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Registrador Hernán Penagos: “No hay ninguna posibilidad de que haya alteración de los resultados”

El funcionario aseguró que hoy ni un software ni un código fuente pueden cambiar los resultados de las elecciones, “porque es tan sencillo como compararlo con las actas” de las mesas.

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Registrador Nacional del Estado Civil - Doctor Hernán Penagos Giraldo
El registrador nacional, Hernán Penagos, entregó detalles de la organización de las elecciones de este 31 de mayo. | Foto: GUILLERMO TORRES REINA-SEMANA

31 de may de 2026, 02:00 a. m.

Actualizado el 31 de may de 2026, 02:00 a. m.

Registrador Nacional, llegado el día de los comicios presidenciales, ¿qué balance entrega de la organización de esta jornada?

La Registraduría está con todo a punto. Todo el proceso operativo avanzó sin ninguna dificultad. El material electoral se trasladó a diferentes países, donde hay servicio consular colombiano. Recordemos que en el exterior se vota en 67 países y que el censo es de 1.200.000 personas.

Los jurados de votación designados de manera aleatoria fueron capacitados, lo mismo que las comisiones escrutadoras, que las componen jueces de la República. Hubo procesos de simulacros, preconteo, escrutinio, revisión de pruebas de carga de los sistemas de información. En general, todo está muy dispuesto para las elecciones de este domingo.

Hernán Penagos, registrador Nacional del Estado Civil.
Hernán Penagos, registrador Nacional del Estado Civil. | Foto: JUAN CARLOS SIERRA PARDO-SEMANA

Usted ha expresado preocupación porque, dice, que es importante que no solo se les garantice a los colombianos que puedan votar, sino que ese voto sea libre. ¿A qué se refiere?

Uno de los principios universales del sufragio es que el voto debe ser secreto y debe ser universal. Y en Colombia debemos garantizar no solamente que la ciudadanía pueda votar, sino que lo pueda hacer de manera libre, y es evidente que hay algunos lugares del territorio nacional en que se hizo necesario garantizar mayores acciones de seguridad para que la ciudadanía pueda votar libremente.

Nosotros calculamos que en especial en cinco departamentos están concentrados más del 50% de los municipios que tienen riesgo alto en materia de seguridad: Nariño, Cauca, Norte de Santander, Antioquia y Chocó. ¿Y eso qué significa?: significa que tenía que haber mayor despliegue de la Fuerza Pública y por eso nos reunimos con la cúpula militar y la Procuraduría, porque en esos lugares no solamente había que garantizar el traslado del materia electoral, sino la presencia de la Fuerza Pública, para que esa ciudadanía vote sin coacción.

Ha insistido también, ante narrativas de posibles fraudes que han impulsado algunos sectores, en que el sistema electoral colombiano es muy confiable...

El sistema electoral colombiano es absolutamente fiable y doy algunos elementos: lo primero, estos software y este sistema es el mismo que eligió al Congreso de la República hace cuatro años y al actual Presidente.

En segundo lugar, porque hace dos meses se llevaron a cabo elecciones en Colombia para Cámara de Representantes y Senado de la República. Votaron cerca de 20 millones de personas y esas elecciones se gestionaron de la mejor manera, con auditoría internacional.

El preconteo tuvo un comportamiento casi perfecto: 99,8%, y lo más importante: el acto de mayor transparencia que puede tener la Registraduría es la publicación de las actas electorales de cada mesa. Todas esas actas, más de 730 mil, fueron publicadas.

Para las elecciones presidenciales del 31 de mayo de 2026, un total de 41.421.973 ciudadanos están habilitados para votar en Colombia, según la Registraduría. Dentro de ese electorado, la población joven vuelve a perfilarse como uno de los sectores clave para definir los resultados.
Para las elecciones presidenciales del 31 de mayo de 2026, un total de 41.421.973 ciudadanos están habilitados para votar en Colombia, según la Registraduría. Dentro de ese electorado, la población joven vuelve a perfilarse como uno de los sectores clave para definir los resultados. | Foto: EL PAÍS

Se ha explicado igualmente que no es personal de la Registraduría el que cuenta los votos una vez se cierran las urnas...

Colombia tiene un sistema manual, es decir, la gente vota en una papeleta, un tarjetón, como lo llamamos aquí, y el día de las elecciones los jurados, que no son funcionarios de la Registraduría, diligencian las actas electorales a mano y las firman. Esas actas electorales todas se publican. Luego, hoy ni un software ni un código fuente pueden cambiar los resultados, porque es tan sencillo como compararlo con las actas.

Y esas actas son publicadas para que toda la ciudadanía las vea. Por lo tanto, en Colombia no hay ninguna posibilidad de que haya alteración de resultados y mucho menos por parte de software o código fuente.

He dicho que el verdadero riesgo de las elecciones no está en la Registraduría: está en las calles de Colombia, en la coacción a personas para votar, en la utilización de recursos públicos en las campañas, en la financiación ilegal de las campañas, en la participación en política de servidores públicos. Esos son los verdaderos riesgos que tenemos que enfrentar y en los que tienen que trabajar todas las instituciones del Estado.

