mundo
La última guarida del poderoso narco mexicano ‘El Mencho’; así fue el operativo que le puso fin a una era de poder criminal
Trascienden detalles del opertivo que terminó con la muerte del capo.
Siga a EL PAÍS en Google Discover y no se pierda las últimas noticias


25 de feb de 2026, 03:59 a. m.
Actualizado el 25 de feb de 2026, 04:01 a. m.
Noticias Destacadas
El tronar de las metralletas y el rugido de los helicópteros sacudieron el lujoso complejo turístico donde se ocultaba el capo mexicano ‘El Mencho’, sumiendo en la angustia a los turistas que pasaban un plácido fin de semana en la pintoresca comunidad de Tapalpa, en el oeste de México.
Nemesio Oseguera, el poderoso líder del Cartel Jalisco Nueva Generación (CJNG), intentó con sus secuaces repeler el espectacular operativo militar lanzado el pasado domingo 22 de febrero en este paraje de la montañas de Jalisco.

Pero en su huida por el bosque fue alcanzado por las balas del Ejército y aunque los militares intentaron trasladarlo por aire a un hospital, murió por las heridas.
“Fue de terror, (...a) se escuchaban las metralletas (disparando) de la tierra al aire y del aire a la tierra”, narra a la AFP un turista que llegó una noche antes al mismo complejo donde está la cabaña del capo, y que pidió guardar el anonimato por seguridad.
Apenas había amanecido cuando lo sorprendieron los disparos. “Fueron aumentando poco a poquito y después, se oían fuerte las armas”, añade al estimar que la refriega duró un par de horas.
Los turistas que alquilaron las exclusivas cabañas apenas pudieron salir este martes, luego de que la alcaldía les pidiera resguardarse desde el domingo.
Última cita
Oseguera tuvo en esa lujosa cabaña su última cita con su novia, quien, según informes oficiales, fue pieza clave para ubicarlo.
Según testimonios recogidos por la AFP, ‘El Mencho’ había mantenido un bajo perfil en Tapalpa Country Club, el complejo de residencias de descanso del estado de Jalisco, cuna de la banda criminal.
“Desconocía que hubiera personas así”, cuenta bajo anonimato una joven trabajadora doméstica que habita en la zona.
Pero un turista, que también pidió no ser identificado, asegura que él sí escucho que el capo narco “estaba en esta región”. Imaginó lo que podría ocurrir si buscaban detenerlo. “Fue un momento de mucha tensión”, explica.

La mañana del domingo un grupo de fuerzas especiales del ejército se aproximó a la cabaña del “Mencho” y fue recibido a balazos por los pistoleros que conformaban el cinturón de seguridad del narco.
Las autoridades impedían este martes acercarse al lugar. La vivienda, que lucía al exterior enormes imágenes religiosas, quedó rodeada de cientos de casquillos y un Jeep abandonado con las puertas abiertas, narraron vecinos de la zona.
Algunos medios mexicanos difundieron imágenes del lujoso interior de la cabaña, donde se veían muebles con cajones abiertos y las camas revueltas.
Había además una mesa con imágenes religiosas y veladoras, una oración escrita a mano y medicamentos para atender los problemas renales que presuntamente aquejaban a Oseguera desde hacía años.
Incendiaria venganza
Este apacible lugar, considerado como un “pueblo mágico” por su encanto y sus actividades para el turismo de montaña, fue el epicentro de un ola de bloqueos en carreteras, quema de gasolineras y comercios que se expandieron a 20 de los 32 estados del país, en acciones coordinadas del CJNG para vengar la muerte de su jefe.
“Estaban quemando carros y autobuses en la salida de Tapalpa”, recuerda la trabajadora doméstica, todavía nerviosa.
Este martes, el lugar lucía desolado. Los turistas, que suelen pasar los fines de semana en este paradero boscoso, comenzaron a abandonar el poblado y evitaban hablar con la prensa.

Los visitantes viajaron en largas caravanas que eran escoltadas por vehículos oficiales por la carretera plagada de militares.
En el centro de Tapalpa, de unos 23.000 habitantes, los comercios empezaron a abrir de nuevo y la actividad, lentamente, recuperó su ritmo habitual.
Hasta el lunes, las rutas hacia el destino turístico estaban bloqueadas con vehículos quemados, práctica habitual de las bandas criminales para impedir la llegada de refuerzos militares y policiales.
Un par de kilómetros antes de la comunidad, los pistoleros abrieron una zanja a media carretera.
“¿Van para Tapalpa? Para allá no están llegando los camiones”, gritaba un joven que buscaba quien lo trasladara a la localidad.

6024455000








