Seis mujeres hablan sobre el feminismo y los debates de género

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Seis mujeres hablan sobre el feminismo y los debates de género

Marzo 08, 2020 - 07:55 a. m. Por:
Redacción de El País
Mujeres hablan sobre Derechos de la Mujer

Ita María, Alejandra Borrero, Claudia Palacios, Vanessa de la Torre, Anabella y Consuelo Cruz opinan sobre la situación actual de los Derechos de la Mujer.

El País

Emprendedoras, periodistas, actrices, escritoras, influenciadoras, líderes en diferentes campos, que son ejemplo de liderazgo y empoderamiento, nos dieron su opinión sobre la situación actual de los Derechos de la mujer.

“El feminismo es una responsabilidad -casi una obligación- para las de mi generación”, opina, por ejemplo, la presentadora y autora caleña Vanessa de la Torre, quien considera que abrir camino hacia la igualdad les tocó más fácil a las de su generación y a las que le siguen, “gracias a los pasos que dieron ellas” (se refiere a las mujeres de antaño, como su madre y su abuela).

También hablan de un tema que está en este momento en discusión en el país, el aborto, y sobre los problemas que tienen por defender sus posturas feministas. Para la actriz Alejandra Borrero, directora de Casa Ensamble y de la campaña ‘Ni con el pétalo de una rosa’, “si los hombres quedaran embarazados, el aborto ya sería un sacramento”.

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Preguntas
1. ¿Cómo está su sororidad?
2. ¿Cuál es su opinión sobre el aborto?
3. ¿Le han traído problemas sus posturas feministas?
4. ¿Feminismo para qué?
5. ¿Cómo ve el movimiento feminista actual?
6. ¿Cómo diferencia entre lo que es feminismo y lo políticamente correcto?
7. ¿Qué le adeuda la sociedad a la mujer en Colombia?

Ita María
Ita María

En la foto, la influencer y blogera caleña Ita María, cofundadora del colectivo feminista @viejasverdes; economista de profesión y modelo.

Especial para El País

1. Mi sororidad está conflictuada, porque la solidarización entre nosotras debe llevarnos a la movilización y la lucha, que es el feminismo, palabra con un costo social alto, pero que es la única que busca acabar con esa discriminación. Está la falsa creencia de que todas debemos ser amigas y llevarnos bien para ser sororas y no. No hay un mismo piso desde el cual podamos decir que nos solidarizamos con unas violencias que a las mujeres blancas y privilegiadas no nos atraviesan. La sororidad está bien para empezar, pero es necesario que hablemos, construyamos y vivamos un feminismo interseccional, entendiendo la interseccionalidad como el cruce de violencias discriminatorias que viven las mujeres.

2. El aborto es una conquista feminista, por la autonomía de las mujeres. Es un derecho (que debe primar por encima de la opinión), pero que tiene muchas barreras de acceso, desinformación, el juicio y la sanción moral y trabas de las entidades de salud. Por eso debemos seguir defendiendo y hablar del aborto en todas partes hasta que se normalice. Somos las únicas que podemos decidir sobre nuestros cuerpos y proyectos de vida. La maternidad no debe ser un castigo ni un rol de género. El aborto debe ser una opción y una decisión personal, libre, segura y gratuita.

3. El feminismo me ha traído más problemas en el ámbito público que en el personal, porque sigue incomodando bastante que una mujer se asuma feminista. Afortunadamente cuento con el apoyo de mi familia y si bien me he alejado de algunos círculos que considero refuerzan muchas de esas conductas que rechazo, el feminismo me ha acercado a mujeres maravillosas y a la colectividad y nos ha permitido crear vínculos muy intensos por el mismo proceso.

4. El feminismo es para vivir, ser libres, tumbar el patriarcado y para poder tener vidas dignas y plenas.

5. Al movimiento feminista lo veo creciente y diverso, encontrándose y reconociéndose, combativo e imparable.

6. No basta con decir que algo es incorrecto, ofensivo o discriminador. El feminismo actúa para tumbar los sistemas y estructuras que dan pie a esas discriminaciones, violencias y vulneraciones. La corrección política solo muta las opresiones, que siguen estando ahí.

