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“Esta sola serie equivale a musicalizar 16 películas”: Camilo Sanabria

Imaginen que les encargan la tarea más importante de la historia reciente de la música, la literatura y el cine colombiano: musicalizar la novela máxima de Gabriel Garcia Márquez, ‘Cien años de soledad’, para Netflix. Hablamos con Camilo Sanabria.

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Camilo Sanabria tiene 51 años, es bogotano y ganador del Grammy Latino a la Mejor Música para Medios Audiovisuales, por la música para la serie  'Cien años de soledad'
Camilo Sanabria tiene 51 años, es bogotano y ganador del Grammy Latino a la Mejor Música para Medios Audiovisuales, por la música para la serie 'Cien años de soledad' | Foto: Especial para El País

13 de sept de 2026, 02:29 p. m.

Actualizado el 13 de sept de 2026, 02:29 p. m.

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Por estos días se presenta la segunda parte de ‘100 años de soledad’, la adaptación para televisión de Cien Años de Soledad, novela cumbre del Nobel de Literatura, Gabriel García Márquez. El colombiano Camilo Sanabria tuvo a cargo la musicalización, junto a Juancho Valencia, y nos revela los secretos de este trabajo ganador del Grammy.

Camilo, ¿qué rol jugaste en las partes 1 y 2 de ‘Cien años de soledad’?

Fui el compositor de la música incidental. Es la música que está detrás de las escenas para ayudar a contar la historia, según el propósito del director. Hay directores que quieren enfatizar las emociones. Hay otros directores que prefieren ser muy naturalistas. Hay directores que quieren engañar al espectador, por ejemplo para crear una expectativa que ayude a la trama. Puedes ser obvio con la música que acompaña la escena, pero yo prefiero ser sutil y que esa música no distraiga el propósito central.

Camilo ha hecho música para más de 20 producciones de cine y televisión.
Camilo ha hecho música para más de 20 producciones de cine y televisión. | Foto: Foto: Cortesía Netflix

¿Cuál es tu historia personal con ‘Cien años de soledad’? ¿En qué momento de tu vida te encontraste con la novela?

Comenzó en el colegio, a los 14 años de edad, pues para todos los estudiantes era una lectura obligada de la clase de Español. Esa novela me impresionó por muchas escenas, pero en especial recuerdo lo que sentí al leer la parte de la Masacre de las Bananeras, que no me contaron en la clase de Historia. Ya para la Serie, tuve que olvidar el libro, tuve que olvidar la manera en la que está escrita la novela y pasar a otro tipo de lenguaje, el cinematográfico. Entender no el Macondo de Gabo, sino el Macondo que tenían en mente los productores y directores. Y así, empezar a crear la música para la serie.

¿Cómo te pusiste de acuerdo con la visión de los directores?

Fue a través de muchas charlas. Pero antes de eso, para ganar este trabajo, hice una propuesta de cómo creía que deberían sonar Macondo y el Realismo Mágico. Así que mi primer acercamiento fue abstracto, porque cuando llegué al proyecto aún nada estaba hecho, solamente unos sketches. Había que crearlo todo desde cero, pero lo que sí sabían los directores es que no querían mostrar un Macondo tipo ‘Encanto’, sino una lectura más profunda de García Márquez. Tuve espacio para probar cosas diferentes, e hice mi primera propuesta con un sonido muy, muy personal.

Sus producciones han llegado a los festivales de Cannes, San Sebastián y Venecia, y a plataformas como Netflix, HBO Max y Prime Video.
Sus producciones han llegado a los festivales de Cannes, San Sebastián y Venecia, y a plataformas como Netflix, HBO Max y Prime Video. | Foto: Netflix

¿Y uno cómo hace eso? ¿Cómo decide uno a qué suena Macondo?