Días atrás el presidente Petro dijo que usted se negó a entregar el código fuente del software “con excusas no válidas” y la Registraduría “no tiene el software, porque no es del Estado sino de una firma privada muy oscura”. ¿Qué responde?

El código fuente y el software de escrutinio, de consolidación, de preconteo y demás, porque no es uno, son varios software, claro que los tiene la Registraduría Nacional y los administra un equipo técnico de la Registraduría desde hace años.

En segundo lugar, el código fuente se puso a disposición de la auditoría internacional y de los auditores de los partidos durante dos semanas, mostrando el 100 % de ese código, todas las líneas de programación, lo que dio absoluta tranquilidad de que es un código fiable. En tercer lugar, ese código fuente no se puede entregar porque eso iría en contravía del proceso electoral y lo pondría en riesgo.

A nadie se le ocurre que una entidad electoral entregue un código fuente a toda la ciudadanía. Eso no ocurre en ningún país del mundo, porque, entiéndanme lo siguiente: si los hackers son capaces de vulnerar los software de entidades financieras, de entidades públicas muy importantes, sin conocer el código fuente, ¿cómo será conociéndolo? Si ese código fuente se conoce, genera riesgos de vulnerabilidad y de suplantación y puede buscarse la manera de encontrar mecanismos para alterarlo. Así que no es posible entregarlo, pero sí se puso a disposición de los auditores y de los partidos y todo lo que hicimos dio absoluta fiabilidad.

Pero reitero, el código fuente es subsidiario, no es determinante y lo más importante son las actas electorales, porque el código ni el software pueden decir nada diferente a las actas, que todas se han publicado.

La Registraduría Nacional adelantó el simulacro nacional de preconteo para las elecciones presidenciales del próximo 31 de mayo.
La Registraduría Nacional adelantó el simulacro nacional de preconteo para las elecciones presidenciales del próximo 31 de mayo. | Foto: Registraduría

A propósito, ¿es posible que los datos de la Registraduría sean hackeados y se alteren los resultados de estas elecciones?

Pues nosotros tenemos unas herramientas muy potentes de ciberseguridad y un SOC de seguridad muy potente, pero nunca ninguna entidad es infalible.

En las pasadas elecciones tuvimos cerca de 30 intentos de suplantación de la página de la Registraduría, más de tres millones de intentos de ataques cibernéticos y todos fueron bien gestionados, bien repelidos. Bots, correos maliciosos, es decir millones de acciones para alterar la infraestructura de la Registraduría y todo nuestro sistema de ciberseguridad funcionó bien.

Nunca una entidad es infalible, pero estamos tranquilos de que los sistemas de seguridad que tenemos van a funcionar muy bien. Usted lo acaba de decir, si hay intentos de ciberseguridad sin conocer la infraestructura de Registraduría, ¿qué tal entregando el código fuente para dar casi que las herramientas para que nos ataquen?

¿Cuántas personas trabajan en la organización de unas elecciones como estas?

La organización de un proceso electoral en Colombia es descomunal. A veces perdemos de vista que, después de México y Brasil, son las elecciones más grandes de Latinoamérica y de pronto una de las más grandes del mundo.

Convocar a votar 41.420.000 personas no es un trabajo fácil y mucho menos en un país donde tenemos, de un lado, una geografía andina que no es sencilla; un sector rural muy grande, donde tampoco es sencillo llegar, y obviamente unas condiciones de seguridad que a veces no son las mejores.

Eso ya genera desafíos muy importantes, pero le doy algunos datos: 42 millones de tarjetas electorales, más de 200 millones de formularios E14 y actas electorales. Cerca de 40 millones de kits y de cubículos electorales, traslado de material electoral a 67 países, 142 consulados.

El día de las elecciones 40.000 personas trabajando en el proceso electoral, 860.000 jurados de votación, 9300 jueces de la República, un millón de testigos electorales, más de 700 observadores internacionales y 200.000 miembros de la Fuerza Pública cuidando la tranquilidad ciudadana.

Es decir, alrededor de este proceso hay millones de personas y esto me da pie para decir lo siguiente: el buen suceso de un proceso electoral no es responsabilidad exclusiva de la Registraduría. Tiene que concurrir todo el Estado colombiano, la Fuerza Pública, los órganos de control y la Fiscalía, para evitar delitos electorales. Un proceso electoral comporta todo el Estado, para que se cumpla la democracia y la ciudadanía pueda votar de manera legal.

¿Qué comparación se puede establecer entre lo que pasó hace poco en la primera vuelta de las presidenciales en Perú y las elecciones en Colombia?

Conozco muy a detalle la situación de Perú, porque he sido observador internacional y he sido jefe de Misión de Observación Internacional en Perú y ese es un ejemplo muy valioso. Colombia hizo hace dos meses unas elecciones tres veces más difíciles que las de Perú y se gestionaron bien.

