Arte y cuerpo femenino, protagonistas de la exposición en 'Espacio Interferencia'

Arte y cuerpo femenino, protagonistas de la exposición en 'Espacio Interferencia'

Mayo 10, 2019 - 11:23 p.m. Por:
Elpais.com.co
Luz Adriana Hoyos

Luz Adriana Hoyos, curadora de la exposición, es magister en historia, y docente investigadora en temas de género y representación de las mujeres en la historia del arte.

Giancarlo Manzano / El País

Quince artistas, la mayor parte mujeres, y 24 obras, hacen parte de la exposición ‘A mí me habita... a veces ese cuerpo’, una indagación sobre el cuerpo femenino, el modo en que ha sido y es contado y violentado, que se puede ver por estos días en la Fundación Espacio Interferencia, uno de los espacios para el arte vanguardista colombiano más importantes que tiene Cali.

La exposición, explica Luz Adriana Hoyos, curadora de la muestra, hace parte de los resultados de una investigación sobre el arte femenino colombiano que ha venido desarrollando hace varios años en todo el país.

“¿Cómo habitamos nuestro cuerpo? ¿Cómo contamos y cómo hablamos de nuestros cuerpos? Esa es una de las preguntas que me he planteado a la hora de investigar sobre el arte realizado por mujeres en Colombia. Y en el curso de esas indagaciones he encontrado que el cuerpo se ha convertido en un discurso, en una forma y un medio para hablar de nosotras mismas”, indica Luz Adriana mientras recorre la exposición, que estará abierta hasta el primero de junio y que puede apreciarse gratuitamente.

La muestra está compuesta por esculturas, fotografías, pinturas, instalaciones, objetos tejidos, realizados por quince artistas que tienen en común el hecho de hablar de eso que puede denominarse como el universo femenino, desde diversas perspectivas: el cuerpo como elemento de goce erótico, pero también como territorio violentado simbólica y materialmente, son los discursos predominantes.

Margarita Ariza, Ima Barraza, Tania Beltrán, Florencia Buenaventura, Ana Isabel Diez, Rafael Dussan, Lorenza Cullet, Diana Fajardo, Verónica Giraldo, Isabel Guevara, Adriana Marmorek, Andrea Rey, Carolina Rodríguez, Manuel Bernardo Rojas y Norman Suescún son los artistas que participan con sus obras de la muestra.

“La exposición reflexiona sobre la relación que tenemos con el cuerpo y nuestra manera de habitarlo. El cuerpo como lienzo ha sido una tendencia dentro de la historia del arte, específicamente durante la segunda mitad del siglo XX. Al respecto, la socióloga Christine Détrez, afirma: ‘el cuerpo se habría deshecho de los tabúes morales y físicos, habría reencontrado la gracia y la libertad originales y naturales, habría reconquistado la escucha y la expresión. La sociedad moderna vería pues el retorno de Dionisio contra Apolo, del placer contra la razón’. El cambio de una sociedad de producción a una sociedad de consumo, promovió una cultura del ocio que a su vez se enriqueció de grandes cambios estructurales como el ascenso del feminismo; éste último, reivindicó la reapropiación del cuerpo de las mujeres y la incorporación de nuevas reflexiones en torno al género”, se indica en el texto curatorial de Luz Adriana Hoyos.

La muestra transpira una actitud iconoclasta y rebelde, que se propone poner con una cierta y necesaria beligerancia en discusión las formas en las cuales históricamente se ha hablado de la mujer y el papel al que, en sociedades tan machistas como la colombiana, han sido relegadas.

“En mi trabajo como curadora siempre he trabajado con mujeres artistas, y lo que he notado es que hay muchísimas grandes artistas en el país pero que los espacios para ellas son muy pocos. Estamos en una lucha por ganar lugares para presentar sus obras y sobre todo, porque se investiguen los grandes trabajos que están haciendo. Esta exposición hace eso, es parte de una lucha en el campo del arte por lograr equilibrar la posición del hombre y la mujer en la sociedad”, concluye Luz Adriana Hoyos, curadora.

Cuerpo no sacro

“El retorno al yo y particularmente, a ese narcisismo propio de esta sociedad esclavizada de manera voluntaria, permitieron la libre exaltación del cuerpo. El arte de estos dos último siglos, aportó de manera significativa a la construcción social de esa corporalidad que tuvo la clara intención de transgredir la dimensión sagrada del cuerpo y el statu quo impuestos por una hipocresía burguesa que dominó los discursos morales sobre los cuerpos. De esta manera, la transgresión tomó mucha vías, no se trataba solo de exponer la belleza de los cuerpos, sino la fealdad, el dolor, la vejez, la muerte, la monstruosidad, la obscenidad”, dice el texto curatorial de la muestra.

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