El complejo entramado detrás del sicariato en Cali

El complejo entramado detrás del sicariato en Cali

Marzo 24, 2019 - 08:00 a.m. Por:
Andrés F. Carmona Barrero / Reportero de El País
Asesinato de abogado en Cali

El abogado penalista Paulo Enrique Muñoz López, de 37 años, fue asesinado junto a su colega Sandra Liliana Plata León, de 33 años, cuando iban por el barrio Centenario en este carro lujoso. Un sicario con pistola los asesinó el miércoles pasado.

Wirman Ríos / El País

Paulo Enrique Muñoz López, abogado penalista de 37 años, y Sandra Liliana Plata León, de 33 años, otra jurista, fueron acribillados el pasado miércoles a las 9:13 a.m. por un sicario que utilizó una pistola nueve milímetros en el atentado registrado en la Avenida 2N con Calle 7N, cerca a Bellas Artes, en el barrio Centenario, noroeste de Cali.

En una cámara de seguridad ubicada sobre la Avenida 2N con Calle 8N, tres cuadras más adelante del lugar donde quedó el vehículo Mercedes Benz E250 Cabriolet con el cuerpo de Muñoz López (la abogada murió en la Clínica Sebastián de Belalcázar), quedó registrado el momento en que un hombre en una motocicleta Suzuki DR 650 roja recoge al presunto sicario que cometió el hecho. El pistolero, según se conoció, vestía de jean azul claro, camiseta negra y portaba un maletín color café.

El abogado, señalado en 2018 de ser el ‘cerebro’ del plan para la simulación de investidura de un falso fiscal que logró la libertad ilegal, por algunos días, del líder camionero Pedro Aguilar y quien encabeza el ‘Cartel de la Chatarrización’, contaba con varias anotaciones judiciales en el Sistema Penal Oral Acusatorio, Spoa, de los años 2017 y 2018. 

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Los antecedentes que le figuraban al jurista, según el reporte del levantamiento, eran violencia intrafamiliar, falsedad material en documento público, lesiones, infidelidad a los deberes profesionales, abuso de confianza, hurto agravado, fraude procesal e inasistencia alimentaria.

Salió de prisión en diciembre pasado por vencimiento de términos, luego de ser capturado en Cali en abril de 2018, pero seguía vinculado al proceso de Aguilar.

Las autoridades, aunque tienen como hipótesis del asesinato la relación del abogado con el ‘Cartel de la Chatarrización’, no descartan que este haya respondido a amenazas que ya habría recibido por diferentes personas a las que les llevaba procesos y al parecer les había incumplido con los mismos, pues estos ya le habrían entregado dineros para el pago de honorarios.

Como Muñoz López, cada año en Cali, en promedio, el 85 % de las víctimas de homicidio bajo la modalidad de sicariato, tienen al menos dos anotaciones judiciales en el Spoa por diferentes delitos.

Los asesinatos bajo esta modalidad en el 2018 fueron un total de 489 casos (1.3 hechos en promedio al día) de 1170 homicidios que ocurrieron ese año, según la Secretaría de Seguridad de Cali, cifra diferente a la de la Policía, que reportó 691 (1.8 registros diarios).

Detrás de este tipo de homicidios, donde el agresor aborda en su huida una motocicleta que puede alcanzar una velocidad superior a los 150 kilómetros por hora, hay todo un engranaje criminal que involucra la participación no solo de sicarios, sino también de intermediarios y vehículos (carros y motos) que hacen que las investigaciones por esta modalidad tengan dificultades para dar con la captura del determinador (quien paga para ordenar la ejecución de un homicidio).

‘Homicidios de calibre’

Para Jorge, quien pide que se le cambie el nombre y lleva doce años en la Sijín de la Policía de Cali, el doble homicidio de los abogados, así como el atentado del que se recupera Irne Torres, gerente del Hospital Universitario del Valle, HUV, son conocidos en el mundo delincuencial como ‘homicidios de calibre’ por toda la logística que se requiere para cometer los hechos.

