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Brigitte Baptiste, la rectora de la diversidad social colombiana

Mayo 17, 2020 - 07:55 a. m. Por:
 L. C. Bermeo Gamboa, reportero de El País

Brigitte Baptiste, la rectora valiente

Fotos: Especiales para El País

En esta casa del barrio la Soledad de Bogotá vive una familia de cuatro mujeres: están Adriana, la madre; Juana y Candelaria, las hijas; y Brigitte, el ‘Pá’, como dicen ellas. Allí llevan una vida absolutamente normal como todas las familias, aunque ya se sabe que cada una tiene sus propias particularidades, como que en este caso Brigitte sea una mujer transgénero. “Naturalmente transgénero”, como ella prefiere definirse, apelando a su profesión como bióloga y, al mismo tiempo, a su compromiso con la diversidad natural y social.

Pero Brigitte Baptiste es mucho más que una mujer transgénero, a través de su admirable trayectoria profesional como profesora en la Universidad Javeriana, directora del Instituto Humboldt, y ahora como rectora de la Universidad EAN, se ha convertido en el símbolo de una sociedad más abierta al debate y tolerante, de un país que en los últimos años busca aprender a respetar, convivir y reconocerse en las diferencias.

En ella se cumplen los sueños de la comunidad LGBTI+, ya que su historia familiar y profesional son prueba de que es posible superar la marginación social y acceder a mejores oportunidades de realización personal. Brigitte Baptiste, como su idolatrada Brigitte Bardot de la que tomó el nombre cuando tenía 35 años, asumió también el activismo de género para luchar por una sociedad en que mujeres y hombres trans, gays o lesbianas, y las nuevas identidades sociales, tengan verdaderas oportunidades de éxito en la vida, y no se cuenten solo como afortunadas excepciones.

En 2018, cuando Brigitte aún era directora del Instituto de Investigación de Recursos Biológicos ‘Alexander von Humboldt’, fue invitada a dictar una de las memorables Charlas TEDx en Uruguay.

Allí, exhibiendo lo que parecía una larga cabellera blanca con puntas moradas y mientras usaba un vestido largo con estampado de ranas, expresaba que recientemente en Colombia habían descubierto unos ejemplares de palma de cera transexuales, “y les aseguro que no tuve nada que ver con ello”, comentó divertida.

A partir de esta evidencia, la bióloga sostuvo con argumentos científicos, y de paso derribando algunos prejuicios sociales sobre la diversidad sexual, que “el cambio de sexo y de género se ha reportado regularmente en la ciencia, cada vez más. Sin embargo, mucha gente utiliza el argumento de la falta de naturalidad en la comunidad LGBTI+ para criticar y cuestionar su existencia.

En muchos casos, esto redunda en violencia y discriminación para estas personas. Pero existe una relación entre la construcción de identidad sexual y de género de los seres humanos con la biodiversidad. Todas las especies del mundo compartimos esa gran historia que es la vida, gracias al ADN. (…) Es tiempo de reincorporar, rescatar, la diversidad sexual y de género en nuestras visiones de la naturaleza. Es tiempo de rechazar la homogeneidad y darle un espacio a la diversidad de verdad, que está representada por las interacciones entre todas las personas. Es tiempo de construir una versión más gozosa, más divertida y más bonita de la naturaleza”.

En este momento de la charla, Brigitte se desata el vestido y se quita la peluca, quedando en un pequeño traje de minifalda con estampado de aves, y mostrando su cabello real que era mucho más corto, es cuando concluye: “Porque no hay nada más ‘queer’ que la naturaleza”.