Pensé en la realidad sonora nuestra, como colombianos, y se me ocurrió que Macondo es tan mítica, tan inicial, que todo comienza con el elemento viento. Al comienzo fue el viento. Me basé en esa idea para mostrar que el viento puede ser fundacional, pues crea a partir de la nada. Empecé con el viento y luego a orquestar ese viento. Es entonces cuando introduje la gaita.

¿Por qué la gaita? ¿Por qué no cualquier otro instrumento de viento?

Porque el sonido de la gaita se asemeja a un canto. La voz no es solamente aire, es también canto, y allí se empieza a trenzar la melodía musical. Piensa que la gaita está ahí desde siempre y no se sabe muy bien en qué momento llegó, es un instrumento maravilloso. Trabajé con la gaitista Camila Porto, que es muy joven y viene de la tradición de los Gaiteros de San Jacinto. Es hacer del folclore algo nuevo. Me interesaba no solo trabajar con músicos, folclóricos de las regiones, sino con gente que pudiera tener la flexibilidad para crear cosas nuevas.

¿Cuántos pasos identificaste en ese Macondo, para crearle una evolución musical?

La primera es una etapa muy primitiva y fundacional, arcaica. Allí usé solo sonidos muy básicos, por ejemplo el viento, el sonido de las chicharras, la influencia hipnótica de lo afro. Después Macondo cambia, a partir de la llegada de Pietro Crespi con su pianola; allí Macondo deja entrar otros sonidos, que vienen del extranjero. Con la llegada de Moscote, que es la autoridad, añado unos gestos musicales mucho más ordenados, más marcados. Toda la propuesta es muy original y personal, porque no estábamos haciendo un documental sobre el Caribe, sino la música de un lugar como Macondo, que es una utopía, una ficción, un universo mágico.

¿Competías con cuántos músicos más para quedarte con este proyecto?

Estaban compitiendo varios compositores en Los Ángeles, otro en México, otro acá en Colombia también. Me imagino que los de afuera querían que fuera una producción muy internacional, pero yo creo que se puede ser universal desde lo local.

¿Te dio un punto ganador ser colombiano?

Claro, claro, yo diría que sí, porque venía experimentando algunas cosas con folclore, pero también venía haciendo música para cine desde hace mucho tiempo. Entonces mezclé estos dos mundos y cuando obtuve el proyecto me puse súper feliz, súper ansioso. Me tuve que calmar y decir “bueno, esto es un trabajo como como cualquier otro”.

Pero no se parece a nada que hayas hecho…

Fue mucho más largo, fueron 3 años haciendo las dos partes de la serie. Eso no tiene comparación con ninguna de las películas o series que haya hecho antes. Mis otros proyectos para cine tomaban 3 meses, máximo 6 meses, nunca 3 años. No tiene punto de comparación, porque la sola serie de ‘100 años de soledad’ es el equivalente a hacer la música para 16 películas, prácticamente.

¿Cuál fue el personaje que más te llegó al alma, a la hora de musicalizar?

Me encantó mostrar que José Arcadio Buendía al principio era el patriarca fuerte, y cómo con el paso del tiempo fue cayendo en la locura. Eso, musicalmente, para mí fue muy retador. Y en la segunda parte de la serie, el personaje de Fernanda del Carpio fue muy interesante, ella fue un choque cultural, trajo el catolicismo a la casa de los Buendía. Ese choque con lo folclórico generó otro tipo de sonido que nunca, nunca imaginé que fuera a lograr.

¿Y qué hay de la música para un final tan potente?

Siempre los finales son los más retadores. Mi misión era hacer un final que fuera sombrío pero a la vez bello. Ese fue el reto más grande. Yo ya tenía el sonido de la primera parte, y ese sonido lo fui degradando poco a poco, a medida que la casa se va derrumbando. En el capítulo 7 del final llega el diluvio y el sonido se vuelve elongado, con el ánimo de mostrarlo todo destruido, erosionado. El fin del mundo.