7. Le adeuda la eliminación de todo privilegio de género; entender que el género es una construcción social; ceder espacios; reconocerle su labor por las tareas de cuidado y redistribuir justamente esas tareas; dar igualdad de acceso al mercado laboral; tener una representación política, que no es suficiente si no es feminista; inclinar la balanza para reparar tanto tiempo de desequilibrio y apoyar sus luchas.

Alejandra Borrero
Alejandra Borrero

Alejandra Borrero, actriz, directora de Casa Ensamble y líder de la campaña ‘Ni con el pétalo de una rosa’.

Especial para El País

1. Soy de las que considera que trabajar con mujeres es maravilloso. El aporte de las mujeres siempre es valioso, así que mi sororidad está cada día mejor.

2. Las mujeres tenemos derecho a decidir sobre nuestras vidas y nuestros cuerpos. Si los hombres quedaran embarazados, el aborto ya sería un sacramento. El gobierno debe ayudar a que todos los ciudadanos tengan las mismas condiciones, oportunidades y opciones; en los países donde no está aprobado el aborto, las mujeres que tienen recursos lo pueden hacer sin problemas; pero, las que no, sufren mutilaciones y muchas mueren. El tema religioso tiene otras connotaciones, pero las leyes deben variar cuando varíen los hombres y sus costumbres.

3. Posiblemente sea feminista, pero nunca me nombro como tal. Es importante aprendamos a discutir sobre todos los temas, esgrimir diferentes opiniones, entenderlas y tratar de establecer la propia. El arte me ha permitido hablar de temas difíciles, aún del aborto y no ser atacada por eso.

4. Escogimos este camino de la no violencia hacia las mujeres hace 11 años y tiene todo que ver con la no igualdad y la discriminación que vivimos. Todos deberíamos ser feministas, del movimiento femenino, más que feminista que es el cambio que necesitamos y que es imparable. Todas queremos una posición de igual a igual y una equidad que poco a poco se va posicionando. Creo que es la revolución de este siglo.

5. El feminismo lo que esgrime es la igualdad de oportunidades para todos, así que eso es políticamente correcto, lo que no es políticamente correcto es discriminar a las mujeres, creer que su voz no es importante, pensar que su opinión no es relevante.

Claudia Palacios
Claudia Palacios

Claudia Palacios, periodista. Autora del libro ‘HemBRujaS’.

Especial para El País

1. Mi sororidad está en proceso de entrenamiento. Necesitamos hacer un trabajo más consciente de identificar nuestros comportamientos sexistas, machistas con otras mujeres, desaprender un montón de cosas y descubrir nuevas maneras de relacionarnos. Nos enseñaron a echarle codo a la otra para figurar yo, porque los espacios de dirección o de poder para las mujeres han estado más limitados que para los hombres. Las mujeres tendemos a juzgarnos muy duro, a destruirnos moral y emocionalmente.

2. Cada mujer debe poder decidir sobre su sexualidad y sobre su cuerpo. Hombres y mujeres debemos tener derecho a recibir una educación sexual basada en lo científico y no en las concepciones religiosas ni en la ignorancia. Ojalá que el aborto no se necesitara. Pero como estamos lejos de proporcionar esa educación sexual, debe estar disponible en condiciones legales y seguras.

3. He recibido críticas de activistas feministas consagradas porque no comulgo con toda la línea del activismo.

4. Ya no se habla del feminismo sino de los feminismos. Hay feministas luchando por el empoderamiento económico de las mujeres, contra el feminicidio, el abuso sexual, la violencia intrafamiliar, los derechos en la familia. Todo lo que hagamos es un paso para lograr equidad.

5. Algunas asumen posturas que se pueden considerar feministas por ser políticamente correctas. El feminismo debe ser una convicción, prefiero llamarlo equidad de género.

6. Hay cantidad de cosas pendientes que no dependen de leyes, decretos y fallos, sino de cambios culturales, de visibilizar y eliminar sesgos inconscientes, como la inequidad de la repartición del trabajo doméstico y del cuidado de los hijos.

Vanessa de la Torre
Vanessa de la Torre

La presentadora de televisión, Vanessa de la Torre.

Especial para El País

1. Apoyo siempre y preferiblemente a las mujeres, pero eso no significa que despotrifique de los hombres. En mi vida la presencia de las mujeres ha sido fundamental, pero la de los hombres también. Comprender la diversidad me lleva a no calificar por el género sino por como se comportan.

