“Hoy somos menos ricos y eso implicará pagar más impuestos”: director de Fedesarrollo

“Hoy somos menos ricos y eso implicará pagar más impuestos”: director de Fedesarrollo

Septiembre 25, 2016 - 12:00 a.m. Por:
Alfredo García Sierra | Reportero de El País
“Hoy somos menos  ricos y eso implicará pagar más impuestos”: director de Fedesarrollo

Leonardo Villar, director ejecutivo de Fedesarrollo.

Leonardo Villar, director de Fedesarrollo, dice que desplome de la renta petrolera justifica la reforma tributaria, alza del IVA y gravamen a pensiones altas.

Es un profundo conocedor de la realidad económica colombiana, y como tal señala que la paz contribuirá a mejorar todos los indicadores y la imagen nacional en el exterior.

Pero hoy, dice Leonardo Villar Gómez, director de Fedesarrollo, el más importante centro de estudios del país, la realidad económica —tras la caída de la renta petrolera— obligará  a personas y empresas  pagar más impuestos en la próxima reforma tributaria que regirá a partir de enero del 2017.

Esos cambios para sustituir la pérdida de los ingresos petroleros son claves, sostiene, pues no hay otra alternativa.

Y dentro de ese marco, otras dos millones de personas naturales (hoy son 2,2 millones), entrarían a declarar y pagar renta, pero con tarifas bajas. “A nadie le gusta pagar impuestos, pero habrá que hacerlo”, recalca el economista.

¿Cómo percibe el desempeño económico para lo que resta del 2016,  teniendo en cuenta que el crecimiento fue apenas del 2% en el segundo trimestre?

Es evidente que hay una desaceleración fuerte después de la caída de los precios del petróleo. Y para Colombia el efecto ha sido particulamente duro por la recesión profunda en que están sumidos sus vecinos principales como son Venezuela y Ecuador.

  En ese contexto la sensación que tenemos es que tal vez en julio se pudo haber tocado fondo en el proceso de desaceleración. Entonces, entre el segundo y tercer trimestre ha bríamos llegado a los niveles más bajos de crecimiento del PIB, y  partir de allí estaríamos iniciando un lento proceso de recuperación.

Por todo ello, la  perspectiva que tenemos para todo el año es un crecimiento del 2,3%.

Con base en eso, ¿el 2017 pinta igual de regular para la economía, ahora que llega la paz?

El 2017 lo vemos como un año de recuperación lenta. No será un año fácil, es decir, que estaremos todavía ajustándonos a una reforma tributaria —que sería aprobada a finales del 2016— y a un recorte grande del gasto público.

También estaríamos viendo el impacto del alza en  las tasas de interés por parte del Banco de la República para evitar que la inflación siguiera subiendo, y  vaya retornando  hacia su rango meta de entre 2% y 4%.

    La perspectiva es de un crecimiento del 3% en el PIB, el cual seguiría aumentando de forma bastante lenta hasta los años subsiguientes, es decir, hacia niveles más normales del orden del 4,5% a finales de la presente década.

¿Fue una buena decisión la del Emisor  haber congelado las tasas para no ahogar el consumo, pues algunos codirectores del banco creen que esas alzas deberían haberse acelerado?

Era una decisión muy compleja, pues había la necesidad de ‘anclar’ las expectativas de inflación. Se tuvo en cuenta la desaceleración de la economía que ha sido más fuerte en meses recientes frente a lo  previsto, sobre todo por fenómenos como el paro camionero. Todo eso constituía  un dilema para el banco, y por eso creo que tomó la mejor decisión, justo cuando en agosto la inflación anualizada cedió de 9% a 8,1%.

Todo eso apunta a que habrá mayor oferta de alimentos en el final del año, por lo que los precios bajarían más como el caso de la papa —que cayó 30%— en agosto. Ello permitiría que el IPC cierre en 6,7% al final del 2016 y en 4,5% durante el  2017.

¿Qué tan compleja será la negociación del salario mínimo del 2017, teniendo en cuenta que los precios se desbordaron este año?

Eso es bien complejo y fue una de las preocupaciones que tuvo el Banco de la República. Si no hacía una política monetaria relativamente estricta —al subir tasas de interés— todo ello habría llevado a una inercia en el crecimiento de los precios con impacto en el salario mínimo y los salarios en general. Cuando suben los precios el objetivo es  mantener el poder adquisitivo, pero eso genera un círculo vicioso al cual no debemos llegar como sucedió en los años 70 y 80 con tasas de inflación persistentemente altas.

Usted hizo parte de la Comisión de Expertos que evaluó la próxima reforma tributaria. Muchos colombianos no quieren un IVA del 19%, los empresarios aspiran a que la tasa de renta baje y que el 4 x 1000 desaparezca. ¿Todo eso es posible en medio de una desaceleración de la economía?

Es algo complejo porque a nadie le gusta pagar impuestos. Y, obviamente, todos piden reducciones en las tarifas. Pero infortunadamente estamos enfrentando una situación en la cual teníamos un aporte muy importante que era la renta petrolera que llevó a representar el 20% de los ingresos del Gobierno y  de las regiones por cuenta  de las regalías.