En Perú ocurrieron muchas circunstancias, pero le doy algunos datos: el día de las elecciones eran las 12 de la noche y se había transmitido escasamente el 15 % de la información electoral. Pasados dos días, el miércoles siguiente, escasamente se había comunicado el 30 % de los datos electorales.

Aquí en Colombia, en horas la ciudadanía conoce el 100 % de ellos. En muchos lugares de Miraflores, cerca al centro de Lima, no llegó material electoral durante todo el día. En otros lugares llegó después de la 1 y las 2 de la tarde. Ordenaron inclusive que el lunes, cuando estaban haciendo escrutinio por un lado, votaran otros ciudadanos. Ocurrieron una serie de circunstancias muy penosas.

Yo creo que de pronto les faltaron algunas acciones que aquí se hacen. La más importante: hacer simulacros. Siempre un proceso electoral debe hacer unos simulacros previos que garanticen que todos los sistemas van a funcionar. Por ejemplo, llevaron unos equipos de escaneo a unos puestos y mesas de votación, pero los equipos no cumplieron su función. En algunos lugares no hubo conectividad, en otros no los pudieron articular desde el punto de vista de comunicaciones y eso generó serias dificultades.

En Colombia estamos mucho más preparados desde ese punto de vista. Tenemos todo a punto. Ya hicimos unas elecciones, tenemos un material electoral distribuido y un software que los estresamos, como dicen los técnicos, frente a los que le hacemos pruebas de cargas muy potentes para asegurar que no tengamos dificultades el día electoral.

El aumento de la participación juvenil en las elecciones presidenciales de 2022 fue superior al registrado en cualquier otro grupo etario en Colombia, con un crecimiento de 6,87% frente a los comicios de 2018.
El aumento de la participación juvenil en las elecciones presidenciales de 2022 fue superior al registrado en cualquier otro grupo etario en Colombia, con un crecimiento de 6,87% frente a los comicios de 2018. | Foto: EL PAÍS

Usted ha hablado de que esta elección presidencial se ha visto especialmente marcada por la polarización y la desinformación. ¿Cómo ha afectado eso la labor de la Registraduría?

La polarización y la desinformación en especial es un riesgo global, lo ha dicho el Foro Económico Mundial, que degrada las democracias y afecta los estados. Luego, la desinformación, más que afectar el proceso electoral y a la Registraduría, está afectando la democracia, porque hace que la ciudadanía pierda confianza en ella.

Y el fenómeno de la desinformación golpea mucho, sobre todo en entidades como la nuestra, donde solo tenemos un atributo del que vivimos y es el de la confianza. Afortunadamente, las encuestas dicen que, con la Iglesia Católica y las Fuerzas Militares, la Registraduría es la entidad en la que más confían los colombianos, pero esos ataques, asedios permanentes al proceso electoral, a la entidad, van minando la confianza.

Por eso, nosotros hemos dicho: solo le pedimos a la ciudadanía que se informe bien, que confíe en la Registraduría, pero que también pregunte por los canales adecuados, porque a veces la desinformación instrumentaliza a las personas.

En las pasadas elecciones de Congreso hubo múltiples cadenas de desinformación en las redes y no ocurrió nada. Las elecciones se gestionaron muy bien, las credenciales se entregaron y no se evidenciaron actos que derivaran en alteraciones de resultados.

Sin embargo, las redes sociales estalladas, porque en ocasiones veo que quieren utilizar el proceso electoral o la Registraduría como instrumento político. Es un error, porque al final, insisto, están golpeando es la democracia. Cuando nosotros asediamos o atacamos el proceso electoral, estamos golpeándonos a sí mismos como Nación. Al contrario, deberíamos, entre todos, gestionar para que las elecciones se lleven a cabo de la mejor manera y para validar nuestros principios democráticos. En Colombia, parece que a algunos, al contrario, les anima generar la sensación de caos.

En el suroccidente hay dos zonas que preocupan especialmente, Jamundí y el Cauca, porque han sido muy afectadas por la violencia. ¿Qué acciones se tomaron para garantizar que allí, como en otras regiones del país, se puedan realizar las elecciones presidenciales de este domingo?

Es evidente que en el norte del Cauca, que confluye con el Valle del Cauca, hay presencia de grupos armados que tienen cierta capacidad social. Eso no lo puede negar nadie, y lo que corresponde es ser muy exigentes con la Fuerza Pública, para que garantice que la ciudadanía pueda votar libremente.

Se realizaron unas comisiones de garantías electorales. Aquí en el Valle del Cauca se llevó a cabo una hace dos semanas, la Fuerza Pública mantuvo su argumento de traslado del material y de asegurar esa zona, y revisamos todos esos puntos, no solamente del Valle del Cauca y del Cauca, sino de todo el territorio nacional, con el Ministerio de Defensa y la Fuerza Pública, para que se garantice que la ciudadanía pueda votar libremente en esos lugares y no haya contratiempos en esos puntos específicos que se han alertado hoy en el país.

Olga Lucía Criollo es comunicadora social y magister en sociología de la Universidad del Valle, con más de 30 años de experiencia en el periodismo y 10 en docencia.

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