El pintor Augusto Rivera revive en una exposición interactiva en La Tertulia

El pintor Augusto Rivera revive en una exposición interactiva en La Tertulia

Octubre 07, 2018 - 08:22 a.m. Por:
 Yefferson Ospina / Periodista de Gaceta
augusto rivera

Sin título. 1972. Acrílico sobre lienzo. 150x200 cms. Museo de Arte Moderno, Cartagena.

Especiales para El País

Recuperar la memoria de uno de los artistas plásticos más importantes de la historia del arte de Colombia. Esa es la intención de la exposición que se inaugura el próximo miércoles 10 de octubre en el Museo La Tertulia, y que es una vanguardista y arriesgada apuesta por un documental tridimensional e interactivo en el que cada uno de los espectadores inevitablemente se sentirá parte de la obra.

La exposición se denomina ‘Augusto Rivera, el gran ausente’, y se hace en honor a la obra y vida de Rivera, nacido en Bolívar, Cauca, quien durante la segunda mitad del siglo XX se convirtió en uno de los artistas vanguardistas con mayor reconocimiento en el país, pero que después de su muerte, en 1982, fue relegado a un olvido injustificado.

La obra que se presenta este miércoles, y que podrá verse durante diez días en el Museo, es el resultado de un proyecto investigativo de la Facultad de Artes Integradas de la Universidad del Valle, liderado por el reconocido cineasta y profesor de Comunicación Social, Antonio Dorado, director de películas como ‘El Rey’, ‘Amores Peligrosos’ y ‘Apaporis, en busca de un río’.

Se trata, sin duda, de una de las apuestas más arriesgadas que trae el Museo La Tertulia para este año: un documental expandido en el que el espectador necesariamente hace parte de la obra y en el que sus acciones son indispensables para la completa reproducción de la misma.
Siguiendo las creaciones más recientes del documental y del cine, como en el caso de ‘Carne y Arena’, documental de realidad virtual realizado por el mexicano Alejandro González Iñárritu y por el cual se anunció que se le dará un Óscar especial en 2019, la instalación que se expondrá en el Museo La Tertulia es una inmersión casi total a la obra de Rivera.

Hablamos con Antonio Dorado, director de esta novedosa apuesta estética y artística, sobre el pintor Augusto Rivera y lo que significa para el arte colombiano una apuesta como esta que se inaugura el próximo miércoles.

¿Cómo surge la idea de hacer este proyecto?
Es un homenaje a un pintor muy importante, que murió en 1982 prácticamente con su memoria perdida. Ha padecido lo que yo llamo la doble muerte, la física y el olvido. La exposición es un homenaje desde una postura libre. Lo interesante en esta propuesta es que es una extensión de todo un trabajo documental y audiovisual que hemos hecho en la Escuela de Comunicación Social y que busca en este momento justamente experimentar con piezas para museo que son complementarias de los trabajos documentales. Este trabajo es un proyecto que incluye artículos para revistas, la instalación interactiva y el documental, que en este momento está en proceso de postproducción. La pieza interactiva es justamente lo que se va a presentar esta semana en el Museo La Tertulia. Esta pieza es una apuesta estética que, apoyándose en el espíritu vanguardista de Rivera, hace una versión contemporánea de su obra para acercar a los nuevos públicos, pero también a los tradicionales, a la obra de este pintor y para que interactúen con ella, una obra que está mediada por dos elementos esenciales: la referencia del humo que representa la fugacidad de la memoria, y por otro lado el espíritu repentista de Rivera. Rivera era un artista que podía pintar sobre manteles, servilletas, un artista que pintaba murales y que podía hacerlo con cualquier herramienta que tuviera.

augusto rivera

Augusto Rivera, pintor de Bolívar, Cauca.

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¿Quién era Augusto Rivera?
Rivera nació en 1922 en Bolívar, Cauca, y cuando tenía unos 20 años se fue con un grupo de artistas que se presentaban con obras diversas de pueblo en pueblo, hasta llegar a Chile.
Es en Valparaíso donde empezó a trabajar y a estudiar su formación artística, y cuando regresó a Colombia, a finales de los años 50, empezó a trabajar como escenógrafo en el ambiente del surgimiento de la televisión. Pero por otro lado empezó a involucrarse en las exposiciones de la época y la crítica Marta Traba lo valoró y lo exaltó.
Yo creo que Rivera, cuando regresó a Colombia desde Chile, creía que iba a ser fácil para él destacarse como artista. Sin embargo, llegó en un momento en el que estaban trabajando Botero, Grau, Obregón, Negret, y a un ambiente muy intenso en el arte colombiano. Esta exposición lo que hace es recrear toda la búsqueda de una expresión, de un lenguaje artístico en ese contexto en el que la pintura realista estaba mandada a recoger y los artistas buscan otras alternativas de expresión.
Fue un artista muy cercano al grupo de los Nadaístas, a Gonzalo Arango, y Jotamario Arbeláez me ha contado que para ellos era un honor que un poema o un texto fuera recreado por Rivera. Es decir, realmente era una persona que tenía mucho prestigio en la época, e incluso llegó a ser profesor de Los Andes y de la Universidad Jorge Tadeo Lozano. Así que es muy interesante cómo de un momento a otro Rivera termina siendo silenciado, termina desapareciendo de los medios e incluso de la crítica de arte en todo el país.