–Por lo general dos o tres meses atrás ha sido contratado el homicidio por parte del autor intelectual o determinador del mismo. Los seleccionados para el ‘trabajo’ le dedican un mes a seguir los movimientos de la víctima. Primero identifican la casa, bien sea por referencia del contratante o porque lo han seguido para ubicarle la residencia. También los sitios que frecuenta, como el trabajo, bares, colegios, etc, son localizados. Ellos (los delincuentes) hacen seguimientos tal cual como si fueran agentes de investigación criminal de cualquier organismo de seguridad–.

Una de las ramificaciones del sicariato en Cali puede iniciar con el que alquila el arma, sigue con el que renta la motocicleta o el carro para participar en el homicidio, para luego continuar con el pago del conductor y terminar en el sicario que va a disparar.

–Saber la dirección de la casa es fundamental para todo el andamiaje del hecho que van a cometer. El sicario generalmente no conoce a la persona que debe asesinar porque lo llevan al sitio uno o dos días antes del ataque para identificar la zona, y el día de los hechos lo dejan cerca al sitio, en una moto o carro, y él llega a pie a cometer el homicidio, luego de que le den las señales de la forma en la que va vestida la persona o el vehículo que conduce–.

La víctima no se conoce con el pistolero, el sicario no se conoce, necesariamente, con el que maneja la moto, ni mucho menos con el que alquila el arma para asesinar a una persona. El determinador se conoce con su emisario, a quien el sicario le debe confirmar el homicidio.

Entre la víctima y el que ordena el crimen hay de por medio cuatro personas que no se conocen, una cadena que complica mucho más el esclarecimiento de homicidios en Cali, tasa ubicada en el 16,3 % para el 2018, cifra que se traduce en 191 homicidios esclarecidos de los 1170 ocurridos el año pasado, según datos de la Fiscalía.

–Cuando el sicario no aborda a la víctima en moto con otra persona, este llega a pie, luego de ser dejado cerca al lugar, para cometer el hecho. Una vez atenta contra la víctima, el sicario es recogido cuadras más adelante por otro hombre en moto (tal como pasó en el asesinato de los abogados). Después de varios minutos de camino en la motocicleta, este entrega el armamento a otra persona que va en un carro, esto para deshacerse del arma y así evitar una captura por porte ilegal–.

Fuentes consultadas en la Fiscalía y la Policía dicen que determinar el valor exacto por el pago de un homicidio por modalidad de sicariato en la capital del Valle es difícil. Sin embargo, los montos varían dependiendo del trabajo que deban hacer cada uno de los enlaces del engranaje.

–Al sicario le darán $1 millón o menos, los dos que realmente ganan son el intermediario, cuando hay participación de este, y el jefe de la ‘oficina de cobro’. Digamos que el cabecilla de la ‘oficina’ le cobra al intermediario $50 millones, pero en realidad este invierte en la contratación de motos, armas y sicarios solo $20 millones o mucho menos, entonces se está ganando libres el jefe más de $20 millones.

30 ‘oficinas de cobro’ en Cali

Entre tanto, un fiscal especializado contra Grupos Delictivos Organizados, GDO, desde una oficina del centro de C ali, dice que hay en la ciudad aproximadamente 30 ‘oficinas de cobro’. Aclara que esto no es más que una persona con poder criminal que tiene a su alcance los suficientes contactos para poner al servicio de un cliente motos, carros, armas y sicarios, dependiendo de la complejidad del homicidio por encargo.

–No es que existan en Cali actualmente casas o predios donde hay un capo sentado y rodeado de varios hombres armados, como la época de los carteles de Cali y el Norte del Valle, a la espera de que lleguen las personas a contratar homicidios. No. Ahora las personas con ese poder tienen un perfil bajo, pues con solo tener un celular y contactos ya tiene todo a su alcance, sin necesidad de exponerse–.