Hay dos registros prioritarios en la novela, la guerra y el amor, ¿cómo te paraste ante esos dos escenarios?

La guerra fue bien particular, porque la idea nunca fue competir con las batallas de Hollywood. No era la guerra desde la épica. El Coronel Aureliano Buendía empezó la guerra como si fuera un juego de niños, y esa rebeldía liberal se le vuelve una guerra muy seria y terrible. Para la parte musical, empecé a jugar con la idea de Mambrú, “Mambru se fue a la guerra”, para luego densificar y mostrar con la música cómo se iba volviendo cada vez más pesado y triste. Y el amor es muy revolucionario, por lo menos en la segunda parte. Esas escenas de amor están al mismo nivel de las revoluciones de los trabajadores, algo muy pasional, muy visceral.

¿Ya has tenido retroalimentación sobre cómo se percibió la música de la serie en países muy lejanos?

Me escribieron, literalmente, de todo el mundo. Me escribieron de Rusia, de Ucrania, me escribieron de Japón, de toda Latinoamérica, Argentina, Chile, Venezuela, Ecuador, Brasil. Fue una locura. Le habló a todo el mundo a un nivel emocional. Fue muy bonito, yo nunca había vivido algo así. También desde Estados Unidos y Canadá me escribieron y trasciende fronteras. A raíz de esto, pues ahora tengo un agente en Los Ángeles que está moviendo mi nombre.

¡Cuéntanos sobre la llegada de los premios!

Primero recibimos el India Catalina, con Juancho, que hace la música diegética, que suena en el set, y cuyo aporte es muy valioso. Después llegó el Grammy Latino a una nueva categoría, que se llama Mejor música para medios visuales, quiere decir que ese Soundtrack trascendió la pantalla y la película, y que se puede oír esa música independiente de la imagen.

Para nuestros lectores: Tres momentos musicales de la segunda parte de ‘Cien años de soledad’ que no se pueden perder.

Hay un track (capítulo 4, parte 2) que se llama La abundancia, y aparece cuando llega el tren y hacen entrada el capitalismo y los sonidos industriales. Llega con la idea de este gringo que quiere explotar el banano y todo el pueblo está feliz. Es un track muy especial porque es alegre, pero en el fondo también oscuro. También quiero que escuchen toda la música del capítulo 7, por lo que te digo que el sonido se erosiona. Y la música del final de toda la serie, capítulo 8.

¿Qué música vas a oír cuando paremos esta entrevista?

Me gusta toda la música de Jóhann Jóhannsson, me pone en un estado de contemplación. Pero últimamente estoy oyendo a un artista que se llama Pharoah Sanders, que es maravilloso, mezcla entre jazz y música de cuerdas. Me encantan los experimentos de Max Richter, y David Holmes es también uno de mis favoritos, junto a Nico Munni, compositor gringo que hace una mezcla de mundos. Pero siempre uno tiene que volver a Bach. Uno necesita ir a Bach para poder ir hacia adelante.

Dato clave

Camilo Sanabria tiene 51 años, es bogotano y ganador del Grammy Latino a la Mejor Música para Medios Audiovisuales, por la música para la serie ‘Cien años de soledad’.

Paola Guevara (Cali, Colombia). Escritora, periodista, editora y columnista de Opinión. Sus novelas 'Mi Padre y Otros Accidentes' (autobiográfica) y 'Horóscopo' (ficción), publicadas en español por Editorial Planeta y traducidas al italiano por Cento Autori, están en proceso de llegar al cine. Tras 21 años de destacada trayectoria en importantes medios de comunicación escritos nacionales y regionales, como Revista Cambio, Cromos, Casa Editorial El Tiempo o El País Cali, entre otros, desde el año 2022 es Directora de la Feria Internacional del Libro de Cali. Asesora en Protocolos de Familia, conferencista, gestora de proyectos editoriales y coach de escritura creativa, en la actualidad vive en Cali y escribe su tercera novela.

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