El camino para llegar a este nacimiento de crisálida empezó un día, hace 21 años, cuando Luis Guillermo Baptiste Ballera, un biólogo de la Universidad Javeriana con maestría en Estudios de Conservación en la Universidad de Florida, decidió asumir públicamente esa identidad oculta por tanto tiempo. Pero, fue el inesperado fallecimiento de su hermana Carolina a los 33 años, debido a un cáncer cerebral, el fuerte golpe que marcó el cambio de su futura identidad, “esa pérdida me hizo entender que la vida es efímera y lo mejor es asumir con honestidad quienes somos”. Por lo que el nacimiento de “ella” no sería una sutil revelación dentro del ámbito familiar y cotidiano, en este punto de su vida la verdad solo podía expresarse con una metamorfosis total que transgrediera todos los límites que mantuvo en el pasado. De ahí que cada aparición de Brigitte esté acompañada de un ‘performance’, así como tantas especies de animales y plantas que atraen toda la atención por su forma y colores, en ella siempre hay un nuevo color en su cabello, un corte o peinado diferente, además de sus vestidos y minifaldas con diseños exóticos.

“Con toda el agua que había corrido bajo el puente, tuve un espacio como el de las chicharras que duran siete años en la tierra, hasta que un día suben, salen, vuelan, cantan y hacen bulla; si la metáfora fuera la mariposa sería muy pretenciosa”, afirmó una vez.

Esa naturaleza exótica brilla tanto en la vida pública como en la académica. Incluso ahora, en tiempos de coronavirus, el confinamiento preventivo no impide que a través de la pantalla del computador, se imponga la presencia de Brigitte Baptiste. Puedo verla, y para esta ocasión tiene el cabello de color negro y lizo, lleva un corte a la altura del mentón cuyas puntas arqueadas tocan sus labios cuando se mueve, mientras responde a mi entrevista. El día de hoy su estilo es muy de los años 20, podría salir a bailar charleston en un salón parisino, salvo porque afuera está el Covid-19.

¿En qué momento apareció Brigitte en su vida?

Brigitte Baptiste con su familia, durante su posesión como rectora de la Universidad EAN.

Yo siempre he sido Brigitte, pero nombrarla y asumir que así quería manifestarme, eso sucedió hace ya 21 años. Yo decidí vivir mi vida en femenino, lo que no había hecho por 35 años, y escogí este nombre después de mucho pensarlo. Soy Brigitte por dos motivos: por la idea de feminidad encarnada en Brigitte Bardot, la actriz francesa, y porque mi familia es de origen francés, me pareció que sonaba muy bien Brigitte Baptiste. Definitivamente fue la mejor elección que hice.

Inmediatamente asumí ese nombre como un renacimiento, y mi antiguo nombre lo retengo en los documentos, y no voy a pelear con él porque fue el que me pusieron mis padres con todo cariño. Ese nombre ya no lo usa nadie, a veces mi mamá y algunos amigos que me conocieron así y les cuesta asimilar el cambio, pero eso no es ningún problema.

¿Cómo reaccionó su familia ante su transformación?

Yo ya era una persona muy autónoma cuando mis padres se enteraron que era una mujer transgénero, tenía 35 años y ya vivía por mi cuenta, entonces cuando asumí mi decisión fui transformando poco a poco mi manera de existir, mi estética y fui explorando esa feminidad que había mantenido reprimida. No hubo mayor ‘shock’, porque mi familia siempre ha sido muy respetuosa de la personalidad de cada uno, y de hecho todo resultó muy bien, empecé a sentirme más contenta y empezó a irme mucho mejor en la vida. Por ese camino conocí a mi esposa actual y tuve a mis hijas, de manera que está transición fue un proceso simultáneo de florecimiento personal y de éxito profesional. No ocurrió nunca un momento de gran revelación trágica en relación con mi familia.

Fue igual con mi esposa y mis hijas. Desde que nos conocimos con Adriana, ella tenía claro que yo era Brigitte, y que en nuestra relación íbamos a explorar algo nuevo. Eso fue un factor determinante para el éxito de nuestro encuentro, porque fue en medio de una serie de conversaciones sobre la feminidad y la masculinidad, del cuerpo y la sexualidad que nos enamoramos. Durante nuestra relación ambas hemos tenido cambios, pero en los primeros años nuestra relación estuvo determinada por esa búsqueda de manifestar lo que yo quería y sentía, en la ropa y en los gustos, al mismo tiempo compartiendo el miedo por las agresiones que pudiera recibir, a perder el trabajo, en últimas el miedo a que no le fuera tan bien a Brigitte.

