"Los Juegos Panamericanos despertaron el civismo caleño": Jaime Aparicio

"Los Juegos Panamericanos despertaron el civismo caleño": Jaime Aparicio

Abril 06, 2019 - 11:55 p.m. Por:
Juan Carlos Pamo Sánchez - Reportero de El País
jaime aparicio

Jaime Aparicio, exatleta vallecaucano y gestor de los Juegos Panamericanos de 1971.

Wirman Ríos / El País

La designación de Cali como sede de los Juegos Panamericanos Júnior en 2021 trae a la memoria las justas panamericanas que se realizaron en 1971 y que cambiaron radicalmente la historia de nuestra ciudad, en un antes y un después.

La sexta versión de los Panamericanos, que se inauguraron el 30 de julio, transformó urbanísticamente a la capital del Valle.

Por esa época, Cali era una ciudad que tenía como vías principales solamente la Carrera Primera y la Calle 15. Con las justas, se dio apertura a la Autopista Suroriental, un hecho de gran impacto para la ciudadanía local.

Sumado lo anterior a la construcción de escenarios que con el paso del tiempo le fueron dando a Cali el brillo de ser la Capital Deportiva de América, un eslogan que se creó para esos Panamericanos y que gracias al éxito organizativo y deportivo de los juegos se convirtió en un sello histórico para la ciudad.

En 2021, cuando Cali acoja las justas juveniles, se estarán cumpliendo cincuenta años del primer gran evento internacional que la capital del Valle organizó. Un merecido homenaje para destacar la capacidad y gestión de directivos, atletas y aficionados, que han posicionado a la ‘Sultana del Valle’ como epicentro del deporte de la región.

Uno de los hombres que estuvo en el comité organizador en 1971 fue Jaime Aparicio Rodewalt, el primer gran atleta de nuestro país y quien fue el encargado de encender el pebetero olímpico. Aunque ya estaba retirado de las pistas, recibió el honor de portar la antorcha en la ceremonia de inauguración, que se cumplió en el estadio Pascual Guerrero.

Aparicio fue especialista en las pruebas de velocidad y ganó títulos a nivel panamericano, suramericano, bolivarianos y nacionales, estos últimos representando al departamento del Valle.

En los últimos tiempos, Jaime, quien habla, además de español, inglés, portugués y japonés, combina sus actividades como arquitecto particular, con la afición por la astronomía, actividad que ha ejercitado con vehemencia.

A sus 89 años recuerda que los Panamericanos del 71 se quedaron en la memoria no solo de los caleños, sino de los colombianos, y lo llena de orgullo que él haya hecho parte de la historia de un certamen que cambió para siempre la cotidianidad de la cuidad.

Desde ese momento, Cali se convirtió en la Capital Deportiva de América.

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¿Qué representó para Cali ser sede estas justas panamericanas?
Cali era una ciudad de 600 mil habitantes y se necesitaba un evento importante para que saliera adelante. Alberto Galindo y Alfonso Bonilla Aragón, entre otros dirigentes, dijeron que la capital del Valle debía organizar algo de gran magnitud, ya fuera de tipo religioso, político o deportivo, para que la gente despertara el amor por esta ciudad. Se decidió apuntarle a organizar un certamen deportivo, no podíamos aspirar a ser sede de un certamen mundial ni una olimpiada, pero sí un evento como los Panamericanos, que eran los más importantes de la región.

¿Qué obras se construyeron en Cali para realizar los Juegos?
Para que Cali estuviera a la altura se construyó el aeropuerto Alfonso Bonilla Aragón, el Hotel Intercontinental, la Calle 5, la mejoría física de la ciudad fue muy grande. Además, se hizo la recta Cali-Palmira y la carretera a Yumbo.

¿Qué sentimientos despertó el evento en el caleño normal?
En la parte emotiva, el comité organizador de los Juegos les metió el evento por los ojos a los caleños. La gente se entusiasmó tanto que pintaron sus casas, todos hablaban de las justas y querían a Cali. Uno de los objetivos era el civismo y al final se pudo lograr.

¿Qué escenarios se hicieron?
Para desarrollar los 17 deportes se debieron construir muchos escenarios. El Coliseo El Pueblo; el estadio Pascual Guerrero fue restructurado y se hizo una pista atlética de ocho carriles; se construyó el velódromo Alcides Nieto Patiño. Asimismo, se compró un lote donde hoy queda ubicada la Unidad Deportiva Jaime Aparicio y allí se hicieron otros escenarios. Cali quedó con toda la infraestructura deportiva de una ciudad importante. Además, se debió construir la villa olímpica que ahora es la sede Meléndez de la Universidad del Valle y que albergó a 2935 atletas en representación de 32 países.

¿Cómo nace esa frase de ‘Capital Deportiva de América’ y que marcó para siempre a Cali?
El comité de promoción de los Juegos decidió inventarse un eslogan que les diera a los caleños un sentido de pertenencia con el certamen y gracias a los medios se dio. Había hombres importantes en emisoras como José Pardo Llada, Fernando Franco García y, por supuesto, el periódico El País, que apoyaron la campaña y aún está vigente.

¿Considera que los Panamericanos Júnior de 2021 puedan recuperar ese civismo caleño que se logró en 1971?
Los dirigentes actuales cuando fueron a buscar la sede de las justas juveniles tenían presente que iba a coincidir con el festejo de las bodas de oro de los juegos del 71. Ojalá que la inauguración se haga el 30 de julio, la misma fecha de la apertura de hace 50 años. Obviamente la ciudad está mucho mejor organizada, pero no me queda duda que el caleño disfrutará con el evento.

A pesar de estar retirado en 1971, usted encendió el fuego olímpico de los Panamericanos de Cali, ¿cómo fue ese día?
Fue un honor representar a los deportistas de mi país. Cuando tomé la antorcha era consciente de que iba a ser el punto de atención del mundo del deporte. Subí las gradas de la tribuna sur del estadio, se me hicieron interminables. Antes de encender el pebetero, ofrecí la antorcha al público que asistió a la inauguración y el estadio estalló en emoción.

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¿El atletismo actual lo sorprende por todo el avance que ha tenido?
Anteriormente el deporte en el mundo era amateur o aficionado, hoy en día es profesional. Los atletas de antes debían trabajar o estudiar y complementarlo con el entrenamiento. Ahora se dedican de lleno al atletismo. En mi caso nunca tuve entrenador, le metieron ciencia al deporte y por eso los rendimientos ahora son mejores.

De sus títulos, ¿cuál fue el que más disfrutó?
Recuerdo un título de los Juegos Bolivarianos porque lo gané a los 17 años. A esa edad imponerse en un torneo internacional era algo impresionante. Pero sin duda, ganar en los Juegos Panamericanos de 1951 fue lo más grande que hice.

¿Cómo analiza el atletismo colombiano?
Sin duda que tenemos atletas profesionales. Contamos con campeones mundiales como Caterine Ibargüen y Éider Arévalo. En nuestro país existen muchas pistas de tartán que ayudan a encontrar nuevos talentos, antes existían era de carbonilla y en malas condiciones.

Sería muy emotivo para usted que lo homenajearan en los Panamericanos Juveniles dentro de dos años...
Pues sería un honor que se acuerden de mí. Yo no quiero molestar ya. Si se llega a dar esa situación, es algo que agradecería enormemente.

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