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Donald Trump aterriza en China para cumbre con Xi Jinping: estos son los temas clave del encuentro
Es la primera visita de un presidente norteamericano a China desde la que el propio Trump realizó en noviembre de 2017.
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13 de may de 2026, 12:26 p. m.
Actualizado el 13 de may de 2026, 12:26 p. m.
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El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, llegó este miércoles a China con vistas a una cumbre con su homólogo Xi Jinping, en la que se abordarán asuntos candentes como el comercio internacional, la guerra en Irán y el futuro de Taiwán.
Es la primera visita de un presidente norteamericano a China desde la que el propio Trump realizó en noviembre de 2017. Ambos líderes pasarán mucho tiempo juntos en un programa que incluye recepciones, banquetes, almuerzos y reuniones bilaterales.
El presidente republicano viajó en su avión junto a Elon Musk, director ejecutivo de Tesla y SpaceX y hombre más rico del mundo. También están presentes Tim Cook (Apple) y Kelly Ortberg (Boeing).
Jensen Huang, director ejecutivo del gigante estadounidense de chips Nvidia, se unió al grupo durante una escala en Alaska.

“Le pediré al presidente Xi, un líder de extraordinaria talla, que ‘abra’ China para que estas personas brillantes puedan desplegar todo su talento y ayudar a llevar a la República Popular a un nivel aún más alto”, escribió Trump en su red social Truth Social.
“China da la bienvenida al presidente Trump en su visita de Estado a China”, declaró por su parte un portavoz del Ministerio de Exteriores chino, Guo Jiakun, asegurando que Pekín está dispuesto a colaborar con Estados Unidos “para ampliar la cooperación y gestionar las diferencias”.
Una de las principales cuestiones sobre la mesa será prorrogar la tregua alcanzada en octubre en la guerra de los aranceles.
Pero los desacuerdos son muchos, incluyendo las tierras raras, los semiconductores, la propiedad intelectual y la cuestión de Taiwán.
“Larga conversación” sobre Irán
La guerra con Irán, desatada el 28 de febrero por el ataque conjunto al país de Israel y Estados Unidos, ha sacudido la economía mundial y el mercado energético en particular.
Según la administración estadounidense, Trump quiere presionar a Pekín, un socio estratégico y económico clave de los iraníes, para que utilice su influencia y contribuya a una salida de la crisis en el Golfo.
El presidente estadounidense ya ha intentado poner fin a las compras de petróleo iraní por parte de China con sanciones. Una maniobra condenada por Pekín, que sin embargo no ha provocado una crisis diplomática abierta.
“Vamos a tener una larga conversación” sobre Irán, dijo a los periodistas en la Casa Blanca. Poco después, sin embargo, añadió que “no necesita ayuda con Irán”.
Según Trump, China, principal importador de petróleo iraní, no ha causado “problemas” desde que Estados Unidos impuso a mitad de abril el bloqueo de los puertos iraníes.

“Nos llevamos bien” con Xi Jinping, declaró. “Creo que verá que van a pasar cosas buenas”.
La víspera de su llegada, el ministro chino de Exteriores, Wang Yi, instó a Pakistán a “intensificar” sus esfuerzos de mediación entre Teherán y Washington, según la agencia Xinhua.
Estados Unidos y China mantienen desde hace años una feroz competencia en los ámbitos estratégico, tecnológico y económico.
“La cumbre parecerá cortés en la superficie, pero en el plano táctico será un partido de rugby en el que cada parte querrá tomar ventaja”, apunta Melanie Hart, experta en China del Atlantic Council.
En 2025, tras el regreso de Donald Trump a la Casa Blanca, las dos superpotencias libraron una encarnizada guerra comercial con repercusiones globales, aplicándose mutuamente aranceles exorbitantes y múltiples restricciones.
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