¿Qué hay detrás de los secuestros y desapariciones en el norte del Cauca?

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¿Qué hay detrás de los secuestros y desapariciones en el norte del Cauca?

Agosto 19, 2019 - 11:15 p.m. Por:
Colprensa
Seguridad norte del Cauca por disidencias Farc

Las autoridades en el norte del Cauca están en alerta porque varios grupos armados, como las disidencias de las Farc, están secuestrando a ciudadanos para poder financiar sus estructuras.

Foto: Archivo El País

Con la retención y asesinato del rector de la Institución Educativa Agroempresarial de Huasanó, Caloto, Orlando Gómez, se evidenció aún más la realidad de las desapariciones y los plagios que se vienen presentando en el norte del departamento del Cauca.

Y es que este no es el único caso que sucede en una zona que ahora está dominada por la guerra, luego que excombatientes de las Farc optaran por reagruparse bajo el nombre de Columna Móvil Dagoberto Ramos, estructura armada que declaró como objetivo militar a la Guardia Indígena y a periodistas de la región, en su postura de vencer al Estado así como a grupos rivales como ‘Los Pelusos’.

Entre 2018 y 2019, según la Fiscalía y la Policía, se han presentado en dicha región 29 casos de secuestros, la gran mayoría atribuidos a esta estructura y las víctimas son comerciantes, profesionales o ciudadanos del común de Cali, Jamundí o de los mismos municipios nortecaucanos.

Sin embargo, esa realidad de cifras oficiales dista mucho de la realidad que se vive en estos territorios, donde florecen en su máximo esplendor los cultivos ilícitos, los laboratorios para el procesamiento de narcóticos y otras actividades ilegales que terminan acorralando a la comunidad y poniendo en apuros a las autoridades.

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Las denuncias hechas por organizaciones sociales pueden superar la cifra oficial de las autoridades. Por ejemplo, la comunidad contabilizó como secuestro el caso de los primos Jorge Iván Cuervo y William Sánchez, jóvenes de Jamundí quienes al parecer llegaron al norte del Cauca bajo una promesa de trabajo y luego desaparecieron. O de otros dos muchachos de esta localidad que desaparecieron bajo las mismas circunstancias.

El otro caso es del empresario Enrique Gómez, quien fue secuestrado en Jamundí el pasado 14 de julio y luego su cadáver apareció en el río Quinamayó, entre Santander de Quilichao y el corregimiento de Buenos Aires. Aunque para las autoridades esto apuntaría a un ajuste de cuentas, el hecho es que a este vallecaucano lo plagiaron y lo trasladaron a esta zona del país.

Pero la situación más alarmante es la de seis personas que el 28 de mayo salieron de Cali hacia Corinto, supuestamente a realizar la compra de un predio, pero que luego desaparecieron cuando arribaron a un punto del área rural de esta localidad nortecaucana.

“Esa zona integrada por Corinto, Miranda, Toribío, Caloto y Jambaló se convirtió en el espacio ideal para que grupos armados, como la Dagoberto Ramos, esconda a los secuestrados, aprovechando que es un área donde no se le permite el ingreso a la Fuerza Pública por ser territorios cobijados por la jurisdicción indígena y alguno de sus líderes se hacen los de la vista gorda cuando pasan a los plagiados”, relató un integrante del Gaula Militar que adelanta acciones para lograr la liberación de algunas personas en este punto del norte del departamento.

El 28 de mayo, seis personas salieron de Cali hacia Corinto, supuestamente a realizar la compra de un predio, pero desaparecieron en zona rural caucana.

“El área de Derechos Humanos de la Acín sí tiene denuncias de secuestrados en estas zonas pero no sabemos en que punto están, de ahí que no podamos hacer un control territorial efectivo para contrarrestarlos, porque para nosotros es claro que estas situaciones desarmonizan a nuestras comunidades, y si toca enfrentarse a estos sujetos para evitar esto, lo hacemos con la autoridad de la Guardia”, precisó Harold Secué, uno de los representantes de la Asociación de Cabildos Indígenas del Norte del Cauca, Acín.

Dicha postura, entonces, va en contravía con las intenciones de la Dagoberto Ramos de continuar con el secuestro, de ahí que esto sería una de las causas que explicarían las agresiones registradas hacia la Guardia de los últimos días.

Y es que con la reagrupación de los disidentes en el Cauca, por orden de alias Gentil Duarte, se disparó esta modalidad delictiva en la región, donde las víctimas terminan muertas o entregando su patrimonio para así regresar pronto a la libertad.

“Los que aún son milicianos perfilan a las víctimas, es decir, miran si tienen capacidad económica para después secuestrarlas y ofrecérselas a la Dagoberto Ramos, cuyos cabecillas evalúan si pueden obtener beneficios económicos con el plagiado, entonces deciden recibirlos o no. Esto también pasa mucho con pandilleros de Puerto Tejada o Guachené, quienes buscan venderle secuestrados a este grupo criminal para recibir dinero por eso”, explicó el comandante de la Policía en el Cauca, coronel Fabio Rojas frente este fenómeno delincuencial.

Luego de ser plagiadas, las víctimas son movilizadas hasta sectores como El Palo y El Tierrero, donde son entregados a este grupo armado, si este acepta continuar con la acción delincuencial para obtener dinero al extorsionar a sus familiares, agregó el oficial de la Policía.

De ahí, y como respuesta, el Gaula de Policía y Ejército aumentó su pie de fuerza en esta zona para judicializar a los implicados en este obrar criminal.

Hace quince días, en un operativo de Sijín, Fiscalía y Ejército en Santander de Quilichao, capturaron a alias Marianao, presunto cabecilla de una comisión de la estructura Dagoberto Ramos, y el encargado de perfilar a las víctimas para después secuestrarlas.

Seis desaparecidos en Corinto

El caso más alarmante sobre la desaparición de personas en esta zona del país sucedió en Corinto, luego que seis personas viajaran de Cali a este municipio nortecaucano el pasado 28 de mayo “supuestamente a comprar una finca”.

“A Jimmy Sandoval Astudillo lo contactaron para que llevara a una gente de Cali hacia ese pueblo, porque él es transportador informal, entonces aceptó este trabajo y salieron todos para allá como corroboramos, pero después, y cuando llegaron a un punto de la zona rural, desaparecieron, perdimos contacto con él, no volvió a contestar el celular”, relataron los allegados del conductor de 41 años, quien vive en el barrio República de Israel de la capital del Valle.

Luego, y en ese afán por ubicar a este ciudadano, sus familiares llegaron a Corinto el 30 de mayo, luego de ser informados que un carro terminó incinerado a las afueras de este municipio. Se llevaron una mala noticia: el vehículo usado por Jimmy Sandoval Astudillo para trabajar era el carro incinerado, al parecer luego de llevar a las personas que solicitaron sus servicios.

Tras esto, se conoció que las otras personas que se movilizaron al lado de este trabajador informal eran la joven Cindy Viviana Varón Guaca, Juan Carlos Ortiz y otras tres personas que se desconocen sus identidades porque, según la Policía, sus familiares no han denunciado el caso ante las autoridades competentes.

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