2. El aborto es un asunto de salud pública, no de religiones o moralismos. Es de igualdad: las mujeres con dinero abortan y las que no tienen dinero, se juegan la vida abortando. Todas merecen el derecho a decidir.

3. No, para nada, porque respeto lo que piensan los demás y no intento convencer a nadie de nada.

4. Para no olvidar que millones de mujeres la pasan mal todos los días. Para recordar a ese montón de señoras -mi abuela y mi mamá incluidas- que nos abrieron camino a las de mi generación, para poder mirar a los ojos y ponernos pantalones. A nosotras nos tocó más fácil
gracias a los pasos que dieron ellas.

5. Es poderoso y seguirá siéndolo mientras sea una lucha por la igualdad, donde los hombres también estén incluidos y donde no les prejuzgue por ser hombres.

6. El feminismo es una responsabilidad -casi una obligación- para las de mi generación. Lo políticamente correcto es otra cosa, es lo que se debe hacer sin implicar, necesariamente, convicciones, lo cual se me parece a la hipocresía.

7. Mucho. Empezando porque la guerra colombiana está tallada en el cuerpo de las mujeres, porque ellas se volvieron botín de guerra. Además de las historias de normalización del maltrato, que hay que conocer para que la sociedad las rechace y jamás se vuelvan a repetir.

Anabella
Anabella

Anabella, cantante y empresaria.

Cortesía @juanes.co

1. La sororidad juega un papel fundamental, aliarnos, acompañarnos, acompasarnos es y será lo que nos fortalecerá. Como empresaria, como artista y mujer, me he encontrado en el camino con maestras, amigas, socias con las que he podido avanzar y aprender. Y de esa manera edificar lo que hoy soy como mujer y tender mi mano a otras mujeres.

2. Asumo una posición de respeto ante la libertad del otro.

3. No me considero feminista sino defensora del trabajo hecho a conciencia. Las mujeres vamos ganando espacios en la sociedad, pero no han sido regalados sino hechos a pulso, desde nuestro trabajo bien hecho, desde el empoderamiento y la certeza de saber que estamos construyendo.

4. El feminismo ha ayudado a hacer un alto en el camino, una visibilización y toma de conciencia contra la violencia hacia las mujeres.

5. El feminismo como movimiento social, es inclusivo y trata problemáticas de fondo. Lo políticamente correcto es más superficial, de forma, sobre la manera para muchos “correcta” de incluir los géneros.

6. La sociedad nos adeuda políticas sociales públicas, organizacionales que garanticen una verdadera inclusión, reconocimiento y visibilidad.

Consuelo Cruz Arboleda
Consuelo Cruz Arboleda

Consuelo Cruz Arboleda, fundadora de la marca Baobab y activista.

Especial para El País

1. Me gusta y ejerzo la complicidad femenina y siempre he luchado contra el estereotipo “las mujeres no saben trabajar juntas”, porque nació del patriarcado, para separarnos. Hay que revisar la hermandad entre mujeres blancas y negras.

2. Un embarazo no deseado no debería convertirse en una condena. En las leyes se debe tener en cuenta la voz de la mujer, que al final es la que toma esta difícil decisión.

3. Ni en lo familiar o laboral. Pero en el activismo he visto que no se tiene en cuenta la realidad de la mujer negra al construir el discurso y la agenda política.

4. Para que se respeten los derechos humanos de todas las mujeres, para reivindicar nuestro lugar en todos los espacios, para luchar contra la opresión y todas las formas de violencia, para tener voz propia y aquí reclamo el espacio de lucha de las mujeres negras, que tenemos una carga extra en la batalla por nuestros derechos.

5. Me preocupa que se piense el feminismo como hegemónicamente blanco y no se reconozca la lucha de las negras, indígenas o gitanas. Se debe visibilizar la pluralidad.

6. El feminismo es igualdad y la igualdad nunca es incorrecta. Se hace o no se hace.

7. ¡Respeto! Donde no hay igualdad no hay respeto. Persiste la discriminación cotidiana, está tan interiorizada que puede pasar desapercibida, como en los roles estereotipados. Colombia adeuda la protección a la mujer activista social y política.

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