  Ante la caída de esas rentas en unos $23 billones, hay que buscar cómo ajustarnos a una nueva realidad para reemplazar ese ‘manᒠque nos caía del cielo, y que ahora dejó de existir.

Todo eso nos obliga a reconocer que hoy somos menos ricos, y por lo tanto tenemos que gastar menos como país. Pero hay una serie de gastos del Gobierno que son indispensables para el desarrollo social y productivo del país y por los cuales tenemos que pagar todos los colombianos. Y la manera de pagarlos es a través de impuestos, y lo  que se debe buscar es que esos tributos sean lo menos dañinos posible.

 Pero lo que se dice entre los colombianos es que la reforma traería una cascada de impuestos a empresas y personas...

En ningún caso van a ser impuestos que a alguien le guste pagar, pero sí debemos buscar tributos que no impacten el funcionamiento normal de la economía.

Por eso la comisión hizo una serie de recomendaciones que permitirían aumentar el recaudo tributario y garantizar unas finanzas públicas sostenibles hacia el futuro.

Todo ello implica ajustes tanto en los impuestos de renta, por ejemplo, mediante la inclusión de un gravamen a los dividendos, como también a las pensiones altas, y la ampliación de la base gravable para que más personas naturales paguen, todo ello con mayores controles a la evasión. También sería necesario un aumento en las tarifas del  IVA y ampliar su aplicación a un mayor número de productos. 

Son propuestas que tratan de hacer el menor daño posible para poder financiar un gasto público indispensable en áreas como infraestructura, salud y educación. Y también existe la necesidad de mantener unas Fuerzas Armadas sólidas y financiadas por muchos años  a pesar del logro de la paz. A eso se añade el gasto en pensiones que ya están comprometidas pese a cualquier reforma pensional que se haga.

  En resumen, los impuestos son algo impopular, pero lo que se busca es que haya una estructura tributaria sencilla y más equitativa.

Habrá que esperar qué propone el Gobierno en octubre próximo, porque otra cosa es lo que planteó la Comisión de Expertos.

  Hoy, según la Dian, un poco más de dos millones de personas naturales declaran y pagan renta. ¿Es probable que más asalariados se conviertan en contribuyentes en la próxima reforma?

 Hay una situación muy específica en Colombia y es que la tributación de renta se inicia con ingresos relativamente altos frente al nivel de ingresos. Lo normal en otros países de América Latina es que las personas empiecen a pagar algo de impuestos a partir de ingresos que sean uno o dos veces el ingreso promedio de todos los trabajadores. 

 La propuesta de la comisión es que se reduzca el umbral a partir del cual se empieza a pagar impuestos, pero de forma moderada para no generar traumatismos. Eso implicaría que se empezara a declarar desde los $2,5 millones o $3 millones (en ingresos) con tarifas muy bajas a las personas. Y aunque ellas no contribuyen mucho al recaudo el hecho de que más gente lo haga, eso ayudaría a controlar la evasión  y elusión sobre todo del IVA que se hace a través de diversos trucos.

Con base en esa propuesta, ¿qué número adicional de colombianos  entrarían a declarar renta?

Al reducirse el umbral a partir del cual se declara renta, esas personas nuevas pagarían montos muy pequeños lo que ayudaría a incorporar a  cerca dos millones  más a la cadena tributaria, es decir, el doble de las actuales. Eso, como dije, ayudaría a controlar la evasión por parte de la Dian. 

¿Cuál es su visión económica del posconflicto, pues se habla de que el PIB colombiano podría crecer hasta un 5%; eso es probable?

La paz tiene unos méritos que van más allá de cualquier impacto económico. Es decir, en lo ético, el bienestar y la tranquilidad de los colombianos al reducirse el número de muertes violentas. Todo eso es más importante que los dos o tres puntos de crecimiento económico que se pudieran tener en el futuro.

Pero desde el punto de vista económico, que es algo secundario, creo que el impacto será más importante en las zonas donde el conflicto se mantenía vigente. 

Esas zonas, especialmente rurales, controladas por la guerrilla, presentan extrema pobreza y seguramente van a tener una recuperación económica y un desempeño mejor.

En cinco o diez años algunos sugieren un crecimiento adicional de 0,3% en el PIB colombiano.

¿El dólar estable? 

¿Cómo  observa la más reciente evolución del dólar, y qué pasaría hacia el final del año?

La tasa de cambio ha tenido un comportamiento muy volátil con aumentos hasta del 5% en un día y bajas posteriores. Pero si uno lo mira en perspectiva, en los últimos seis o siete meses se ha estabilizado en un rango relativamente estrecho entre $2850  y $3100. Desde ese punto de vista las grandes oscilaciones del dólar no se han presentado este año. Eso lo que muestra es  una  estabilización de la tasa de cambio, pese a factores y movimientos externos puntuales en los mercados del mundo.
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