¿Sintió depresión en algún momento desde que es Brigitte?

Fue sobre todo en mi adolescencia, para una persona trans es una época muy difícil. En esa edad el cuerpo toma un camino inesperado, entonces a uno le duele mucho no ser reconocida como la persona que se siente, y peor aún, no poder decir nada al respecto. De por sí la adolescencia es un proceso de reconocimiento muy duro para todas las personas, pero para las personas trans o gay que tienen que aceptar sus preferencias sexuales en medio de muchas contradicciones, resulta muy traumático. Y se llega a pensar en tomar decisiones radicales, tal vez no en quitarse la vida, porque en mi caso tuve mucho amor alrededor y uno cuando recibe ese regalo no quiere causarles dolor a sus seres queridos.

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En la reconocida serie ‘Tabú’ de NatGeo, emitida entre 2000 y 2014, hay un capítulo donde se cuenta la historia de Brigitte Baptiste, hay un momento cuando afirma: “la vida es en realidad mucho más flexible de lo que nos quieren hacer creer, es que yo no quiero ser mujer, ni pretendo ser hombre. No me interesa ninguna de las definiciones al respecto. Si quieren pensar que soy mujer y les gusta, bien; si no, también. Lo que para mí ha sido una liberación gigantesca es que eso ya no me importa”.

2. Bióloga y ecologista

Brigitte Baptiste cuando se desempeñaba como directora del Instituto Humboldt en Bogotá, cargo del que se retiró en el mes de agosto de 2019.

Colprensa - El País

En septiembre de 2019, cuando Brigitte Baptiste se posesionó como la nueva rectora de la Universidad EAN, compartió un discurso frente a toda la comunidad académica y su familia, que estuvo presente en el acto.

“He dedicado una parte de mi vida académica a escudriñar el cambio social, a intentar, en la medida de lo posible, una descripción veraz de la cambiante realidad social de nuestro país. Sigo creyendo que uno de los objetivos de la academia es combatir las versiones simplistas y estridentes del cambio social que promueven, por terquedad u oportunismo, políticos y comunicadores. He defendido la necesidad de visibilizar el cambio social. Lo seguiré haciendo”, con estas palabras se convirtió en la primera mujer transgénero en ser nombrada rectora de una universidad, un hecho histórico para la sociedad colombiana.

No obstante, las razones para ocupar este cargo obedecieron a sus capacidades intelectuales y a su trayectoria académica como bióloga y docente universitaria por más de veinte años, tiempo durante el cual también obtuvo dos doctorados: uno en Economía Ecológica y Manejo de Recursos Naturales de la Universidad de Barcelona, y otro otorgado por la Universidad de la Paz como Doctorado Honoris Causa en Gestión Ambiental. Asimismo, sus 10 años como directora del Instituto Humboldt, desde donde recorrió toda Colombia, reconociendo la riqueza natural del territorio —en 2016 hizo parte de la campaña de exploración Colombia Bio, por las zonas inexploradas del país— y desarrolló programas para la conservación de las especies, convirtieron a Brigitte Baptiste en una de las autoridades nacionales en temas de ecología, biodiversidad y sostenibilidad. Por ello, no sorprende que desde 2011 Baptiste sea una de las 25 expertas globales de la Plataforma Intergubernamental de Biodiversidad y Servicios Ecosistémicos (IPBES).

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Desde el otro lado de la pantalla, le pregunto sobre su interés por la ciencia.

¿Por qué decidió ser bióloga? 

