Lucía Puenzo, la sangre nueva del cine argentino

Lucía Puenzo, la sangre nueva del cine argentino

Enero 25, 2015 - 12:00 a.m. Por:
Redacción de GACETA

La escritora y directora de cine argentina Lucía Puenzo estará en Colombia, en Hay Festival, para debatir junto al realizador colombiano Sergio Cabrera sobre ‘Las nuevas historias del cine latinoamericano’. Habrá que escucharla: con ‘El niño pez’ y ‘XXY’

En total, fueron 20 premios. Y la conquista, quizás sin sospecharlo, de la Comunidad Lgtbi que no dudó en pasear el filme por festivales de cine rosa y transgénero del mundo. Es que pocos, muy pocos, al menos en este lado del mundo, se le habían medido a llevar a la gran pantalla un asunto tan delicado como la temática gay. El título de la película es una referencia al Síndrome de Klinefelter, también conocido como Síndrome XXY, condición en la que los hombres tienen un cromosoma X extra. “Al comienzo sorprendió, pero en la medida en que ella fue desarrollando su obra, comprendimos que estábamos frente a una directora a la que le interesan las historias íntimas. Las historias de personajes que se mueven dentro de cierta ambigüedad, que no se definen. Ese es el sello de su cine”, asegura Samuel Castro, crítico de cine del diario El Colombiano. También tenía otro: ser una escritora que asumía la tarea de adaptar sus propias novelas al lenguaje del cine. Fue de esa aventura que nació, hacia el 2009, ‘El niño pez’, película homónima que narra la historia de un amor prohibido.Lucía prefiere definirla, mejor, como una consecuencia de su trabajo literario. “Antes que ser mi segunda película, ‘El niño pez’ es mi primera novela. La escribí ocho años antes de ‘XXY’, a los 23 años. Fue lo primero que publiqué en mi vida: la escribí en tres meses sin saber hacia dónde iba, con la libertad y la impunidad que da el no haber sido publicada nunca. Siendo también guionista, había imaginado que la novela sería una posible película”.Una película que, sin embargo, ella no soñó dirigir. “No había vuelto a leerla —salvo algunos apartes— hasta que, mientras editaba ‘XXY’, pensando en cuál podría a ser mi próxima película, recordé que allí tenía una historia”, cuenta Lucía. Lo curioso es que ‘XXY’ tiene un origen literario pues el guion se inspiró en un cuento, ‘Cinismo’, de su pareja, el escritor Sergio Bizzio. Lucía, sin embargo, aclara que no le gusta el cine “que tiene demasiada carga de tinte literario”. ¿Cómo lograrlo? Es casi como una cirugía: “consiste en ir despojando el texto hasta dejar el esqueleto de una historia que pueda convertirse después en una narración más visual, más cinematográfica”. Cuando el asunto es a la inversa, no le sucede igual, al menos no con la misma nitidez: “hay muchos escritores que trabajan con un lenguaje muy cinematográfico y que son para mí referentes, incluso a la hora de escribir cine. Son los casos de John Cheever y hasta el mismo Vladimir Nabokov, aunque en su literatura hay un trabajo exquisito con los detalles y con la musicalidad del lenguaje. También me atrapa la oralidad de los diálogos en Manuel Puig”.La clave en el cine, en todo caso, según Lucía, consiste en pensar más en las imágenes que en los diálogos. “Cuando escribo un guion y comienzo la preproducción de una película, procuro trabajar en los aspectos visuales de todas las maneras posibles: estando cerca de los directores de fotografía y arte, por ejemplo”. Fue el mismo método que empleó en 2013 para ‘Wakolda’, su película más reciente —también basada en una novela homónima suya— en la que a través de la historia de Lilith, una adolescente con un cuerpo demasiado pequeño para su edad, Puenzo termina por recrear los últimos años del temido médico nazi Josep Mengele. El relato transcurre en el verano de 1960, cuando un médico alemán conoce a una familia en la región más desolada de la Patagonia y se suma a ellos, en caravana, por la ruta del desierto. El viajero no es otro que Mengele, tristemente célebre por seleccionar a las víctimas que iban a ser ejecutadas en las cámaras de gas de los campos nazi y por sus experimentos ‘anticientíficos’, especialmente con gemelos.“A pesar de abordar un tema que también se relaciona con un pasado duro de Argentina, Puenzo se aleja del tono político que sí tuvo el cine de su padre”, reflexiona el crítico Samuel Castro. Y destaca en esta película la “tremenda dirección de actores” de parte de Puenzo pues trabajó con Natalia Oreiro y Diego Peretti, dos de los más representativos y veteranos actores de Argentina. “Pudo haber sido difícil, dada su juventud, y de que se trataba apenas de su tercera película, pero lo logró. De Peretti logró sacar su lado más dramático”. Razones para que Castro advierta que “ya en esta película, vemos el trabajo de una directora consagrada. No el de una escritora que en sus ratos libres se dedica a adaptar sus novelas al cine”.Algunos, por eso, llaman a Lucía como la líder del nuevo cine argentino. “Nada eso”, asegura la escritora y directora. “Aquí no hemos inventado nada. Lo que hemos hecho es seguir ese impulso genuino de querer contar historias. Y por fortuna, a través de muchos caminos y una gran polifonía de temas y de voces”.

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