Conozca los estudios más delirantes de universidades del Primer Mundo

Conozca los estudios más delirantes de universidades del Primer Mundo

Junio 05, 2011 - 12:00 a.m. Por:
Isabel Peláez, reportera de El País.
Conozca los estudios más delirantes de universidades del Primer Mundo

¡Campeones! Un ‘sesudo’ estudio del 2005 descubrió que “Los pingüinos pueden defecar a 40 centímetros de distancia”.

Esta es la hipótesis: ríen primero, piensan después. Compendium.

En el Reino Unido un par de científicos recibieron el Premio Ig-Nobel, por vigilar la actividad de una célula del cerebro en una langosta mientras veía Star Wars. Parece chiste, pero no lo es. Es un estudio de Claire Rind y Peter Simmons, de la prestigiosa Universidad de Newcastle. Es como si en la Universidad de los Andes, de Bogotá, un equipo de estudiosos pusiera a unas lombrices de tierra a ver el ‘Noticiero del Senado’. El resultado, según el comediante Iván Marín, sería el mismo: un shock cerebral. Y si ese estudio mereció el Ig-Nobel, el siguiente estudio es de Récord Guinness, no por brillante, sino por batir la marca a los investigadores más ociosos: “Científicos de la Universidad de Oxford determinaron que los neoyorquinos producen 132 millones de espermatozoides por centímetro cúbico y los habitantes de Los Ángeles sólo 73”. “Uno tiene que ser muy desocupado para contarle las células reproductoras a otro tipo”, dice el humorista, quien batió su propio récord de risas y de aplausos del público en el espacio ‘Comediantes de la noche’, del Canal RCN, hablando de estudios científicos que todos creyeron que eran chiste, pero no.Robin Biojó, presidente del Comité de Ética de Imbanaco, considera que estudios como aquellos lucen como “bromas científicas”. Él los atribuye a esa premisa que existe en el primer mundo, que en el ámbito académico obliga a los investigadores a ‘publicar o perecer’. Y explica: “Si bien lo que se busca es incitar a la creatividad y a sostener en los cargos docentes solamente a quienes generan estudios científicos, se puede caer en el ridículo del desperdicio mental”.Y si queremos un buen ejemplo de dicho ‘desperdicio mental’, sólo hay que detenerse en la investigación que ganó el Ig-Nobel de Dinámica de Fluidos en 2005, y que llegó a tremenda conclusión: “‘Los pingüinos pueden defecar a 40 centímetros de distancia”.Científicos se dieron a la tarea -metro en mano- de investigar cómo defecan estas especies que habitan aguas antárticas. Y no contentos con la escatológica misión, advirtieron que “sería necesario realizar otra expedición para conocer si la postura que toma el animalillo para la expulsión de las heces depende de la dirección del viento”. ¿Qué tal?Otros estudios hacen que uno se pregunte hasta dónde llegan los científicos para hacer descubrimientos como que “el sabor de vainilla puede extraerse de las heces de las vacas”. Semejante hallazgo le valió el Ig-Nobel de Química a Mayu Yamamoto en 2006 . Y otra pregunta más: ¿Quién sería capaz de ingerir tal postre?Según Biojó, muy ocasionalmente entre estos estudios aparece algo que en lengua anglo se denomina ‘serendipity’, es decir, casualidad o lo que coloquialmente llamamos “chiripa” y es encontrar algo distinto de lo que se andaba buscando y que tenga alguna aplicabilidad. Por ejemplo, cita él, “el identificar que son las hembras anófeles y no los mosquitos machos quienes transmiten el plasmodio de la malaria. Esto permitiría a mediano plazo que se lograran esterilizar ciertas especies y se podría interrumpir algún ciclo de una determinada enfermedad.No obstante, muchos estudios lucen como “bromas científicas”, como el que emprendieron tres investigadores de la Universidad de Barcelona, con el que llegaron a la conclusión de que “las ratas no siempre distinguen el japonés hablado al revés del holandés hablado al revés”. Aparte de ganar el Ig-Nobel de Lingüística, ¿para qué sirve el dato? Dicen que trataban de hallar similitudes entre los bebés humanos y los cachorros de otros mamíferos, para determinar los orígenes evolutivos de la palabra.Estrambóticos o no, muchos estudios aparentemente patéticos han sido merecedores de los premios Ig-Nobel, una parodia a los Nobel que entrega desde 1991 la revista Annals of Improbable Research