Objeciones a la JEP, ¿otra derrota para Duque?

¿Negativa de la Corte a Objeciones a la JEP, otra derrota para Duque? 

Mayo 29, 2019 - 11:30 p.m. Por:
Colprensa
Iván Duque, presidente de la República

Iván Duque, presidente de la República

Colprensa

La reciente decisión de la Corte Constitucional, de tumbar las objeciones presidenciales a la Ley Estatutaria de la Jurisdicción Especial para la Paz (JEP), se suma a la lista de derrotas que ha tenido el presidente Iván Duque Márquez, en lo que va corrido del año, y que coinciden los analistas, afectará aún más su gobernabilidad, tanto en el Legislativo como ante la opinión pública.

El panorama para el jefe de Estado no es fácil, partiendo de la base de que hace pocos días no llegó a un acuerdo con los partidos de Gobierno e independientes que le permitiera sacar adelante un pacto nacional con el fin de reformar aspectos relacionados con el narcotráfico y la extradición incluidos en el Acuerdo de Paz de La Habana. La permeabilidad de las posiciones de las colectividades dependía del fallo de la Corte Constitucional.

Tras conocer el fallo del alto tribunal, el presidente aseguró que mantiene su posición de que se necesita introducir mejoras en la implementación de los acuerdos para garantizar la paz que anhela el pueblo colombiano. “Por eso siempre fui claro en presentar las ideas para que ni el narcotráfico ni el secuestro pudieran ser delitos conexos al delito político. Y es en ese sentido que cuando cayó sobre mi escritorio la responsabilidad de pronunciarme sobre la Ley Estatutaria de la JEP, obré con criterio patriótico, pensando en lo mejor para el país”, agregó.

Para el analista político Mauricio Jaramillo, el Presidente sabía que no tenía margen de maniobra para que las objeciones pasaran en el Congreso ni en la Corte Constitucional, pero pese a esto decidió seguir la petición de su partido, el Centro Democrático, debido a que fue una promesa de campaña y quería mostrar coherencia política, pero que finalmente la estrategia le salió mal.

Jaramillo señala que el costo político no solo es para el presidente sino para la Corte Constitucional, debido a que profirió un fallo que ahonda mucho más su impopularidad. Sin embargo, asegura que al Gobierno se le seguirá desgastando más su agenda legislativa, que ya está empantanada, porque no ha podido conseguir consensos en la coalición.

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No obstante, destaca que la derrota de Duque significa una victoria para aquellos que habían defendido el acuerdo de paz de La Habana, tal y como estaba cuando se firmó. Agrega que también es una ganancia para el Estado, que tenía la palabra empeñada en este sentido.

Uno de los primeros en reaccionar frente a la decisión de la Corte Constitucional fue el senador del Partido de la U, Roy Barreras, quien aseguró que la alta jurisdicción les dio la razón a los que defendieron lo acordado. Aseguró que gana la justicia, pero que se perdieron nueve meses de discusión en algo que ya había sido fallado.

El senador del Polo Democrático Jorge Enrique Robledo dijo que “la Corte Constitucional nos dio la razón a las mayorías del Senado al resolver que 47 sí eran los votos suficientes para hundir las objeciones de Duque a la Justicia Especial de Paz. Duque debe sancionar la ley. Triunfo democrático en la forma y en el fondo”.

Carlos Andrés Arias Orjuela, analista político, señala que la factura política que tendrá el presidente se verá reflejado en la deslegitimidad que se reafirmará en el Legislativo, donde la mayoría de las iniciativas importantes para el Gobierno no ha pasado. Esto, según el experto, se suma al reciente escándalo mediático que tuvo el Ejecutivo alrededor de las supuestas directrices al interior de la Fuerza Pública, que estarían en la misma línea de acción que condujo a los falsos positivos.

“Al presidente no le sale nada. Lanzó las objeciones porque esperaba que el Congreso las refrendara. Quería tener la posibilidad de que por decreto se aprobaran, pero el Congreso al no darle el aval y devolver todo el proceso a la Corte, estas se convirtieron en un saludo a la bandera”, agrega Arias.

El analista John Mario González afirma que las consecuencias políticas del presidente va a ser grande, no solamente por la falta de tacto y de sentido común jurídico del Gobierno, sino por lo testarudo que fue al intentar presentar como un triunfo unas objeciones que evidentemente fueron negadas.

González añade que esta decisión fue consecuencia de la falta de brújula que tiene el Gobierno, del doble discurso y de siempre intentar ponerle zancadillas al proceso de paz, mientras por otro lado decir que lo defiende. Dice que la sentencia que avaló el proyecto de Ley Estatutaria de la JEP era muy sólida y por eso el Gobierno se metió en un callejón sin salida, que ahora queda en evidencia frente a la opinión pública.

“Creo que el Gobierno inicialmente fue torpe, no miró las instancias jurídicas que había para la viabilidad de las objeciones, pero eso se conjugó con el deseo del Gobierno de mandar un mensaje al Centro Democrático, a los sectores conservadores y al sector duro de la opinión pública que no avala todo lo que se había acordado en materia penal y de justicia en el acuerdo de La Habana”, asegura el analista.

Afirma el experto que el mandatario no se imaginó la constancia de las posiciones de los partidos independientes, por estar en la burbuja de cinco asesores que lo mantienen sin saber a dónde va.

De hecho, el director del Partido Liberal, César Gaviria, luego de asistir a la cumbre convocada por Duque, aseguró que el compromiso de la colectividad con el acuerdo de paz de La Habana es contundente y no pretendía hacer nada que pueda afectar la integridad del mismo.

Gaviria en su momento resaltó que los acuerdos con las Farc tienen protección constitucional y manifestó que si lo que busca es un consenso nacional, debe incluir a la oposición y debía esperar a que la Corte Constitucional se pronunciara sobre las objeciones a la JEP.  Estas últimas peticiones fueron apoyadas por Aurelio Iragorri, líder de La U.

De esta manera, al presidente le tocó aceptar su derrota y salir a decir ante la opinión pública que acatará la decisión del alto tribunal, pero que no dejará de defender los principios que lo han motivado para que haya paz con justicia. Dijo que seguirá perseverando en este sentido todos los días de su vida.

Pese a este pronunciamiento del presidente, en el que asegura que seguirá luchando por defender sus posiciones, lo cierto es que los altos tribunales este miércoles le dieron un espaldarazo al acuerdo de paz con las Farc. El otro hecho que causó revuelo al interior del Centro Democrático y del jefe de Estado fue el fallo de la Corte Suprema, en el que ordena la libertad de Jesús Santrich por tener fuero de congresista.

“No podemos dejar de llamar a las cosas como son: alias Jesús Santrich es un mafioso y las evidencias que conoce el país son las de un mafioso que estaba negociando el envío de un cargamento de cocaína”, dijo Duque.

Mientras tanto, el ala radical de su partido ya empezó a manifestarse. El senador Santiago Valencia señaló que es respetuoso de las instituciones, pero añadió que con lo sucedido con Santrich y con las objeciones presidenciales a JEP se ratifica la necesidad de constituyente.

Sin embargo, para Mauricio Jaramillo la única manera de que el mandatario colombiano recupere el control legislativo es que vuelva a convocar un pacto nacional, pero asegura que debe dar un cambio radical en la manera como ha venido actuando. Añadió que le ayudaría mucho cambiar su gabinete.

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