Fedesarrollo: "Los colombianos más afectados son los que no tienen ahorros"

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"Los colombianos más afectados son los que no tienen ahorros": Fedesarrollo 

Marzo 22, 2020 - 06:50 a. m. Por:
Elpais.com.co

Luis Fernando Mejía, director de Fedesarrollo.

Foto: El País

La economía colombiana crecería entre 2,8 % y 3% este año, por el impacto del coronavirus y la caída en los precios del petróleo.

Esta es la estimación, optimista, que hace la Fundación para la Educación Superior y el Desarrollo (Fedesarrollo), entidad que al inicio del año había pronosticado un repunte del PIB del 3,5 % para 2020.

Luis Fernando Mejía, director de este centro de pensamiento, considera que si el país logra crecer por encima de ese 2,8%, en medio de la actual coyuntura, sería una noticia muy positiva.

Para este analista, las medidas que hasta ahora ha adoptado el Gobierno Nacional para enfrentar la emergencia sanitaria y económica por la propagación del Covid-19, van en el camino correcto.

Pero también dice que se deben implementar otras estrategias en el mediano plazo como el impulso a los sectores de la construcción y la infraestructura que son claves para dinamizar la economía.

En diálogo con El País expresó que una de las mayores preocupaciones están relacionadas con el desplome de los precios del petróleo y la notoria alza que viene mostrando el dólar.

¿Las medidas adoptadas por el Gobierno Nacional son suficientes para estimular la economía?

Creo que las medidas van en la dirección correcta, hace un par de días le habíamos solicitado al Gobierno Nacional acelerar el programa de devolución del IVA y afortunadamente fue una de las decisiones adoptadas.

Lo más importante es el tema de salud pública y todo lo que se haga para poder contener la pandemia, pero al mismo tiempo se requieren medidas que permitan proteger el ingreso de los hogares más vulnerables.

Las medidas de contención afectan al comercio, los restaurantes, las ventas y también impactan a los hogares informales, a los que trabajan por cuenta propia o los que tienen ventas ambulantes.

Ellos se verán especialmente afectados porque no tienen capacidad de ahorro, no tienen acceso al sector financiero, en ese sentido me parece fundamental la entrada en funcionamiento de compensación del IVA y también la idea de aumentar los recursos que se destinan a través de programas como Familias en Acción, Colombia Mayor y Jóvenes en Acción.

Incluso solicitaría que se pudieran levantar las condiciones de esos programas que entregan subsidios monetarios, de forma transitoria, para poder proteger a este segmento de la población.

Colombia es un país informal, con las medidas adoptadas se cubre a los más vulnerables, pero qué pasa con una gran parte que no está en este grupo y que también sufre...

Lo que pasa es que tenemos que focalizar los recursos, hoy en día el 60% de la población económicamente activa y ocupada está en la informalidad, pero muchos de ellos están cubiertos por los programas sociales. Además está la compensación del IVA que se destinará al 20% de los más pobres.

Estoy de acuerdo en que hay que empezar a mirar estrategias para cubrir una mayor proporción de la población, no solamente a los que están en la pobreza extrema, sino a los pobres y vulnerables, pero me parece este un primer paso importante en la dirección correcta.

Tomar medidas generales en este momento y desde el punto de vista de protección de ingresos, no es una estrategia útil, lo que hay que hacer es focalizar los recursos y sobre todo entre los más vulnerables.

¿Qué medidas adicionales habría que tomar para estimular la economía?

Un mensaje que me parece que puede ayudar, pues el espacio fiscal de Colombia es limitado, es que se piense en reorientar algunos de los recursos de regalías para impulsar la economía.

Tenemos una gran cantidad de saldos acumulados en cuentas financieras que han generado intereses que deberían poder ser utilizados, en este contexto de la emergencia.

Estos dineros deberían reorientarse, por ejemplo, hacia el gasto en salud. Muchas de las entidades territoriales van a tener un mayor gasto en salud para atender esta pandemia, pues ojalá se puedan usar las regalías para financiar parte de eso.

También es fundamental que en el mediano plazo, en unos cuatro o seis meses, se puedan usar esos recursos de regalías como medidas de impulso al crecimiento, a nivel territorial, con inversiones en infraestructura. Esto entendiendo que hay una disponibilidad de dineros importantes, que ojalá se puedan utilizar.

Toda esta situación le pegará obviamente al crecimiento en Colombia y el Mundo, ¿cuáles son sus cálculos?

Nosotros habíamos pronosticado un crecimiento del 3,5% para este año, ya descartamos esa cifra y ahora hablamos de un rango entre 2,8% y 3,0% y aún con mucha incertidumbre porque todo el impacto económico dependerá, por supuesto, de que tanto tiempo duran los dos choques que están afectando la economía colombiana: el coronavirus y la caída de los precios del petróleo.

