Entretenimiento
Creadores en Cali: vivir de redes como nueva profesión digital
Creadores locales convierten escenas cotidianas en contenido masivo, mientras la academia empieza a formar en un oficio que mezcla narrativa y responsabilidad.
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22 de mar de 2026, 11:38 a. m.
Actualizado el 22 de mar de 2026, 11:38 a. m.
Hubo un tiempo en el que decir que alguien quería ser influencer sonaba a capricho o a moda pasajera. Hoy, en cambio, es una respuesta cada vez más común cuando se pregunta a alguien a qué se dedica. Detrás de esa palabra hay métricas, audiencias, estrategias y, sobre todo, historias capaces de acumular millones de reproducciones.
En Cali, ese oficio también se construye desde lo cotidiano.
Un túnel peatonal que conecta Chipichape con el CAM, a la altura de la antigua estación del tren, dejó de ser solo un paso entre dos puntos para convertirse en contenido visto por millones.
Lo mismo ocurrió con un pasillo entre dos casas, frente a Paso del Comercio, que conecta con Floralia y donde la gente paga 200 pesos para evitar una caminata de quince minutos. Escenas mínimas de ciudad que, en otra época, habrían pasado desapercibidas.
Detrás de esos videos está Eli Hernández Diez (@elihernandez10), comunicadora social y creadora de contenido que hoy suma más de 181.000 seguidores en TikTok y más de 211.000 en Instagram. Su trabajo parte de una premisa clara: mirar donde otros no miran y convertirlo en historia.
“Mi contenido es de valor. Informativo, dinámico y alegre. Siempre muestro datos de interés, lugares interesantes de la ciudad, planes únicos y culturales”, explica. Esa mirada no es improvisada. Hernández estudia una maestría en marketing digital, pero insiste en que el punto de quiebre no está solo ahí.

“Constancia (...) Hoy vivo netamente de redes sociales. Sin embargo, quienes no han estudiado también lo pueden hacer”, dice, aunque advierte un matiz: el problema no es quién crea contenido, sino “qué se comunica”.
En su caso, esa línea se traduce en una intención explícita de aportar: “Entiendo que quienes estamos en redes sociales tenemos una responsabilidad a la hora de informar. Así que trato de instruir, enseñar sobre medio ambiente, civismo, amor a los animales y al otro. Es contenido experiencial y responsable”.
Esa idea de responsabilidad no siempre estuvo presente. Antes de dedicarse de lleno a las redes, una publicación sobre los huecos en Cali casi le cuesta su trabajo. Hoy, dice, el criterio es otro: “Si toco algún tema, pienso: ¿cuál es el objetivo?, ¿hay alguna reflexión?, ¿qué podemos aprender de esto?”. La lógica ya no es solo publicar, sino sostener un discurso.
Del contenido a la identidad
En Cali también hay quienes construyen su contenido desde el personaje.
Willian Agudelo, conocido en redes como Jesús Colombiano (@jesuscolombianooficial), suma más de 384.000 seguidores en Instagram y cerca de 917.000 en TikTok, donde supera los 11 millones de likes.
Sus historias parten de los códigos compartidos: la salsa, el baile, el humor y una identidad reconocible para su audiencia. Su propuesta mezcla entretenimiento con un mensaje claro.

“Creo contenido enfocado en fomentar el deporte, el baile y el humor sano, con el objetivo de acercar las personas a Jesús de una manera no tradicional y promover el amor entre todos los seres humanos”, explica.
En esa fórmula, la conexión con el público no es accidental: “La gente realmente se identifica con el contenido cuando es cercano, es decir, desde el lenguaje usado o los gustos en común”.
Antes de construir este personaje, Agudelo venía de una carrera corporativa. El salto no fue inmediato ni sencillo.
“Llevo siete años trabajando en redes sociales en diversos proyectos. Este nuevo lleva cerca de un año, con lo cual se puede afirmar que no es fácil, pero es posible si tienes disciplina y amor por el arte”, comenta, y añade un punto clave para entender esto como un oficio: “Es demasiado importante estudiar cómo monetizar y generar ingresos (…) si no tienes este ítem claro, no podrás dedicarte a esta carrera”.
¿Estudiar para ser influencer?
Ese tránsito, de lo espontáneo a lo estructurado, también empezó a sentirse por fuera de las redes sociales.
La creación de contenido, que durante años se movió al margen de lo formal, terminó por permear otros espacios e incluso modificar la forma en que se enseña la comunicación.
En Cali, la Universidad Autónoma de Occidente abrió en 2024 el programa Narrativas y Entretenimiento Digital, una apuesta que reconoce este campo como una salida profesional.
“Desde la academia podemos aportar una mirada que combine creatividad, estrategia y responsabilidad social. No se trata solamente de producir contenido, sino de comprender cómo construir una marca personal con sentido, cómo conectar con audiencias y cómo desarrollar modelos sostenibles de monetización”, explica Sebastián Duque, profesor de la Facultad de Comunicación Social, Humanidades y Artes.
La formación, en ese contexto, no busca fabricar influencers, sino fortalecer herramientas que ya están en juego en el ecosistema digital.
“Más que estudiar para ser influencer, lo que se estudia es cómo narrar el mundo y conectar con las personas a través de diferentes plataformas”, señala. Eso implica entender audiencias, dominar lenguajes y, sobre todo, asumir el impacto de lo que se publica.
“Convertirse en creador de contenido implica reconocer el impacto que se tiene sobre otras personas. Hoy un influencer no solo entretiene: también puede influir en decisiones, opiniones, hábitos de consumo e incluso en estados emocionales”, afirma Duque.
Por eso, añade, “es fundamental desarrollar una conciencia crítica sobre el entorno y sobre el alcance de lo que se comunica. Crear contenido no es únicamente producir videos o publicaciones; también implica comprender las dimensiones sociales, culturales y económicas de los mensajes que circulan en redes”.
Esa mirada integral y responsable se busca fortalecer a través de herramientas de narrativa, estrategia digital, análisis de audiencias, producción audiovisual, principios éticos y comprensión del ecosistema mediático.
“Estas herramientas permiten que quienes crean contenido no dependan solo de la intuición o de la viralidad, sino que puedan desarrollar proyectos con mayor claridad estratégica, capacidad de adaptación y visión de futuro dentro de la economía creativa digital”, concluye el profesor.

Periodista web en elpais.com.co, comunicador social y periodista, con énfasis en reportería para distintas fuentes de información.
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