Economía

Lo que casi nunca se cuenta del e-commerce

Uno de los problemas menos visibles del comercio electrónico es que suele confundirse con una tarea puntual, cuando en realidad funciona como un sistema. Ese aprendizaje atraviesa el recorrido de Leandro López.

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Leandro López
Leandro López | Foto: Leandro López

17 de ene de 2026, 02:08 a. m.

Actualizado el 17 de ene de 2026, 02:08 a. m.

Uno de los problemas menos visibles del comercio electrónico es que suele confundirse con una tarea puntual, cuando en realidad funciona como un sistema. Publicar productos, recibir pedidos y despachar ventas es apenas una parte de un proceso mucho más amplio que incluye logística, costos, atención al cliente y toma constante de decisiones. Cuando esa complejidad se subestima, el abandono suele llegar rápido.

En América Latina, donde el e-commerce creció como alternativa frente a un mercado laboral inestable, ese error se repite con frecuencia. La barrera de entrada es baja y el acceso a las plataformas es inmediato. Sin embargo, la continuidad depende de factores que no siempre se consideran desde el inicio. La experiencia muestra que muchos proyectos digitales fracasan no por falta de demanda, sino por ausencia de estructura.

Ese aprendizaje atraviesa el recorrido de Leandro López, emprendedor digital que hoy acompaña a personas que buscan ordenar su actividad en el comercio electrónico. Su trayectoria no comenzó con un modelo estable ni con resultados sostenidos. Antes de concentrarse en el e-commerce, pasó por distintos formatos digitales, entre ellos trading, marketing de afiliados, dropshipping y Amazon FBA, que no lograron consolidarse en el tiempo.

Esa etapa inicial estuvo marcada por la búsqueda de soluciones rápidas. Modelos distintos, promesas similares y un patrón que se repetía: la dificultad para sostenerlos más allá del entusiasmo inicial. Con el tiempo, López identificó que el problema no era el canal digital, sino la expectativa de encontrar atajos en un entorno que exige gestión constante.

El cambio se produjo cuando decidió abordar el e-commerce desde una lógica empresarial. Al concentrarse en Mercado Libre, dejó de mirar la venta online como una oportunidad aislada y empezó a trabajarla como un negocio. Eso implicó revisar procesos, asumir responsabilidades operativas y entender que la visibilidad de una plataforma no reemplaza la planificación.

A partir de esa experiencia comenzó a desarrollar su propia consultora, desde donde acompaña a estudiantes, comerciantes y emprendedores que ya dieron sus primeros pasos en el comercio electrónico, pero que enfrentan dificultades para sostener resultados. En la mayoría de los casos, el problema no es la falta de ventas iniciales, sino el desorden en la operación.

Según explica Leandro López, uno de los errores más frecuentes es reducir el e-commerce a la publicación de productos. La práctica demuestra que logística, gestión de inventarios, atención al cliente y control de costos son variables determinantes en un mercado cada vez más competitivo. Sin esos elementos, incluso los proyectos con mayor impulso inicial tienden a estancarse.

El perfil de quienes buscan ordenar su actividad digital suele compartir rasgos comunes. Recursos limitados, experiencia parcial y una necesidad concreta de generar ingresos en el corto o mediano plazo. En ese contexto, el acompañamiento funciona como un marco de referencia que ayuda a reducir errores recurrentes y a tomar decisiones con mayor información, aunque sin garantías de éxito.

Desde una perspectiva más amplia, este fenómeno refleja una etapa de maduración del ecosistema digital. La fase de experimentación masiva dio paso a un entorno más exigente, donde la improvisación tiene menos margen. Las plataformas crecieron, la competencia se intensificó y los márgenes se ajustaron. La profesionalización dejó de ser opcional.

El recorrido de Leandro López se inserta en ese proceso. No como una excepción, sino como parte de un cambio más amplio dentro del e-commerce regional. De probar formatos diversos a concentrarse en uno. De buscar soluciones rápidas a construir procesos sostenibles.

En ese marco, el comercio electrónico aparece menos como una promesa inmediata y más como un espacio de aprendizaje continuo. Un terreno donde es posible ajustar, corregir y, en algunos casos, sostener una actividad en el tiempo. La diferencia, cada vez más, no está en la plataforma, sino en la forma de gestionarla.

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