Profesores, entrenadores y chefs: historias del trabajo por horas en Cali

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Profesores, entrenadores y chefs: historias del trabajo por horas en Cali

Febrero 16, 2020 - 08:00 a. m. Por:
Redacción de El País
Entrenador, ejercicio, fitness, gimnasio

El 35,8% de la población colombiana ocupada al cierre del año pasado, es decir 8.163.000 de trabajadores cotizaron para una pensión. El resto de trabajadores no hizo ningún tipo de aporte.

Istock / El País

Si se encuentra sin trabajo y hace una búsqueda rápida por el portal Elempleo.com, seguramente no hallará ofertas de contratación por horas.

El jefe de redacción transaccional de este sitio, Javier Borda, dice que al no estar plenamente legalizado el trabajo por horas en Colombia, es poco usual que se publiquen ofertas de este tipo en la plataforma. La mayoría de las 40.000 vacantes mensuales que se mantienen por este portal hablan de ocupaciones con contratos a término indefinido, fijo o por prestación de servicios, indica.

Esto no quiere decir que el trabajo por horas no exista. Informales, profesores, estudiantes, profesionales en diferentes áreas, en general colombianos en el ‘rebusque’ se le han medido, en algún momento, a esta modalidad de empleo. A algunos les gusta, lo prefieren, para otros fue temporal y otros no lo recomiendan.

Cali terminó el año 2019 con 703.000 ocupados formales y 574.000, en la informalidad. Entre estos hay profesionales como Stephany Muriel que se graduó de Administración de Empresas, carrera que ejerció dos años y medio.

Ahora labora en actividades de protocolo, la contratan agencias para eventos y representación de marcas, por ejemplo, cuando lanzan productos al mercado. Esta labor la hace por horas: puede ser en la mañana, la tarde o la noche.

“Me gusta este trabajo porque no es monótono y uno maneja su tiempo, pero la realidad es que esto no le da a uno para vivir porque hay temporadas muy buenas, como la que acaba de pasar de diciembre, pero hay otras muy malas”.

Stephany cuenta que por un contrato de cuatro horas recibe un pago de $150.000. También pueden ser seis horas, en este caso la remuneración es de $250.000. Además, les pagan salud y ARL por el día o los días que tengan que asistir a los eventos.

Aún así, cuenta la joven caleña, que ese no es su único trabajo porque esos ingresos son inestables y no son suficientes para cubrir sus gastos, por eso hace ‘freelance’ con otras empresas, es modelo y hace mercadeo en redes.

“Si tuviera la posibilidad de trabajar por horas, pero con una mayor frecuencia, el sistema podría funcionar. Creo que en Colombia esto no es posible porque no hay muchas oportunidades que ofrezca el mercado”, afirmó la joven.

Stephany Muriel, administradora

Stephany Muriel, administradora.

Cortesía para El País

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Lo mismo piensa Felipe Manzano, un caleño de 26 años, licenciado en lenguas extranjeras. Actualmente trabaja cuatro horas con una institución de enseñanza de inglés. El resto del tiempo se rebusca dictando clases por hora.

“Mi tarifa para una hora es $30.000, recomiendo que las personas tomen cuatro o seis horas a la semana como mínimo para tener resultados y que paguen 15 días o un mes, con el objetivo de que sean más responsables con el proceso”, explica.

Para este profesor, trabajar por hora podría dejarle buenos ingresos, sin embargo, no hay tantas personas dispuestas a tomar clases, pagar y mantener una rutina.

“Si tuviera unos 10 alumnos constantes resultaría bueno porque cobro a $30.000 la hora y en la institución en la que trabajo me pagan a $16.000 la hora, es decir que ganaría casi que el doble. Pero en mis clases privadas, muchas veces tenemos estudiantes que empiezan y no siguen. Por eso un mes podría ganar $1.000.000 o en otro $400.000”.

“Emocionalmente es fatigante porque siempre hay que estar buscando nuevos estudiantes, pongo publicidad en internet y por otros medios, es una tarea desgastante”, dice.

Pese a que este joven logra ingresos trabajando por hora, no cree que este sea el modelo para el trabajador colombiano como lo quiere implementar el Gobierno Nacional, “si ahora es un problema pensionarse, entonces cómo podremos jubilarnos cotizando por horas, eso no lo veo lógico. Tampoco es lógico estudiar cinco años y luego salir al mercado a trabajar por horas. Por ejemplo, nosotros los docentes tenemos que hacer planeación, calificación, tutorías y si trabajamos por hora eso nadie nos lo paga”.

En Colombia había en diciembre del 2019 2.139.000 personas que trabajaban de manera informal en el sector del comercio, hoteles y restaurantes, según el Dane.

Los que defienden este tipo de contratación argumentan que el modelo está orientado a proteger a los más de 12 millones de colombianos que laboran en la informalidad y a los que no se les paga pensión.

Sin embargo, el profesor de la Universidad de los Andes, Javier Pineda, hizo un análisis diferente en una reciente columna.

“El Gobierno busca con la propuesta del trabajo por horas tres cosas: permitir que las empresas paguen prestaciones sociales por horas, con los cual se ‘formaliza’ el empleo precario; eliminar el salario mínimo al implementar el modelo por horas y reducir el desempleo vía estadística”.

Agrega que “al pagarse por horas se elimina de facto el salario mínimo, algo que ya venían solicitando varios gremios empresariales con el supuesto objetivo de generar empleo juvenil. Asimismo, para las estadísticas las personas que trabajen al menos una hora a la semana, dejan de ser desempleados”.

