, 2016 - 12:00 a. m. 2016-02-23 Por: Aura Lucía Mera

Obsceno el comportamiento de algunos concejales con el alcalde Maurice Armitage, al atravesarse como burro muerto para no otorgarle las facultades por seis meses que está solicitando el Mandatario para poder hacer la Reforma Administrativa que se requiere.Estoy totalmente de acuerdo con el artículo de opinión publicado en este diario el domingo pasado, escrito por Esteban Piedrahíta, sobre la urgencia y la importancia de reestructurar la Administración Municipal. Me remito a los datos que hablan por sí solos.Armitage recibe una estructura con más de seis mil funcionarios, de los cuales solo el 29% eran de planta. Un ejemplo, el Dagma, con un funcionario de planta y 400 contratistas. Desde hace quince años viene funcionando este modus operandi, debido a circunstancias económicas que ya no existen y que actualmente se pueden cambiar.Ningún funcionario contratista, que sabe que en un año se le acaba su empleo, puede trabajar con continuidad, ni mística, ni ganas. Nadie le garantiza su estabilidad laboral y la jauría de politiqueros aprovecha para pagar favores, ofreciendo nuevos contratos. Cito a Piedrahíta: “No habría mejor manera de profesionalizar y reducir la politización de la burocracia municipal que incorporar a estas personas (previo estudio de necesidad e idoneidad) a la nómina oficial. Una Reforma seria como las hechas en Barranquilla y Medellín...”.Pero resulta, y esto es lo intolerable, que esta Reforma solamente es posible si los concejales le otorgan las facultades al Alcalde. Y las ambiciones personales, el clientelismo, la rapiña de algunos ediles, por fortuna no son todos, está tratando de impedir a toda costa que se otorguen estas facultades. Para seguir manipulando la ciudad a su antojo u obtener beneficios personales.Prefieren convertir el proyecto en una colcha de retazos, y que la Administración Municipal siga al garete, pasándose por encima estudios tan serios y legítimos como los que ha entregado la Universidad del Valle y los Comités de Empalme que tuvieron las puertas abiertas en la Administración Guerrero.¿Nos vamos a quedar cruzados de brazos como siempre? ¿O los que votamos y creemos en Maurice Armitage, precisamente para que esto cambiara, vamos a reaccionar? ¿Quiénes son los concejales que se oponen? Nombres propios. ¿Qué buscan? Denunciémoslos. ¡Desenmascarémoslos!¿Vamos a apoyar o no a Armitage, o nos vamos a doblegar ante un puñado de clientelistas que se hacen elegir ediles precisamente para seguir haciendo de las suyas? Cali somos todos. Todos los ciudadanos que queremos que nuestra ciudad y sus corregimientos sigan progresando, los que pagamos impuestos y no queremos más de lo mismo. Rodrigo Guerrero logró imposibles. Armitage quiere seguir adelante. Se necesita que el Concejo le otorgue esas facultades. ¡Si no las logra, una vez más habrá ganado la obscenidad de la politiquería y la mermelada!Apoyar al alcalde Armitage es un deber prioritario de los caleños. No es suficiente salir a votar y luego desentenderse. En el barco ciudadano estamos montados todos. Ya estuvimos en épocas nefastas a punto de naufragar. Hemos salido a flote. Se llegó el momento de remontarnos y surcar triunfantes olas encrespadas, temporales, nubarrones de tormenta. Lo lograremos si apoyamos al Capitán. De lo contrario formaremos parte de la legión de ratas almizcleras.De todos depende que lleguemos a buen puerto. Cada marinero es responsable de la nave. No dejemos solo al timonel. ¡Armitage tiene las metas claras. La politiquería rastrera no lo puede maniatar!PD. Cuidado con los selfies, las conversaciones íntimas con personas extrañas, enviar fotos de órganos no aceptados por el Procurador. En este país no decapitan por corrupción, sino por otras razones. Ojo con camaritas y grabadoras. ¡Qué vergüenza el periodismo amarillo! Solidaridad con el general Palomino y con el viceministro Ferro y sus familias.

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