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Stefan Medina, el triunfo de la tenacidad

Octubre 25, 2020 - 12:00 a. m. 2020-10-25 Por:
Alejandro Cabra Hernández - Reportero de El País
Stefan medina

Stefan Medina durante el pasado juego frente a Chile de la Selección Colombia.

Foto: AFP

"Profe, ¡¿cuál amarilla, ‘ome’, si me pega, ‘ome’?! ¡Ey, viejo, me planchó acá, hermano! ¿Cómo va a ser amarilla eso, profe, hermano?".

Así fue el reclamo que Jhon Stefan Medina —que pudimos escuchar gracias al fútbol sin público en tiempos de pandemia— le hizo a un árbitro de la Liga mexicana tras sufrir una fuerte entrada de su compatriota William Tesillo en un León Vs. Monterrey, su equipo, hace algunas semanas.

De la impetuosa protesta del defensa envigadeño llamaron la atención su evidente modismo paisa y, sobre todo, lo respetuosa de la misma.

El mismo respeto con el que el ex Atlético Nacional soportó por años las críticas despiadadas de los colombianos inconformes con sus actuaciones en la Selección.

De Stefan nunca llegó un reclamo, una mala actitud. Ahí estuvo, con su cara de niño bueno, para cada convocatoria en la que el anterior seleccionador José Pékerman lo tuvo en cuenta y, después, para los llamados de Carlos Queiroz, para el que ha sido el lateral derecho predilecto.

Aunque prefiere alejarse de los titulares de prensa y las entrevistas, Stefan no tiene problema en abordar el tema cuando se le pregunta.

“No tengo nada que decirles (a quienes lo critican). Yo trabajaré fuertemente en el terreno de juego que es donde uno se gana las cosas. Están en todo su derecho y hace parte de mi trabajo. Yo me enfoco día a día en mejorar”, señaló.

Claro que le dolió y que fue difícil. No tanto por él mismo, sino por su familia, que sufría con él el matoneo por las supuestas malas actuaciones. Jhon Kennedy y Beatriz, sus padres; Katherine, su hermana; y Liliana, su esposa, vivían también esa ‘pesadilla’. Sin embargo, no eran las burlas lo que les preocupaba, “sino las amenazas de algunos hinchas regionalistas”, apunta su padre.

Fue Jhon Kennedy el gran responsable del gusto de Stefan por el fútbol. Lo llevaba, cuando apenas era un niño en brazos, a ver a su amado Nacional en el Atanasio Girardot.

“Yo era muy ‘gomoso’ del fútbol y tenía varios equipos de barrio donde él hacía las veces de ‘mascotica’”, cuenta Medina papá.

Pronto inició el camino de Stefan en academias, pero sus equipos se la pasaban sufriendo goleadas estrepitosas. Al ver la impotencia de su hijo, Jhon y Beatriz decidieron llevarlo a la academia verdolaga, club al que llegó a los 10 años para, algunos abriles después, ser pilar de una de las etapas más gloriosas de su historia.

Más tarde, Stefan, el crespo volante de creación, brilló en el famoso Pony Fútbol y se ganó la oportunidad de probarse para hacer parte en las divisiones inferiores.

A Felipe Merino, entonces entrenador de la categoría sub-12 del verde antioqueño, le llamaron la atención las condiciones del ‘parce’, como le dicen en México. ¿El problema? Solo podía elegir un ‘10’ y en el mismo equipo estaba Edwin Cardona.

Ante esa situación, Merino le comentó a Medina que, debido a su excelsa técnica con el balón en los pies, le veía condiciones para jugar como defensa y ser el encargado de dar salida al equipo.

Fueron tres los años que Stefan compartió con Merino y evolucionó en el juego sin balón, en la marca y las labores propias de un defensor. “El resto se fue puliendo, porque siempre fue un jugador con muy buenos controles, buenos giros, buena visión del campo, en corto en largo”.

Dentro de la cancha, nunca fue de los que más gritaba, pero sí aprovechaba su visión del juego para corregir, desde el respeto, a sus compañeros.

“Siempre fue un jugador leal. No era de pelear con los compañeros ni con los rivales. Eso sí, si tocaba enfrentar, no arrugaba”, completa Merino.

¿Cuál fue una de las primeras grandes muestras de tenacidad de Stefan? En la final del Torneo Sub-14 de Medellín ante la Nubia, el campeón se debió definir con tiros penales. “No los habíamos entrenado y realmente era una situación nueva para todos los niños. Él se paró y dijo que cobraba el primero: lo metió sin problema”, recuerda el entrenador.

Pese al acierto de ‘parce’, la película no tuvo un final feliz, pues el triunfo fue para La Nubia. ¿La razón? Su compañero en la zaga central, Daniel Santa, malogró el penalti definitivo.

Pero la vida les dio revancha pronto: al año siguiente, su equipo fue campeón con un doblete de Edwin Cardona.

Ahí se separaron los caminos de Medina y Merino, pero el destino guardaba aún un grato encuentro. En diciembre de 2010, con Stefan estrenando cédula, Merino fue designado entrenador interino. ¿El resultado? ‘Parce’ debutó el 12 de diciembre de aquel año en un triunfo ante el Deportes Quindío en Armenia.

De ahí en adelante, su ascenso fue meteórico. Con la llegada de Juan Carlos Osorio al verdolaga a fines de 2012, Stefan se hizo habitual titular y conoció otras posiciones: la de lateral derecho, en la que hoy brilla, y volante de marca.

“El técnico de fútbol que más desarrolló sus cualidades es Osorio. A él, un inmenso agradecimiento. Con él desarrolló su polifuncionalidad, hoy puede jugar de central, lateral o mediocampista y lo hace igual de bien”, afirma Jhon Kennedy Medina.

Como lateral, en septiembre de 2013 debutó con la Selección Colombia en el Centenario de Montevideo. No fue buena la experiencia.
Repitió titularidad ante Chile, en octubre, en Barranquilla. Nadie jugó bien en el primer tiempo, pero él quedó especialmente retratado por el doblete de Alexis Sánchez.

¿Qué pasó? Para Merino, se juntaron la presión del debut con el no conocimiento total de la posición. “En la Liga colombiana era un lateral que salía, porque a Nacional no lo atacaban mucho. Ahí se hicieron claras las diferencias en marca, pero para eso trabajó”.

Claramente, la crítica se exageró. Stefan fue la carne de cañón. Esa situación no la vivió solo en Colombia. En 2015, tras su primera temporada en Monterrey —donde jugó como central—, el técnico Antonio Mohamed pidió su salida.

Un año después, el mismo Mohamed solicitó su regreso tras gritar campeón con Pachuca en el campo del Monterrey. De ahí en adelante, se empezó a escribir una historia que ya deja tres títulos y un cariño inmenso por Stefan en la afición ‘rayada’.

En la Selección, tras años de desprecios de aficionados y confianza de dos cuerpos técnicos, cambió el imaginario que había sobre él.

Con solvencia, se convirtió en el lateral titular en la Copa América de Brasil: Ángel Di María, Lionel Messi y Alexis Sánchez, algunos de los nombres que lo sufrieron en aquel torneo.

Su confianza, a sus 28 años, sigue en pleno, y será difícil encontrar un jugador que haya marcado con mayor solvencia a Sadio Mané y a Neymar.

Seguirá creciendo, porque Stefan tiene la valentía de creer en sí mismo.

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