Colombia
Se disparó la minería ilegal y la importación de retroexcavadoras; los gigantes de 11 toneladas que nadie ve pasar
Las cifras coinciden con la reducción de operativos de la Fuerza Pública en contra de la extracción ilícita de oro en el país durante el mandato de Gustavo Petro. El enorme reto que enfrentará el nuevo Gobierno.
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7 de ago de 2026, 02:31 a. m.
Actualizado el 7 de ago de 2026, 03:09 a. m.
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Pueden pesar hasta once toneladas y medir cuatro metros de alto por siete de largo. Máquinas enormes de color amarillo vistoso que siguen atravesando el país e ingresando por vías secundarias y terciarias hacia zonas selváticas, territorios protegidos o lechos de los ríos sin que nadie las vea.
Lo que sí es evidente meses, incluso semanas después, son sus efectos a través de imágenes satelitales que muestran el nivel de destrucción alcanzado por estas retroexcavadoras movidas por el interés de grupos armados y organizaciones criminales de extraer oro de manera ilícita que, junto a la coca, se ha convertido en su principal fuente de financiación.

El aumento en el número de hectáreas de tierra destruidas por la minería ilegal, así como el ingreso constante de maquinaria amarilla y la disminución en los operativos de la Fuerza Pública para contrarrestar este fenómeno, representan un reto para el gobierno de Abelardo de la Espriella. Además, porque el anunciado Fenómeno del Niño afectaría drásticamente la producción de coca y pasaría a ser el oro y el daño ambiental el plan B de las organizaciones criminales.
Un informe de la Oficina de las Naciones Unidas contra la Droga y el Delito (Undoc), en alianza con el Ministerio de Minas y Energía y el Gobierno de Estados Unidos, reveló que en 2020 había en el país 69.198 hectáreas afectadas por la extracción ilegal de oro de aluvión; es decir, casi el 70 % de ese mineral en Colombia era explotado ilícitamente.
Los operativos ordenados a la Fuerza Pública contra la minería ilegal permitieron una reducción importante en el número de hectáreas en 2021, cuando el área se redujo a 64.000 hectáreas, y en el 2022, cuando hubo una reducción de 3867 hectáreas más.
Pero a partir del 2023, durante el primer año del mandato de Gustavo Petro, hubo un incremento de 19.713 hectáreas y el país registró cifras históricas ese año, al pasar a 79.846 hectáreas afectadas por la minería ilegal de oro de aluvión en todo el territorio nacional. Eso significaba que el 76 % de toda la minería de oro en el país era extraída por organizaciones criminales, según los mismos informes.
A partir del 2023 el Gobierno saliente suspendió la entrega de cifras oficiales sobre la evidencia de explotación de oro de aluvión en el país, pero analistas advierten que con la puesta en marcha de la Política de Paz Total las hectáreas afectadas con minería ilegal han podido aumentar entre 10 % y 15 % cada año.
De acuerdo con Willy Valdivia, director ejecutivo de Orion Integrated Biosciences y especialista en inteligencia artificial aplicada a la defensa, la salud pública y la seguridad nacional, la rápida expansión de la minería ilegal es uno de los principales retos en Colombia: “Estamos hablando aproximadamente de un 12 % o 15 % anual de expansión y en los últimos dos años puede ser más alta”.
“Uno de los principales problemas es la maquinaria. La importación de esa maquinaria amarilla es tal vez el principal cuello de botella que todavía el Estado no enfrenta, porque se dedica principalmente a la maquinaria ya importada, que ya entró dentro del proceso logístico de la minería ilegal y son máquinas que se pagan rápidamente”, explica Valdivia.
De acuerdo con la capacidad de remoción de tierras y los precios del oro en el mercado, estimativos oficiales aseguran que las organizaciones criminales recuperan en solo tres meses de actividades el valor que invierten en una retroexcavadora, que podría oscilar entre $ 300 millones y $ 650 millones.
“Las autoridades se deben enfocar en el tema portuario, en la importación. Hay un detalle y es que la importación anticipada de este tipo de maquinarias debería reanudarse por lo menos con dos semanas de anticipación. Que por lo menos dos semanas antes de que lleguen las máquinas debería estar la documentación; pero las importan inmediatamente, llegan al puerto con los documentos y eso hace que ingresen al país de manera irregular”, agrega Valdivia.
Esta maquinaria, procedente principalmente de Estados Unidos, China, Alemania o Corea del Sur, representa uno de los rubros más importantes del comercio exterior en Colombia y mueve alrededor de US$ 3000 millones cada año.
La coca y el oro juntos
De acuerdo con el análisis de Orion Integrated Biosciences, en más de un 40 % de las zonas donde se encuentran cultivos de coca existe también de manera paralela maquinaria amarilla realizando la extracción ilegal de oro de aluvión.
“El problema no es determinar la propiedad de una persona en relación con la maquinaria o una retroexcavadora incautada. La dificultad es demostrar quién la financia, quién la controla o quién se queda con el producto de la actividad ilegal”, aseguró un investigador de la Fiscalía que pidió reserva de su identidad.
En febrero pasado, el ministro de Defensa, Pedro Sánchez, aseguró en Ibagué que solo en el departamento del Tolima hay alrededor de 600 máquinas amarillas haciendo minería ilegal, durante el lanzamiento de un plan piloto para contrarrestar esa actividad ilícita.
“No concebimos cómo una maquinaria amarilla de esa magnitud haya llegado hasta allá para causar este daño y que hoy existan más de cinco mil personas en la zona. Esto genera un desafío y un reto importante en materia de seguridad, que no se combate únicamente con las armas, sino que requiere intervención económica y social, articulando a todos los entes territoriales”, dijo.
Datos de Comtrade, una base de datos de comercio internacional, revela que entre 2023 y 2024 ingresaron a Colombia 1327 retroexcavadoras por un valor declarado de US$ 79,6 millones. Si bien los datos no significan que todas llegaron para actividades de minería, el comparativo revela que hay un aumento del 95% con base en los años anteriores y no hay una justificación clara para ese aumento.
Hay una lectura bien interesante que hay que hacer, asegura Willy Valdivia: “Hay un descenso de las operaciones contra la minería ilegal en el país, pero hay un incremento en el número de maquinaria amarilla decomisada y esos números hay que ponerlos en contexto, considerando que el ingreso de la maquinaria a Colombia se ha triplicado”.
“Entonces no es realmente un incremento per sé sino que por la magnitud del problema pareciera que hay mayor maquinaria incautada; estadísticamente sí, pero hay que ver las proporciones. Son cientos de maquinarias amarillas y en Tumaco, por ejemplo, hay una sola persona que es la dueña de cien dragas. Entonces es muy complejo el panorama frente a este tema”, explica.