y que premia investigaciones absurdas, inútiles o ridículas, pero que tienen una base sistemática razonable. Verdaderas estatuillas al ocio creativo.El escritor Oscar Giménez, autor del blog ‘Si Galileo Levantara la Cabeza’, cuenta que en la gala del Sanders Theatre de Harvard, los autores de los logros que ‘primero hacen reír y luego pensar’, le sacan carcajadas a los 1.200 asistentes.Uno de los estudios, digno de un festival del humor, es el que realizaron investigadores franceses de la Escuela Nacional Veterinaria de Toulouse, que se alzaron con el Ig-Nobel de Biología en el 2008, y que consistió en una memorable competición de salto de altura y longitud entre pulgas de perro y pulgas de gato.Los autores explicaron ceremoniosos que se trataba de “dos especies distintas cuya capacidad de salto nunca se había comparado” y ellos se encargaron de rellenar semejante vacío científico. La medalla de oro en salto de longitud fue para las pulgas de perro, pues la media de distancia saltada fue de 30 centímetros, mientras que la de las pulgas de gato fue de sólo 19,9 centímetros. Resultados como ese nos permitirán conciliar el sueño.Otro gran aporte de la ciencia, que seguro agradece el género masculino, es el que hizo una científica británica, que aseguró que sólo mirar por diez minutos los encantos de una mujer bien dotada equivale a un trabajo de 30 minutos con ejercicios aeróbicos. O el de unos alemanes que concluyeron que los hombres que pasan más tiempo mirando los pechos de las mujeres tienen una esperanza de vida superior en cinco años respecto a los que no lo hacen. Aquí es donde Marín pregunta: “¿Por qué no decirle a la instructora del gimnasio que me deje ver su escote y así nos ahorramos tiempo y esfuerzo?”.Lo lamentable de dichos estudios, dice Biojó, es que “se dilapidan recursos que podrían emplearse en resolver cuestionamientos reales y válidos del comportamiento animal y humano, pero con una utilidad práctica para la sociedad”.¡Eureka!Un trabajo de la universidad polaca de Wroclaw sondeó los factores inconscientes que afectan las preferencias y descubrió que las piernas largas son más atractivas, tanto para hombres como para mujeres. Una resonancia magnética del cerebro bastaría para distinguir a Santos de Uribe. Investigadores del Instituto de Neurociencia Cognitiva del University College London descubrieron que las personas de ideología liberal tienen un córtex cingulado anterior de mayor tamaño que las personas conservadoras.¿Por qué los pájaros carpinteros no sufren dolores de cabeza? (Ig-Nobel de Ornitología, 2006): el cerebro del ave está más apretado en el cráneo para maximizar la superficie de impacto.El mosquito de la malaria se siente tan atraído por el queso Limburger como por el olor de pies humanos (Ig-Nobel de Biología, 2006). Los patos pueden ser necrófilos homosexuales (Ig-Nobel de Biología, 2003): El estudio anota: “Cerca del pato muerto, otro macho montó el cadáver y copuló con fuerza”.Las tasas de suicidio en los EE.UU se relacionan con la cantidad de música country emitida en la radio (Ig Nobel de Medicina, 2004): ‘El efecto de la música Country en el suicidio’ (Social Forces), asegura que este tipo de melodías hace que la gente se quite la vida.¡No contaban con su astucia!Un estudio científico publicado en la revista Journal of Social and Clinical Psychology, concluyó: “Nos sentimos mejor el viernes por la noche que el domingo por la mañana, el peor día de la semana es el lunes y disfrutamos más en casa descansando el fin de semana”. ¿Revelador, no?Científicos italianos preguntaron a hombres entre los 75 y los 95 años: “¿Le gustaría hacer el amor más a menudo de lo que hacen?”. La respuesta: un abrumador “Sí”. ¿No, en serio? Como diría el Chapulín Colorado: “Chanfle, no contaban con mi astucia”.Los científicos de la Universidad de Otago, en Nueva Zelanda, comprobaron que la gente que camina en medias tiene menos probabilidad de resbalar en un camino con hielo. Científicos canadienses concluyeron que si los zombies existieran acabarían con la humanidad... Sin palabras.A los niños les gustan los carritos, a las niñas las muñecas. El estudio es de la London's City University. No se diga más.

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