ECONOMÍA
¿Se acerca un 'huracán'? El análisis de Fedesarrollo sobre lo que viene para la economía
Luis Fernando Mejía, director de Fedesarrollo, estima que el PIB crecerá menos del 1% en el último trimestre de este año. El panorama no es alentador, especialmente lo que sucede en EE.UU. y en Europa.
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9 de oct de 2022, 07:55 a. m.
Actualizado el 23 de dic de 2024, 06:37 p. m.
El pesado ambiente internacional generado por una inflación elevada, tasas de interés que siguen en ascenso, un dólar que supera los $4.550 y una inminente recesión en los Estados Unidos ya se siente con fuerza en la economía colombiana.
El panorama no es halagador. De hecho, el director de Fedesarrollo, Luis Fernando Mejía, estima que el PIB en el último trimestre de este año crecerá muy poco, tal vez 1% o menos.
En relación con el aumento del salario mínimo para el 2023 no se atreve a dar una cifra estimada, pero señala que el tema es complejo, dado que la inflación ya supera el 11% y aún no se conoce el nivel de productividad.
Defiende las actuaciones del Banco de la República y dice que el alza que vienen registrando de las tasas de interés han sido acertadas.
Así habló con El País sobre el presente y futuro de la situación económica de Colombia.
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¿Cómo ve usted la economía en la recta final del año?
Lo que está sucediendo no es nada que no hubiéramos anticipado. Realmente hay varios elementos que están jugando en contra del crecimiento económico de esta segunda mitad del año, especialmente el último trimestre.
Uno de ellos tiene que ver con el ambiente internacional, con vientos de recesión en Estados Unidos y el impacto que ya empieza a materializarse con la necesaria subida de tasas de interés del Banco de la República para contener las expectativas de inflación que, indudablemente, tendrá un efecto al ralentizar el crecimiento de la demanda agregada y especialmente el consumo de los hogares.
¿Cuánto crecerá el PIB del país?
Estamos igual que todos los analistas, anticipando una reducción paulatina de crecimiento económico. De hecho nuestro pronóstico de crecimiento es de 6,5% para el año completo, que es un buena cifra.
Sin embargo, en términos trimestrales, realmente los últimos tres meses del 2022 serán complejos. Estimamos que la economía podrá crecer por debajo del 1%. Ya se están viendo los efectos del ambiente internacional, de la desaceleración normal de una economía que venía creciendo a tasas muy altas, y que claramente no eran sostenibles en el mediano plazo.
Si comparamos la proyección nuestra del último trimestre de 2022 con el mismo lapso del año anterior se observa una reducción grande. En los últimos tres meses del 2021 el PIB fue de 10,6%. Lo que se nota es el impacto que causan los elementos internacionales que acabamos de comentar.
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¿Sobre el tema de tasas de interés, piensa que al Banco de la República le falta hacer algo más que subir la tasa de referencia?
Realmente la receta probada, no solamente en Colombia sino a nivel internacional, para contener actuaciones inflacionarias que vengan por el lado de la demanda, indudablemente es subir las tasas de interés y eso es lo que, por ejemplo, está haciendo la Reserva Federal de Estados Unidos, que ha dicho que su principal objetivo de corto plazo es el control de la inflación, que le ha generado dolores de cabeza a la Reserva Federal con unas cifras que no se veían desde hace 40 años.
En Colombia, en materia de inflación, al igual que en Estados Unidos y en muchas de las economías a nivel mundial, estuvimos viendo un proceso inflacionario bastante importante y con los datos de inflación en septiembre nos damos cuenta de que no son muy distintos de lo que hemos visto los últimos meses.
Lo que se podría criticar es que el Banco de la República se demoró un poco en actuar. Cuando se mira la experiencia internacional de otros países como Chile, Brasil, México nos damos cuenta que empezaron su subida de tasas de interés un poco antes que en Colombia.
Sin embargo, el Banco de la República ya ha acelerado su subida de tasas. En casi un año ha subido su tasa en más de 8 puntos porcentuales y ahora se encuentra en el 10%.
¿Qué les dice a quiénes han criticado al Emisor?
Quienes critican que no ha surtido efectos yo les diría que hay que revisar cuál podría ser la inflación en ausencia de lo que tenemos hoy en día y seguramente no estaríamos hablando de cifras del 11%, sino más altas.
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¿Con base en sus estimaciones, en cuánto podrá cerrar la inflación este año?
Las expectativas para el cierre de este año han venido subiendo rápidamente por, justamente, la evolución de los precios.
Recordemos que en septiembre cerró en 11,44%, a pesar de que algunos funcionarios habían dicho que probablemente la situación ya había tocado un pico, pero ese pico todavía no lo hemos visto en los datos. Así las cosas, las expectativas de inflación, para el cierre de este año también han subido sustancialmente.
