¿Qué tipo de compañeros tiene en su empresa? Este libro se lo cuenta

¿Qué tipo de compañeros tiene en su empresa? Este libro se lo cuenta

Julio 15, 2019 - 11:30 p.m. Por:
Redacción de El País
Empleados, imagen de referencia

El método de este experto sostiene que hay personas rojas, amarillas, verdes y azules. También pueden haber combinaciones.

Foto: Archivo de El País

El consultor sueco Thomas Erikson diseñó un método práctico que ha aplicado en centenares de empresas en los últimos 20 años, y condensa su aprendizaje en el libro ‘El hombre que estaba rodeado de idiotas’.

Su método sostiene que hay personas rojas, amarillas, verdes y azules (puede haber combinaciones de color, como alguien rojo con rasgos amarillos).

La clave está en aprender a identificarlos y a comprender qué motiva a cada grupo, para comunicarse asertivamente con cada uno de ellos.

Erikson, a través de preguntas sencillas, ayuda a las personas a identificar su propio color, reconocer sus potencialidades y tomar conciencia de sus limitaciones. No hay colores perfectos. Todos tienen luces y sombras.

Rojos famosos (fuego) son Donald Trump y Vladimir Putin. Ocupan cargos de mando pues su capacidad de dar resultados es enorme. Amarillos famosos (aire) son Bill Clinton y Jimmy Fallon, deseosos de brillar, pero de tanto socializar pueden terminar en el escándalo Lewinski. Los verdes (tierra) son la mayoría de personas, gente estable que teme el cambio y quiere ir a tomar café. Y los azules (agua) necesitan estructura, método, agenda, y no les fascina lo nuevo o riesgoso.

1. Rojos

Líderes natos. Enfocados en los resultados. Tienen gran capacidad de trabajo y si una tarea está en sus manos la llevarán a cabo pase lo que pase. Sin embargo, son percibidos por los demás como agresivos, poco amables y de mal carácter.

Pero, esperen, la razón es que para los rojos “bueno es igual a rápido”. Como su mente es ágil, y como siempre está listo para pasar a la acción, no soportan sentir que pierden el tiempo en reuniones largas, no quieren tener que oír los largos monólogos de los amarillos, no soportan la pasividad y lentitud de los verdes, ni buscan analizar los pequeños detalles de los azules. Si levanta la voz y te mira mal no te odia, solo quiere todo ya. ¡Ya! Yaaaaa.

2. Amarillos

Ellos brillan. Les gusta ser estrellas y aman hablar en público. Morirán en un trabajo donde no se les permita ser creativos o innovar.

Les cuesta escuchar, porque están enamorados de su propia voz e ideas.

Son histriónicos, se visten bien y su vida social es intensa, son buenos líderes e inspiran a los equipos pero no se ocupan con los detalles de filigrana. No son malos, es que no nacieron para pasar desapercibidos, por eso irritan a los azules que quieren un mundo más serio y discreto. Por su ego, los amarillos no aceptan las críticas o el rechazo y jamás las olvidarán.

3. Verdes

Son muchos y solo quieren que los dejen tranquilos.

Odian el conflicto, los choques en caliente y las confrontaciones airadas. Prefieren pasar desapercibidos que ser el centro de atención. Aunque hagan bien su trabajo sienten alivio de no estar en una posición de poder, pues no quieren sortear las demandas emocionales que requiere el liderazgo. Lo peor que puede pasarles es tener un jefe rojo (y visceversa). Son pasivos y lentos, pero obedientes y leales.

4. Azules

Necesitan datos, hechos, información.

Mientras los rojos quieren resultados y desafíos, los azules disfrutan el proceso y confían en las cosas hechas con lentitud, pulcritud y perfeccionismo.

Desconfían de los amarillos, que hablan tanto y se creen gran cosa. Los azules en cambio valoran lo discreto, lo serio, lo reservado, lo íntimo, pero son muy convencionales.

No tan líderes como los rojos ni tan creativos como los amarillos ni tan bonachones como los verdes, pero la minuciosidad y el orden de los azules salvará a la empresa de peligros y riesgos.

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