El fiscal, quien lleva más de 20 años laborando en el ente acusador, tiempo en el que ha escuchado hablar una y otra vez de muchos alias, como los de ‘Fresa’, ‘Lobo’, ‘Avestruz’, ‘Costeñita o ‘Enano Aldemar’ y ‘Mueble Fino’, dice que Cali no cuenta con un control del homicidio entre los delincuentes desde la captura en agosto de 2013, y posterior extradición, de Jorge Eliécer Domínguez Falla, alias Palustre, detenido en Manta, Ecuador, y quien era el último de los mandos medios del grupo de narcos de los hermanos Comba (extraditados).

El funcionario raya su cuaderno y grafica dos tipos de contrataciones de sicariato en Cali, algo así como servicios de gama alta y gama baja. Hay otra forma más que es utilizada por algunas personas para ordenar el asesinato de alguien por móviles que no necesariamente son delincuencia, sino intolerancia, por ejemplo.

–Hay casos que requieren del servicio de hasta dos motocicletas, una que debe estar cerca del sitio para sacar el delincuente y otra que es de repuesto, por si las cosas salen mal esa entra en acción, son casos contratados que son complejos y millonarios. Hay otros que son un solo vehículo para la llegada del agresor y la huida de este en el mismo. La otra es la contratación directa del sicario por parte del determinador–.

La lucha contra el sicariato

Frente a la realidad de este fenómeno, Andrés Villamizar, secretario de Seguridad de Cali, dice que la modalidad de homicidios cometidos por sicarios está en reducción, comparado con el año pasado, pues entre el 1 de enero y este 20 de marzo hubo 148 homicidios bajo este modus operandi, 23 reportes menos que en el mismo lapso de 2018.

–Estamos concentrados en desarticular las organizaciones dedicadas a este flagelo, ya este año van desarticuladas cinco bandas que son responsables de 20 homicidios por esta modalidad–.

Aunque el Secretario se muestra optimista por la mejoría que registra la ciudad en esas estadísticas, reconoce que frenar el sicariato no es tarea fácil.

–Es muy difícil de prever y evitar, y esto está muy ligado al narcotráfico. En el corto y mediano plazo el sicariato en Cali será un problema grave que tendrá la ciudad que afrontar. Lo que estamos haciendo con Policía es trabajar fuertemente en el control a las armas ilegales y al parrillero hombre, ya hemos inmovilizado 200 motos–.

En proyecciones de Villamizar, la capital del Valle podría tener una reducción importante en sicariato en cinco años, para intentar erradicar este fenómeno en máximo diez años.

Otra mirada

Tras la detención en 2013 de alias Palustre, en Cali se dio origen, dice un fiscal, al apoderamiento de las ‘ollas’ de microtráfico por parte de trabajadores de la mafia que quedaron sin jefes máximos, lo que abrió la posibilidad a disputas por el negocio en los barrios, lo que se traduce en muchos casos de sicariato.

“Después de la caída de ‘Palustre’, el que tiene pistola y medios para moverse (moto o carro) es patrón en Cali, acá todos quieren mandar a matar porque no hay cabezas que lo impidan”, añade el fiscal.

Para Juan Miguel Álvarez, periodista y autor del libro ‘Balas por encargo: vida y muerte de los sicarios en Colombia’, “el sicariato garantiza, en buena medida, la impunidad del determinador. Y digo la garantiza como algo especulativo porque no hay un estudio real, pero en conversaciones que he tenido con fiscales especializados y de la Unidad de Vida me han estimado que en el 90 % de los homicidios por acciones de sicarios nunca se llega al autor intelectual”.

Añade: “digamos que el sicario cometió un error de procedimiento y lo capturan, de ahí a que ayude a encontrar al determinador es durísimo, hay cualquier cantidad de información desviada o que él conoce parcialmente, la informalidad del sicariato hace que no quede registro de nada. No hay un escrito de la negociación”.

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