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Fragmento de ‘Historia de Cartagena de Indias’. 1982. Acrílico sobre madera. Mural en el Centro de Convenciones de Cartagena.

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¿Cómo fue ese proceso de silenciamiento de Rivera?
Rivera era un tipo muy hablador, muy locuaz, y esa locuacidad lo estaba llevando a decir verdades que no eran convenientes en torno al poder y la cultura en el país, y de esa manera terminó siendo marginado. Fue una situación muy particular de un silenciamiento en los medios de comunicación.  Ni siquiera El Tiempo, el periódico para el cual él había trabajado años atrás, le hizo una reseña a su muerte. Es muy extraño que a principios de 1980 la propia Marta Traba, que lo había exaltado años antes, deja de escribir de él y ya no aparecen reseñas de su obra.
Y hay otro dato bastante curioso y es que un año después de su muerte, en 1983, en Popayán se le programa un homenaje para el Viernes Santo, cuando le iban a interpretar el réquiem y a hacer una retrospectiva de su trabajo. En realidad ese homenaje está todavía en deuda, porque el Jueves Santo tuvo lugar el terremoto. Sus obras por fortuna sobrevivieron.

¿En dónde están esas obras?
Rivera tiene un cuadro en el Museo de Arte Moderno de Nueva York, un museo en donde muy pocos artistas latinoamericanos tienen obra. También hay en Alemania, en el Banco de la República, en la Biblioteca Luis Ángel Arango, aquí en el Museo La Tertulia... Hay obra de él en diferentes lugares. En el Centro de Convenciones de Cartagena es bien particular la obra que hay de él. Ese centro se inaugura con la obra de tres de los artistas más importantes en ese momento del país, en 1982. En el primer piso está el mural de Obregón, en el segundo piso está el mural de Grau y luego está la obra de Rivera, que de hecho fue su última obra. Dos días después de que él entrega esa obra, muere.

¿Qué van a encontrar las personas en la instalación que se presentará en el Museo?
Por un lado, la gente encontrará una reflexión sobre estos procesos de creación contemporáneos del documental expandido. También encontrarán un trabajo interactivo hecho a través de objetos. Va a haber una referencia directa a las obras de Rivera, pero también una intervención de esas obras. Por ejemplo, hay una mesa a la que si la gente se acerca se proyecta una obra de él y se escucha una música. Si la gente se sienta sobre la mesa, lo que se sirve en un plato es una de las piezas de Rivera. También hay un teléfono, y si la gente se acerca suena el teléfono. Si se levanta el auricular se proyecta una reflexión sobre la creación que es un videoarte. Hay un retablo de él que está hecho en cobre. La gente lo puede ver, pero si lo tocan se proyecta una digitalización de uno de sus murales. Entonces digamos que es también una propuesta que explora la participación del espectador en la obra y que va más allá de la convención clásica del museo en el que la obra no se puede tocar. Es una propuesta que involucra a los espectadores en el goce del proceso artístico.
Esta es una exposición en la que tanto el público culto, como el gran público, pueden gozar de las obras propuestas.

¿Quién es el autor de este trabajo?
Esto es como una película. El director del proyecto soy yo, que soy el investigador principal. Pero he trabajado con otros profesores de la Facultad de Artes, por ejemplo Tatiana Cuéllar que es una profesora de Artes Visuales, también hay estudiantes de Comunicación Social y de Artes Visuales que se han involucrado en el proceso. Hay todo un trabajo de investigación en el que se incluye incluso a un profesor de Física, Otto Vergara, para desarrollar todos estos mecanismos de interacción.

¿Por qué el interés en este artista?
Yo siento que yo no he buscado tanto los proyectos sino que los proyectos me han buscado. En este caso yo había hablado con un profesor de la Universidad del Valle que se llama Álvaro Thomas y a quien le dije que quería hacer un documental sobre él. Él me dijo ‘no, no perdás el tiempo conmigo, hay un artista que nació en Bolívar y que era un artista verdadero’, y ahí empecé la investigación sobre la personalidad y la obra de Rivera. Creo que aquí hay un acto honesto de memoria justa, un homenaje merecido a un artista que ha sido muy importante para el país y que está marginado y borrado.

Es una propuesta muy vanguardista...
Sí, lo es. La escuela de Comunicación Social de Univalle ha tenido cierto liderazgo a nivel local y a nivel nacional sobre el trabajo documental. Entonces la idea con este proyecto es una consecuencia de las cercanías que hemos tenido con los seminarios de documental que se han hecho en la Universidad, que nos han permitido también airear las propuestas hacia un documental interactivo, hacia el documental expandido. Y es muy importante que sea una exploración colectiva, porque digamos que yo jalono el proyecto, a partir de la investigación, pero en el proceso hay una búsqueda, hay un laboratorio de creación. Por ejemplo, yo pretendía poder escribir en el humo, porque este es un elemento muy importante en términos de la materialidad para trabajar la memoria del personaje. Hicimos varios ensayos, porque no es fácil escribir en el humo, pero creo que la instalación lo logra, y permite una percepción tridimensional que involucra a las personas en la obra.

augusto rivera

Fotografía de la instalación que podrá apreciarse en el Museo La Tertulia.

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