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Pasajero latino del crucero con brote de hantavirus relata la experiencia: “Fue una desgracia”
El hombre habló de cómo sucedieron los hechos en los que varias personas perdieron la vida por cuenta de la propagación del virus.
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11 de may de 2026, 07:14 p. m.
Actualizado el 11 de may de 2026, 07:14 p. m.
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La emergencia sanitaria a bordo del crucero MV Hondius sigue generando preocupación internacional luego de que tres personas murieran y decenas de pasajeros quedaran bajo observación por un brote de hantavirus.
Sin embargo, por estos días, además del temor por la salud pública, un testimonio se roba la atención del mundo. Se trata de un pasajero latinoamericano, quien describió la experiencia como “una desgracia”.
Se trata de Carlos Ferello, el único argentino a bordo del crucero MV Hondius, que salió de Ushuaia el pasado 1 de abril.

El viajero aseguró que la situación fue angustiante para todos los ocupantes del barco, que permanecieron durante varios días bajo estrictos protocolos de bioseguridad mientras las autoridades sanitarias coordinaban el desembarco en Tenerife, España.
“Fue distinto a lo que había pensado. Fue una desgracia, ahora tenemos que pasar unos días en cuarentena”, afirmó Ferello, al canal TN desde el puerto canario de Granadilla, en la isla de Tenerife.
El brote se detectó después de que varios pasajeros presentaran síntomas compatibles con el hantavirus, una infección que generalmente se transmite por contacto con excrementos, saliva u orina de roedores infectados.

Así, el ingeniero retirado detalló que, tras haber embarcado en Ushuaia, en Argentina, atraído por la navegación y el recorrido hacia la Antártida, las primeras alarmas se dieron cuando pasaban cerca del archipiélago de Tristán da Cunha, considerado uno de los lugares habitados más remotos del planeta.
En ese punto, ya un matrimonio neerlandés había comenzado a presentar síntomas febriles. El hombre murió a bordo de la embarcación, mientras su esposa perdió la vida tras ser evacuada hacia Johannesburgo, en Sudáfrica, desde la isla de Santa Elena.
Durante la entrevista, el pasajero latino relató también que el ambiente dentro del crucero cambió drásticamente desde que se conocieron los primeros fallecimientos. No obstante, la preocupación se intensificó al no tener certeza sobre el alcance del contagio ni sobre el tiempo que permanecerían aislados.
“En ese momento fue cuando se prendieron todas las alarmas. Empezaron a hacer análisis y a delinear que teníamos que estar aislados”, indicó Ferello.

Así, y de acuerdo con las autoridades españolas, el operativo para recibir a los pasajeros fue calificado como “sin precedentes”, debido al nivel de coordinación requerido entre organismos de salud y seguridad de distintos países.
“Se tomaron las medidas de que no estuviéramos tan juntos. Yo estaba solo, así que siempre comía, desayunaba y paseaba solo; no tenía tanto contacto”, relató el argentino sobre cómo comenzaron a prevenir nuevos contagios, y la disposición de su nación, para atender el caso. Y añadió, “Cancillería y el embajador fueron espectaculares. Se han movido, se han preocupado. Estaban en contacto permanente, tanto el Ministerio de Salud de la Argentina como los consulados”.
Cabe decir que, el barco llegó al puerto de Granadilla de Abona, en Tenerife, con más de 150 personas a bordo.
Sin embargo, por ahora, las autoridades sanitarias continúan monitoreando a los pasajeros repatriados a sus respectivos países. Hasta el momento, no se han reportado nuevos contagios confirmados, aunque algunos viajeros permanecen bajo observación médica preventiva.

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