Yo nunca pensé que sería una bióloga, porque inicialmente me pareció que se requería del aprendizaje de muchas cosas de memoria, debía saber muchas cosas como la clasificación de los animales y las plantas, saber cuáles eran las partes del cuerpo, entre otros aspectos a los que temía enfrentarme por el bajo nivel educativo que me había dejado la escuela. Además, pensaba que debía hacer disecciones a animales, lo que era contrario a mi sensibilidad. Sin embargo, había algo que sí me encantaba y era el naturalismo, eso junto con la problemática de degradación ambiental que ya empezaba a vivirse en los años 80, me encendieron el bombillo. Allí había un espacio de trabajo interesante, en el cual uno puede combinar los intereses de la protección de la fauna y la flora, con una disciplina científica. Esa fue una decisión afortunada, porque la biología no resultó ser tan inaccesible como yo pensaba, aunque tiene sus componentes de ciencia antigua que reflejan ese aprendizaje memorístico. Pero lo importante es que la biología me llevó rápidamente a la ecología y de allí en adelante hice mi carrera.

Durante todos sus años dedicados al estudio del mundo natural, ¿ha encontrado asociaciones entre su identidad transgénero y la biología?

Sí, y a medida que conozco más, encuentro más relaciones. Y esto es algo reciente, nunca me pasó durante mis años de estudio ni en el ejercicio temprano de mi profesión, nunca me arriesgué a ir más allá y saber cuáles eran las cualidades biológicas de mi cuerpo, de cómo la transición de género implicaba un cambio en las relaciones con el resto del mundo, y este cambio de perspectiva es completamente ecológico, por eso en los últimos años he profundizado en el estudio de la evolución, la diversidad sexual y el género, encontrando una relación central entre el tema ambiental y la construcción de identidad de todas las personas.

¿Conoce casos de otras personas transgénero o de la comunidad LGBTI+ que hayan logrado llegar a cargos tan relevantes como los suyos?

Afortunadamente sí hay más casos, no tantos como merecerían el talento y conocimiento de muchas de mis amigas y amigos trans. Pero, indudablemente, no cometo ninguna infidencia en reconocer el trabajo de Tatiana Piñeros, una mujer que ha ocupado importantes cargos en administraciones de Bogotá, también hay una concejal actualmente en Santa Marta y Matilda González en Manizales; se trata de mujeres que están empezando una carrera con muy buenos resultados. No sé si sean más de una docena en Colombia, pero por lo menos en Estados Unidos hay muchas mujeres trans que son decanas, directoras de departamentos académicos e institutos de investigación, esto es algo que irá aumentando a medida que se rompan las barreras en la educación que impiden que las personas trans no desarrollen todo su potencial y contribuyan a la sociedad en el sentido que debe ser.

¿Hubo algún libro con el que se identificara desde su condición de mujer transgénero?

Sí, cuando estudiaba en los Estados Unidos logré acceder a varias biografías de mujeres trans, esa fue la primera vez que logré encontrar referentes académicos. Así conocí la historia de Erica Zander, una ingeniera sueca que escribió una autobiografía que se llama ‘TransActions’. Y otros tres libros de mujeres norteamericanas y europeas que en los años ochenta marcaron la pauta de la diversidad de género, sus historias me sacudieron profundamente y fueron referentes sobre los cuales yo pude hacerme a mí misma.

3. Activista LGBTI+

Baptiste participa en debates de diversidad sexual, así como en congresos de sostenibilidad.

Colprensa - El País

Para Alejandro Gaviria, escritor, economista y rector de la Universidad de los Andes, “desde su papel como intelectual, Brigitte es una líder en un tema crucial para Colombia que podríamos llamar el de medio ambiente y sociedad. Ella es una persona con valentía académica, no le da miedo llevar la contraria, ni decir lo que piensa, y mucho menos expresar sus opiniones en temas álgidos, así resulten incómodos. Y voces como la suya son cada vez menos en la sociedad, ella huye de la trampa del aplauso, muchas veces incluso se ha enfrentado a la comunidad de ecologistas diciendo lo que piensa, pero con argumentos. Esa valentía democrática de llevar la contraria me parece que la hace imprescindible en el debate nacional”.