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“Faltan garantías para el trabajo por horas”

“Hace 8 años soy entrenador personal y siempre he trabajado por hora. Me ha ido bien y este sistema ha sido conveniente porque puedo manejar el tiempo”, comenta Ricardo Gallo, otro de los caleños que labora bajo este modelo.

“Me siento contento porque antes trabajé en dos empresas y aunque el salario era bueno, me tocaba laborar de lunes a domingo, ahora decido sobre las horas de trabajo, por ejemplo, los fines de semana descanso y tengo tiempo para mi familia”.

“Empiezo muy temprano y puedo incluso laborar 8 o 9 horas al día en diferentes lugares. Doy varias clases en la mañana, me voy a casa con mis hijas y posteriormente salgo a cumplir con otros entrenos. Cobro de dos formas, por hora entre $40.000 y $50.000, pero normalmente es mejor hacer un paquete que incluye 20 horas al mes y que cuesta desde $360.000, dependiendo si es en gimnasio o en domicilio”, dice el entrenador quien asume su propio pago de la seguridad social.

Ricardo Gallo, entrenador personal

Ricardo Gallo, entrenador personal.

Cortesía para El País

Ricardo es optimista sobre el futuro de su negocio porque dice que hasta ahora “no se ha explotado ni siquiera el 50% del mercado, la gente cada vez está más preocupada por cuidarse”.

Pero pese a que a este entrenador le ha ido bien, considera que la propuesta del Gobierno de normalizar el trabajo por horas no es tan viable en Colombia. “De pronto en otros países, conozco gente en Estados Unidos que tienen tres empleos por horas y les va bien. Pero acá qué garantías se van a dar para que esto funcione de la mejor manera, todos los oficios o actividades no son rentables bajo el modelo de horas, mejor dicho hay muchas cosas que entran en juego y que se deben tener en cuenta”.

“En mi caso no he querido volver a ninguna empresa, lo que hago para mi ha sido una bendición, pero igual es una labor con altibajos”.

Cali terminó el año 2019 con 703.000 ocupados formales y 574.000, en la informalidad.

“Dependemos de las temporadas”

Pablo Andrés Mesa es chef y siempre ha trabajado en el mundo de la gastronomía. Es jefe y a la vez empleado. Tiene una empresa que suministra personal de cocina a restaurantes y hoteles, pueden ser meseros, auxiliares de cocina, ‘bartender’, entre otros.

“En este negocio se depende mucho de las temporadas, hay una muy buenas y otra no tanto. Generalmente hay más trabajo los fines de semana, viernes y sábado”, explica.

El pago mínimo que recibe un mesero en Cali, cuenta Pablo Andrés, es de $15.000, sin embargo, a estos se les contrata como mínimo 3 horas, es decir que el turno vale $45.000”.

El valor puede aumentar si las tres horas son nocturnas, pues se les reconoce el transporte. Pero como se dice coloquialmente, el pago la mayoría de las veces es a destajo.

“Las personas que laboran en este campo lo hacen porque estudiaron oficios relacionados con gastronomía, no tienen otra opción o son estudiantes que deben responder por sus gastos o ayudar a sus familias. Básicamente trabajamos 10 días en el mes porque el fuerte son los fines de semana, aunque a veces salen eventos matutinos en los días hábiles”, dice Pablo Andrés, quien también trabaja por hora.

“Por ejemplo, hoy (viernes) tengo un evento, cobro $80.000 por hora y generalmente me ocupo tres. Esto se llama chef en casa, la gente que tiene una comida (para 10 o 15 personas) me contrata para hacerla, yo les digo los ingredientes que se requieren, voy a domicilio y preparo el menú”.

En el caso de los ‘bartender’, estos pueden cobrar $50.000 por hora y también atienden eventos o hacen domicilios.

“Llevo un año intentando ser empresario y para estar en la legalidad hay que pagar demasiados impuestos y las ganancias son pocas, por eso también me toca trabajar por hora, cobramos por un servicio profesional”.

Pablo Andrés Mesa, chef y empresario

Pablo Andrés Mesa, chef y empresario.

Cortesía para El País

Otro caso es el de Angélica Arango, una joven caleña que ya no trabaja por horas, pero lo hizo mientras estudiaba Comunicación Social. Le pagaban el turno de mesera en restaurantes entre $35.000 o $45.000, según recuerda. Ese ingreso le sirvió durante su carrera, pero durante los dos años que laboró en esa actividad no le cotizaron a pensión, solo le cubrían la ARL y estaba afiliada a salud como independiente.

“No estoy de acuerdo en generar más empobrecimiento en el tema laboral, en Colombia tenemos en una crisis en este campo, ahora trabajo en el área de empleabilidad de una Fundación con personas vulnerables y veo diariamente lo difícil que es para ellas conseguir un empleo formal. Por ejemplo, ahora los empresarios usan mucho el contrato por obra labor que es legal, pero de cortos periodos de tiempo y sin beneficios como vacaciones o cesantías”.

En cifras

En Colombia había en diciembre del 2019 2.139.000 personas que trabajaban de manera informal en el sector del comercio, hoteles y restaurantes, según el Dane.

Asimismo, había otro 1.153.000 de ciudadanos que laboraban en este mismo sector, pero de manera formal.

En total 6.935.000 colombianos, en 23 ciudades del país, tenían contratos laborales. De esta cifra, 5 millones tenían un contrato escrito; y 1,8 millones, uno verbal.

Además, 856.000 colombianos laboraban de manera informal en su vivienda y 995.000 lo hacían en otras viviendas.

Un millón de los colombianos informales tenía educación superior.

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