Todo es un gran incertidumbre, la certeza es que no vamos a llegar al 3,5% y que si llegamos a un 2,8% ó 3,0%, pues realmente, en la coyuntura actual, sería una muy buena noticia. Ojalá tengamos esas cifras.

El otro tema que inquieta al país son los precios del petróleo. Esta semana la situación no mejoró. ¿Los ingresos de la Nación están en riesgo?

Seguro habrá un impacto fiscal, pero la buena noticia es que ese impacto solo se materializaría en el 2021. Las empresas petroleras, incluyendo Ecopetrol, pagarán el próximo año sus impuestos de las utilidades generadas en 2020. Es decir que este año no se sentiría la reducción por este lado.

Eso le da cierto margen de maniobra o espacio al Gobierno para entender la magnitud del problema. El choque se tendrá que enfrentar el próximo año.

Este año la preocupación no será fiscal, las medidas que se adopten, así aumenten el gasto público, se tienen que tomar porque lo peor que podría pasar, en una coyuntura como la de hoy, es empezar a contraer el gasto público.

Se requieren transferencias para los hogares, gastos de salud importantes y seguramente aumentos en la capacidad instalada de los hospitales y creo que eso debe prevalecer sobre cualquier consideración fiscal en este 2020.

Hay otra preocupación y es el impacto en la tasa de desempleo ¿qué podemos esperar?

Una de las malas noticias tiene que ver con que el desempleo se deteriorará, estimábamos que al crecer la economía 3,5% íbamos a tener mejores cifras de desocupación. Pero debemos tener claro que el escenario del desempleo será superior al que tuvimos en 2019 del 10,5%.

¿Qué se puede hacer para mitigar este impacto?

Reorientar, en la medida de lo posible, gastos del Presupuesto General de la Nación, a sectores que tienen una alta capacidad de dinamizar la economía y altamente generadores de empleo como lo son la construcción y la infraestructura. Esos planes deberían estar ya en la agenda del Gobierno y hacia adelante eso podría mitigar los impactos de esta crisis.

¿Cree que hay que bajar tasas y estimular el crédito?

Primero, creo que el Banco de la República no tendrá mucho espacio para hacerlo, porque la depreciación de la moneda colombiana generará algo de inflación, eso es lo que muestra la historia de nuestro país. La mayor inflación se da vía del aumento en precios de bienes importados. Acabamos de publicar la encuesta de opinión financiera que mostró un aumento de las expectativas de inflación del 3,39 % al 3,8 %.

Además no creo que bajar la tasa de interés sea la medida para el momento, si lo hacen eso se demora 6 u 8 meses en transmitirse a las tasas de interés de hogares y empresas.

El tema más de fondo es la salud pública y las medidas de política fiscal que sí tienen un impacto en esta coyuntura.

Frente al dólar, ¿cuáles son sus expectativas?

Estamos en un periodo difícil y no tenemos la bola de cristal para saber lo que sucederá, todo dependerá de los dos choques que vivimos.

El coronavirus le mete presión al dólar porque los inversionistas buscan activos seguros y esa moneda es un activo que se considera relativamente seguro en estos periodos, pero el efecto es que eso deprecia nuestra moneda.

El segundo choque es la caída de los precios petroleros, lo que también deprecia la moneda. Mientras permanezcan estas dos situaciones no nos debería sorprender que la tasa de cambio siga al alza, pero hay mucha incertidumbre.

Si se resuelve el tema petrolero y Arabia Saudita logra un acuerdo con Rusia, pues debería bajar el dólar, pero vivimos un periodo de mucha incertidumbre, no se puede pronosticar.

¿Esa situación obligará al Gobierno Nacional a hacer más reformas tributarias?

Desde el año pasado habíamos hablado, de alguna manera, de la incertidumbre fiscal del país, producto, entre otras cosas, de la reforma tributaria del 2019.

Nosotros habíamos dicho que el 2021 iba a ser un año difícil porque se vería en pleno el efecto de la reforma tributaria (menos ingresos por reducción de impuestos a las empresas).

El próximo año el Gobierno tampoco tendrá recursos extraordinarios como los de este año, que recibió millonarios dividendos de Ecopetrol y también las utilidades del Banco de la República que fueron muy grandes del orden de los $7 billones. Esto entró este año.

Creo que el tema fiscal continuará siendo un tema de preocupación. Para este año no habrá más reformas, además que no es necesario. Este año hay que expandir el gasto para cubrir lo que se necesite, pero el 2021 será más enredado y el Gobierno Nacional tendrá que tomar decisiones un poco más difíciles.

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