Como rectora, “ella está tratando, como yo también, de sacar a las universidades de su ensimismamiento, acercándolas a la sociedad y ponerlas al servicio del debate público, porque históricamente en las universidades solo debaten entre especialistas, nosotros como rectores tratamos de hacer puentes y llegar con las ideas de la academia hasta la sociedad, bajarnos de la torre de marfil”, afirma Gaviria.

Por otro lado, el escritor destaca que “Brigitte es algo más también, en los temas de diversidad y de género, esto es algo que trasciende su línea de investigación, pero que la ha convertido por eso mismo en un símbolo de la lucha por la diversidad y el respeto a todas las formas de vida posibles”.

Brigitte es una vocera firme del feminismo, la cultura ‘queer’ y los derechos de la comunidad LGBTI, de hecho es miembro de la junta directiva de la ONG Colombia Diversa. Pero su activismo también se manifiesta desde sus columnas de opinión en diferentes medios como Semana, El Espectador y La República. A ella no le basta con ser una historia de vida que inspira a las personas transgénero, va más allá y con su conocimiento profundo de la diversidad humana, logra nombrar las nuevas realidades de un mundo que está cambiando. De algún modo muy libre, en ella se cumple ese acto que su apellido define: Baptiste (bautismo), es Brigitte la bautista, por cuyas ideas de evolución social, toda una comunidad cree posible un futuro de igualdad plena.

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¿Cómo considera que ha evolucionado la sociedad colombiana respecto a la diversidad de género?

Hasta ahora el cambio ha sido inmenso, la presencia de las personas trans en la sociedad hoy en día es muy evidente. Su participación es cada vez más innegable en todos los campos de las actividades sociales, en los deportes, las artes, la ciencia y la política. De manera que sí ha habido un cambio importante. A nivel general en toda la comunidad LGTBI+, es decir, todas las expresiones de diversidad sexual y de género, cada una tiene un reconocimiento mayor en el mundo. Sin embargo, en muchos países aún no permiten en absoluto que las personas LGBTI+ tengamos derechos y aún hay personas para quienes el homosexualismo y el cambio de sexo son tabúes o enfermedades mentales.

Cuando Brigitte nació yo no conocía ninguna otra persona transgénero que no estuviera en las calles, que no fueran trabajadoras sexuales. Ese era un referente muy limitado, yo ni siquiera tenía conciencia del estereotipo de la peluquera, que es uno de los oficios más bonitos donde gran parte de la comunidad LGBTI+ se ha refugiado, convirtiendo este espacio en un lugar de expresión y comunicación muy importante. En primer lugar fueron las artes, como el teatro y la música, las que abrieron espacios para la diversidad de género, y luego las luchas sociales, evidenciaron la necesidad y la obligación por parte del estado de reconocer grupo gigantesco de personas que venían siendo discriminadas y a quienes se les negaba el acceso a la educación, la salud, el trabajo y todos su derechos fundamentales, lo que va en contra de los derechos universales y de la evolución misma de la sociedad. Ha sido una combinación de factores que ha hecho que la sociedad evolucione por el bien de todo el mundo, garantizando los derechos humanos.

La lucha contra la homofobia y la discriminación por cuestiones de género ha obtenido grandes victorias en los últimos años, ¿cómo continuar esta causa en la actualidad?

La homofobia como cualquier patología que promueva la discriminación es producto del miedo, de las inseguridades personales, de historias de maltrato y abuso, frecuentemente. Entonces lo que siempre debemos promover es la educación acerca de la construcción de la identidad y la educación en el respeto de la diversidad. De tal forma que, poco a poco, se torne en algo irrelevante la preferencia sexual o de género de nadie.

