Economía
Este es el panorama que recibe el nuevo Gobierno del sector de la construcción
Camacol, Asobancaria y Asocajas plantean recuperar programas de apoyo a la compra de vivienda y fortalecer el financiamiento para impulsar nuevamente el sector.
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23 de jun de 2026, 10:43 p. m.
Actualizado el 23 de jun de 2026, 10:44 p. m.
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Los resultados electorales abren un nuevo escenario para la política de vivienda en Colombia y plantean importantes desafíos para el próximo Gobierno. El sector constructor, considerado estratégico por su impacto en la inversión, el empleo y el crecimiento económico, llega a este nuevo ciclo en medio de una de las coyunturas más complejas de los últimos años.
De acuerdo con cifras de Coordenada Urbana con corte a mayo de 2026, las ventas de vivienda acumuladas en los últimos doce meses registran una caída de 33,6 % frente al mismo periodo de 2022. Este deterioro también se ha reflejado en el inicio de nuevas obras, que acumulan una contracción de 42,9 % en el mismo lapso.
El segmento de Vivienda de Interés Social, VIS ha sido el más golpeado. En su momento más crítico, alcanzado en febrero de 2024, las ventas llegaron a reducirse en cerca de 50 %.
A esto se suma el aumento de los desistimientos en la compra de vivienda, que llegaron a 43.659 unidades, de las cuales 33.590 correspondieron a VIS. Esta última cifra representa un incremento de 173,6 % frente a los niveles observados en 2022.
La desaceleración del mercado también ha tenido efectos sobre la actividad edificadora. Según las cuentas nacionales del Dane, el valor agregado de las edificaciones completa casi tres años consecutivos de contracción, reflejando las dificultades que enfrenta el sector.
Aunque parte de esta situación estuvo asociada al complejo entorno macroeconómico de 2023, marcado por bajo crecimiento, alta inflación y elevadas tasas de interés, los gremios consideran que algunas decisiones de política pública también incidieron en el comportamiento del mercado. Entre ellas se encuentran los cambios introducidos al programa Mi Casa Ya en 2023 y el cierre de esta iniciativa en diciembre de 2024.

Como resultado, la inversión pública nacional destinada a vivienda se redujo 42,4 % en términos reales entre 2022 y 2026. Además, durante este año no se realizaron nuevas asignaciones de subsidios de Mi Casa Ya, cuando en 2022 se habían otorgado cerca de 67.000 beneficios.
Ante este panorama, Camacol, Asobancaria y Asocajas, con apoyo del Banco Interamericano de Desarrollo, BID, elaboraron una serie de propuestas para estabilizar y reactivar el sector. Las iniciativas se estructuran en cuatro frentes: fortalecimiento de los programas de acceso a vivienda, desarrollo de nuevos modelos de negocio, impulso a ciudades más ordenadas y sostenibles, y mejora de la competitividad de la industria.
Entre las propuestas se destaca la creación de una versión renovada de Mi Casa Ya, con una mayor focalización de los subsidios y una operación fiscalmente más eficiente. También se plantea recuperar los apoyos a las tasas de interés, ampliar el acceso al crédito hipotecario, promover el arrendamiento especializado, incentivar la inversión internacional en vivienda y facilitar mecanismos de financiación privada para infraestructura urbana.
Los gremios sostienen que recuperar la estabilidad, la confianza y las condiciones de financiamiento será determinante para facilitar nuevamente el acceso de los hogares a la vivienda formal y dinamizar la actividad constructora. La importancia de esta reactivación cobra mayor relevancia si se tiene en cuenta que para 2026 se proyecta una contracción de 7,7 % en el valor agregado del sector edificador.

Además, destacan que los programas de vivienda generan importantes efectos multiplicadores sobre la economía, con retornos estimados entre cinco y trece pesos por cada peso invertido. En ese sentido, consideran que el nuevo Gobierno tiene la oportunidad de revertir una de las mayores caídas recientes de la actividad edificadora mediante una política habitacional que combine responsabilidad fiscal, estabilidad regulatoria e incentivos efectivos para estimular tanto la oferta como la demanda.
La apuesta, concluyen, es que la vivienda vuelva a consolidarse como uno de los motores del crecimiento económico, la generación de empleo y la reducción de la pobreza en Colombia.

Comunicadora Social - Periodista de la Universidad Autónoma de Occidente, con amplia experiencia en periodismo regional, comercial y desde hace tres años trabajo en la sección de economía.
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