¿Con todo este ambiente internacional alborotado y lo que está pasando con mercados y tasas, cuál es su mayor preocupación?
Yo le diría que hay dos preocupaciones grandes. Creo que el país todavía no ha incorporado o ha entendido plenamente la magnitud del problema fiscal que tiene Colombia. Cuando usted mira lo que ha venido pasando en términos del estrés de la deuda pública, que es una medida del riesgo país, el asunto es delicado.
Colombia, que antes tenía un riesgo país que era 50 puntos básicos más alto que el de Perú y Chile que son dos países de América Latina con fundamentales fiscales bastante sólidos, hoy en día está alrededor de 200 puntos básicos, es decir, en términos relativos se ha multiplicado por 4.
El déficit fiscal este año cuando se suma el Fondo de Estabilización Petrolera, o los precios de los combustibles para ser más precisos, podría superar por tercer año consecutivo el 7% del PIB.
El problema fiscal seguirá siendo muy grave, la reforma tributaria ayudará, pero falta por determinar qué de la reforma se va a gastar y qué va a utilizarse para reducir justamente ese déficit fiscal que sigue siendo muy amplio.
La otra preocupación tiene que ver con la generación de empleo. Hemos discutido varias veces que ha habido una especie de desacoplamiento entre el ritmo de recuperación de la actividad económica y la generación de empleo, en donde la actividad productiva ha crecido mucho más rápido que lo que se ha recuperado el empleo a nivel nacional. Si a eso usted le suma un año relativamente malo en materia de crecimiento, como va a ser el 2023, podríamos estar en un escenario en el que el empleo podrá deteriorarse en el próximo año y eso tendrá graves implicaciones en materia de ingreso de los hogares y eventualmente en materia pública.
A propósito de mercado laboral, el incremento del salario mínimo para el 2023 es otra preocupación. ¿Cuál es su apreciación?
Aquí hay dos elementos fundamentales que se tienen que tener en cuenta para el análisis del salario mínimo.
Lo primero tiene que ver con la inflación que, obviamente, es un elemento clave, hay que evitar que el salario mínimo pierda capacidad de compra y en ese sentido, la inflación, yo diría que no solamente la de este año, sino especialmente la del próximo año, viene jugando un rol importante.
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El otro elemento es la productividad laboral, aún no sabemos cuánto creció la productividad laboral, ese dato seguramente lo anunciará el Dane en noviembre.
Nosotros también haremos nuestro análisis en las próximas semanas para anticiparnos a una discusión y dar una cifra que pueda servir como una guía en esta negociación.
Lo importante en este contexto es entender y tener en cuenta que, infortunadamente, Colombia todavía continúa teniendo problemas muy graves en materia de desempleo a pesar de todo lo que se ha visto en materia de recuperación económica.
El desempleo continúa en dos dígitos por un lado, y por el otro, la tasa de informalidad laboral continúa cercana al 60% en el total nacional y subir el salario mínimo muy por encima de estos dos elementos, inflación y productividad laboral, lo único que va a generar es que las personas que están en informalidad, les cueste mucho más trabajo dar un salto hacia la formalidad laboral.
¿Usted estima que un alza podría ser de un 14% ó 15%? ¿Se atreve a dar una cifra?
No. Creo que es muy temprano porque falta el análisis de la productividad laboral. Si la productividad laboral creció, eso es un escenario muy distinto hacia si la productividad laboral cayó.
Entonces no anticiparía una cifra.
En cuanto al tema de precios. ¿La inflación va a seguir subiendo en el próximo año?
Yo creo que hay un elemento que ya debería empezar a jugar a favor de una reducción de precios. La inflación ha venido subiendo rápidamente desde mediados del año anterior superando ya niveles del 11%, especialmente en los últimos meses. Cuando el Dane empiece a medir las cifras de esa canasta básica, la estará comparando con precios que ya son altos en el 2022.
Ese efecto base debería al menos conducir no a que la inflación vuelva a niveles entre 2% y 4%, que es la meta del Banco de la República, pero sí que al menos tengamos una reducción de esa tendencia,
De hecho las expectativas ratifican eso. Si usted mira en la encuesta de opinión financiera que publicamos nosotros las expectativas a doce meses están cercanas al 7,5%, es decir, una inflación alta, pero menor a la que observamos en el 2022.
¿Para usted es inminente una recesión en Estados Unidos?
Hay ciertas definiciones que señalan que con dos trimestres de crecimiento negativo hay recesión, en ese caso Estados Unidos ya estaría en ella. Sin embargo, en Estados Unidos se utiliza otro criterio que no solamente se refiere al crecimiento del PIB, sino al mercado laboral y el comportamiento es muy positivo.
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