William Ospina cuenta detalles de su obra ‘El año del verano que nunca llegó’

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William Ospina cuenta detalles de su obra ‘El año del verano que nunca llegó’

Mayo 30, 2015 - 12:00 a.m. Por:
Paola Guevara | Editora de Vé El País

A su paso por Cali, el escritor William Ospina habla sobre su más reciente novela, donde conviven los vampiros y Frankenstein.

[[nid:425773;http://contenidos.elpais.com.co/elpais/sites/default/files/imagecache/563x/2015/05/william-ospina.jpg;full;{William Ospina nació en Padua, Tolima, en 1954 y es autor de numerosos libros de poesía, ensayos y novelas. Foto: Especial para El País}]]

¿Qué tiene que ver la erupción de un volcán en Indonesia en 1815 con el nacimiento de Frankenstein y de la moderna leyenda del vampiro? Lea también: El escritor William Ospina presenta en Cali su obra ‘El año del verano que nunca llegó’

¿Qué tiene que ver esa catástrofe  volcánica, con un tsunami en las cosas de Bali, con una nube de ceniza en Indonesia, con una epidemia de cólera en la India y con inundaciones en el Yangsté y el Río Amarillo? 

Resulta que esta tremenda erupción volcánica en Indonesia convirtió el verano europeo de 1816 en uno de los más fríos y desapacibles de los que se tenga noticia. 

Así las cosas, una inmensa nube de azufre, ceniza y cristales en polvo cubrió los cielos del hemisferio norte, hasta el punto de provocar una larga noche de tres días de duración. 

Justamente, en estas oscuras y aterrorizantes noches, se reunieron en la mansión de Villa Diodati, en los márgenes del Lago de Ginebra, Lord Byron, Mary Shelley, John Polidori y el poeta Percy Bysshe Shelley, entre otros grandes intelectuales. 

Ese encuentro tiene que ver con todos nosotros, porque  de él surgieron algunas de las pesadillas más recordadas de los tiempos modernos, como Frankenstein y la leyenda del vampiro sediento de sangre. 

Porque nada está desconectado, todo tiene que ver con todo, solo hace falta el ojo entrenado para ver cómo se arman las fichas del rompecabezas. 

Eso es justamente lo que logra William Ospina con su más reciente novela, ‘El año del verano que nunca llegó’, donde el escritor va atando cabos mientras le revela al lector un universo de nuevos significados.

Se aleja así del tema de su trilogía sobre la conquista y se sumerge ahora en la edad del romanticismo y en unos personajes bastante atractivos.

William Ospina nació en Padua, Tolima, en 1954,  y es autor de numerosos libros de poesía, entre ellos ‘Hilo de Arena’ (1986), ‘La luna del dragón’ (1992), ‘El país del viento’ (Premio Nacional de Poesía del Instituto Colombiano de Cultura, 1992). 

También escribe ensayos y novelas, pero sus obras más recientes y recordadas son la trilogía de ‘Ursú’a (2005), ‘El país de la canela’ (2008) y ‘La serpiente sin ojos’ (2012).

A su paso por Cali, el escritor se reunió con sus fieles lectores en esta ciudad que le resulta entrañable y cercana pues “no hay calle que no me traiga recuerdos”. Habló así con El País:

En vez de salir a recorrer las calles de Buenos Aires usted se quedó encerrado en su hotel leyendo, investigando sobre tsunamis, volcanes y monstruos… 

Me ocurre que, como ahora viajo mucho, cuando me intereso mucho por un tema le dedico todo el tiempo que pueda en hoteles, aviones, salas de espera. El viaje siempre dispersa, pero las ciudades también nos dictan temas. Me ha pasado también en París, en Berlín, incluso en Cali donde viví mucho tiempo y donde no queda lugar donde no me asalten los recuerdos de gente querida. Ojalá pueda escribir un día una novela sobre Cali.  

Esta nueva novela es, entonces,  el resultado de una gran obsesión…

Afortunadamente fue una obsesión. Este tema debía ser escrito con ansiedad, con curiosidad, de lo contrario habría terminado siendo un texto erudito, árido. Yo mismo, a medida que investigaba, no sabía con lo que me iba a encontrar y debía tener mi intuición abierta. Pero el resultado de tanta obsesión fue una novela que mantiene el suspenso vivo, una novela con monstruos y muertos porque, como decía un célebre escritor, a una novela sin muerto le falta vida.  

Dicen que el escritor no elije los temas, sino que los temas eligen a los escritores. Este parece ser el caso de esta novela.

En este caso fue así. Era la historia la que me andaba buscando y lo casual terminó siendo nada casual. No sabemos si hay azar o libreto.

¿Qué tienen que ver las crisis ambientales con la literatura?, son cosas que no acostumbramos relacionar. 

Yo creo que ese es un elemento fascinante. Los seres humanos creemos que somos el centro del planeta, nos han enseñado que somos ángeles caídos, pero no hemos comprendido que estamos ligados al mundo, que lo que le ocurre al cuerpo tiene relación con todo el planeta. No hemos visto cuánto de nuestra psicología está vinculada a la naturaleza. Pero el romanticismo nos reveló que la naturaleza dicta la felicidad, el estado de ánimo, y esta novela explora  cómo los movimientos subterráneos tienen todo que ver con la cultura.

Los vampiros y Frankenstein están ligados a los fenómenos climáticos de comienzo del siglo XIX. ¿Y qué hay de nuestro tiempo?

Hoy vivimos el cambio climático, y esto sin duda afectará la cultura cuando los climas sean más y más calurosos. Hasta ahora ha habido equilibrio, pero vamos camino a perderlo por nuestra propia mano sin necesidad de que un volcán estalle. Y esos factores ambientales van a tener efectos en la cultura igual que los cambios climáticos de 1815 engendraron una nueva idea de la monstruosidad y de la vida artificial. 

El momento histórico que usted describe se parece al del meteorito que causó la extinción de los dinosaurios. Algo llegó a su fin en el proceso evolutivo, y nuevas criaturas surgieron…

Tal vez estamos ad portas de otro momento semejante. Hay un libro donde Fabián Casas se muestra a sí mismo en su casa, en medio de actividades cotidianas y descubre algo que le inquieta en su estado de ánimo. Entonces se pregunta, ¿será que este fue el estado de ánimo de los dinosaurios al intuir su desaparición?

¿A quién está dirigido su libro?

A quien le parezca interesante una novela sobre monstruos de la mitología moderna, una novela sobre una casa embrujada, bajo la sombra de una noche hemisférica, cuando recién había terminado la revolución francesa y llegó otra revolución de la naturaleza terrestre. Solo  deseo que no se les convierta en  una obsesión, como a mí.

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