Existe una idea simplista acerca de las personas transgénero, según la cual si su transición es a mujer, se debe a que se siente atraída por los hombres. Pero en su caso, usted formó una familia con una mujer.

Es muy interesante que mencione los estereotipos de género, porque las personas transgénero, ni hombres ni mujeres, somos necesariamente gays o lesbianas. De hecho, a veces la pregunta no tiene sentido, puesto que la preferencia de pareja es independiente de la identidad de género. Eso es algo que está muy bien documentado, la mayoría de personas trans somos relativamente neutrales en preferencias sexuales, eso no marca tanto nuestra identidad. De manera, que con mi esposa, más bien aprendimos a reírnos del asunto, sobre si somos una pareja gay o una pareja de lesbianas, y de las etiquetas que supuestamente nos corresponderían según los prejuicios sociales.

En ese sentido, Adriana siempre ha sido una persona con mucha claridad sobre lo que es realmente prioritario como la honestidad emocional y la transparencia amorosa, así que el amor actúa como siempre, haciendo que las personas con las cuales estamos resulten maravillosas, independientemente de si tienen cuernitos de marciano.

¿Por qué usted se considera un experimento de evolución social?

Esa es una interpretación reciente que hice de los temas de identidad y de cómo las personas nos vamos adaptando a nuestro entorno humano. Yo creo que la diversidad de género que estamos viviendo es un producto de la liberación femenina de los años 60 y 70, no significa que no hubiese transgenerismo y transexualismo antes, solo que era mucho más privado y ritual. Todo esto antes era imposible de desarrollar, porque no habían cirugías ni tratamientos hormonales, ni prótesis, ni nada por el estilo, entonces hacer cualquier transición de género era muy complicado. En cambio, en estos últimos 50 años, la noción de género ha evolucionado, separándose de la marca de la reproducción. Es decir, ya no somos hombres y mujeres para tener hijos, la condición masculina y femenina quedó para volver a resignificarse. Aunque para muchas mujeres la maternidad y la familia seguirán siendo las señales más importantes de su feminidad, eso está muy bien. Pero, otras mujeres ya no lo consideran así, y en la medida en que las mujeres han ido accediendo a todos los espacios de posibilidades de la sociedad, por supuesto que la noción de feminidad se ha reorganizado. Y eso es lo que nos ha venido pasando a nosotras como mujeres transgénero, y a los hombres también, somos personas que vivimos justo en medio de la resignificación de lo masculino y lo femenino. Y en esa medida somos experimentos sociales, porque estamos desarrollando una identidad en medio de muchas contradicciones y críticas. Actualmente, es claro que hay una condición, no necesariamente positiva, pero sí innovadora en la condición de las personas trans dentro de la sociedad. No es poca cosa ser el 1% de la humanidad, somos alrededor de 80 millones de personas que tienen una identidad de género autónoma que no corresponde con la que el resto de la sociedad considera que se debe tener.

¿Cómo son esas muestras de afecto de la comunidad LGBTI+ que la reconoce como un símbolo de la diversidad?

Es algo que comparto con mucha alegría, se sorprendería la cantidad de personas que me escriben o que cuando me encuentro con ellas por la calle me lo dicen, incluso algunos me mandan por familiares y terceros sus mensajes. Son centenares de personas que me agradecen simplemente por existir y eso es muy conmovedor para mí. No es un gesto deliberado de mi parte decirlo, es que debo reconocer la generosidad de la gente por convertirme en el referente que soy. Incluso para personas que temen tomar decisiones como cambiar de carrera o reinventarse en un momento de sus vidas, cuando se aproximan a mí y conocen lo que significa cambiar de género, que es una de la decisiones más tabú de la sociedad, piensan que si yo pude lograr algo como esto, por qué ellos no podrían dejar de estudiar ingeniería y dedicarse a la poesía, o al contrario, suponiendo que de eso se tratara.

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