¡Cali de luces!

¡Cali de luces!

Diciembre 17, 2018 - 11:40 p.m. Por: Aura Lucía Mera

¡Cali se viste de luces en este diciembre! Nunca había visto una iluminación tan bella desde que tengo recuerdos.

Caminar por el bulevar es como llenar el alma de estalactitas y diminutos brillantes dorados. Es bañarse en un remanso de paz y dulzura.

Recorrer la Calle Quinta bajo esas luciérnagas de oro que caen verticales y se mueven al ritmo suave de la brisa nocturna es asistir a un ballet misterioso del follaje y las luces. Deben hablar entre ellos, o tal vez, cantar en susurros tonadas de amor y de paz.

Cali se viste de luces con los super conciertos programados, donde cientos y cientos de manos se alzarán al ritmo de las canciones y los acordes, y los brazos en alto semejarán palmeras mecidas al viento.

Cali se viste de luces con el Salsódromo, y esas mujeres y hombres aún llevan la música en las venas y se cimbrean como juncos vibrantes.
Cali se viste de luces con Delirio que estrenará galas y derrochará alegría, en compases de salsa y sones tropicales, sensuales, coquetos, vestidos de colores brillantes contagiando a todos los asistentes con sus movimientos a participar del espectáculo.

Cali se viste de luces con su Feria Taurina. Cañaveralejo abre sus puertas hasta el 31 de diciembre, ofreciendo, una vez más, los mejores carteles, con estupendos encierros. Roca Rey, Sebastián Castella, Enrique Ponce, Luis Bolívar, Colombo, Antonio Ferrera, Gines Marín.

Crece la expectativa y la boletería se mueve. El 29 de diciembre regresará a los ruedos el festival taurino en honor de la Virgen Macarena y miles de velitas alumbrarán la procesión, mientras se escuchan los acordes de la Salve Rociera, que estremecen el corazón. Trajes de luces. Alamares en oro y plata. El paseíllo, las amazonas en caballos espectaculares.

Ese ambiente electrizante, donde toro y torero se funden en un ballet que no permite pasos en falso ni equivocaciones, que no tiene guiones preestablecidos, que son solo instantes que penetran las retinas.

Feria donde la majestad del toro bravo y con trapío y casta se enfrenta al lidiador, y no existe nada más que esos momentos, en solitario, donde la danza, la vida, la muerte, el valor y la bravura se miran de frente ¡y se entrelazan!

Cali se viste de luces y en cada corazón ya está sembrada esa semillita de armonía y alegría. De abrir el corazón a la ternura. De olvidar rencillas pasadas y resquemores. De aceptar que la vida es muy corta aunque se viva muy largo y que no valen la pena el rencor, la ambición, la soberbia ni la avaricia. Que dejaremos este planeta azul como lo estrenamos, desnudos, solo llevando en el alma el amor incondicional que hemos recibido y el que hemos entregado.

Todo lo demás, ropajes, dinero, objetos, lugares, propiedades, son cosas prestadas por un instante y no nos pertenecen. Y como decía San Pablo, lo único eterno es el amor, ese intangible que es el motor sanador el único que le da sentido a la existencia.

P.D.: Nos volvemos a contactar el 8 de enero, feliz año. Y un abrazo muy especial de felicitaciones a Maurice Armitage y su equipo que nos han regalado las luces más bellas en la historia de Cali. ¡Así que llenemos el alma de luces y paz!

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