Los jóvenes ya no quieren ser empleados y eso hay que aprovecharlo: Ministro de las TIC

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Los jóvenes ya no quieren ser empleados y eso hay que aprovecharlo: Ministro de las TIC

Julio 07, 2013 - 12:00 a. m. Por:
Margarita Vidal | El País
Los jóvenes ya no quieren ser empleados y eso hay que aprovecharlo: Ministro de las TIC

Ministro de Tecnología y Comunicaciones, Diego Molano.

El Ministro de Tecnologías de la Información y las Comunicaciones dice que la meta es apoyar “15.000 emprendimientos para consolidar cerca de cien empresas”.

Su padre, Enrique Molano, llegó al Senado con la votación más alta, justo antes de la Reforma de la Constitución del 91. Diego, el personaje que nos ocupa, el mayor de los cuatro hijos del matrimonio Molano Vega, lo acompañaba en sus correrías políticas. Así conoció al dedillo 119 municipios de Boyacá. Estudió ingeniería electrónica en la Universidad Javeriana y se especializó luego en Canadá y Suiza. Alguna vez me contó que los momentos más felices de su vida fueron los de estudiante zarrapastroso, que trabajaba en lo que fuera para ahorrar y poder irse a hacer sus posgrados en el exterior. Con el humor que lo caracteriza, dice que cuando entró a la Javeriana tuvo un gran sobresalto porque muchos de sus compañeros hablaban otros idiomas y él a duras penas se defendía en boyacense, luego de estudiar en una Tunja enigmática y conventual. Le encanta cocinar y cree que la cocina está totalmente ligada con los sentimientos. Que la prueba está en que a uno la que más le gusta es la comida de su mamá. Diego Molano, el jefe de la cartera de las Tecnologías de la Información y las Comunicaciones, TIC, es hoy el ministro estrella del gabinete. Las cifras son contundentes y para muestra unos pocos botones: para 2014, el 97 % del país estará conectado con fibra óptica y 1078 municipios contarán con internet de alta velocidad. Colombia pasó de 2.2 millones de conexiones de internet a más de 6.6 millones, o sea que ya cumplió con el 75 % de la meta del cuatrienio, que son 8.8 millones. La conexión en los hogares era del 17 % al comienzo del Gobierno y para finales de 2013 habrá llegado al 43 %. Para apoyar el incremento de las conexiones a internet de las Pymes, creó un fondo en Bancoldex por $33.000.000.000 para el desarrollo de aplicaciones dirigidas a 17.000 pequeñas empresas. El Ministerio ha entregado 333.000 computadores y 82.000 tabletas y la meta para el final de la Administración será de 669.000 computadores y 1.132.000 tabletas. Acaba de asignar las licencias de 4G, que no solo multiplicará por 10 la velocidad en las redes, sino que constituye un proceso de gran impacto social porque permitirá conectar a la totalidad de los municipios del país. La subasta recaudó 70 % más de los recursos estimados inicialmente.Llega a la oficina a las 5:00 de la mañana, sale a media noche, trabaja sábados y domingos, ¿cuándo descansa?Mi regla era no trabajar los fines de semana pero como en Colombia las agendas son muy apretadas, hoy descanso cambiando de tema. Mis amigos juegan golf y con eso he tratado, pero me vuelvo un ocho. Me parece muy aburrido. Prefiero irme a las veredas a inaugurar kioscos digitales, a ver paisajes lindos y a probar comidas diferentes. ¿Dónde estuvo el puente pasado?En Aipe, y en Santamaría, Huila, entregando tabletas y computadores. Firmé un acuerdo con el Gobernador de Antioquia y estuve analizando las problemáticas del Sena en materia de emprendimientos. ¿Cuántos años tiene?Mi mamá dice que tengo 28, para que no le calculen la edad a ella, pero tengo 45. (Risa).Es divorciado y llegó de España a trabajar muy duro aquí. ¿En tres años, por qué no se ha levantado una novia bien chusca?Es difícil. Si alguien me gusta, la invito a ‘pueblear’ los fines de semana. Las tres primeras veces le parece cheverísimo, pero la quinta ya le sabe a cacho: tiene que comer toda clase de comida que le daña la dieta y montar un día a caballo, otro en mula, a veces viajar ocho horas en un carro o montarse, arrugada de miedo, en un helicóptero que parece una licuadora. ¡Imagínese el resto!Bueno, entremos en materia, ¿había previsto el éxito de la subasta 4G?Alguien me recordó que cuando se le metió la competencia a los celulares (que fue la de PCS, hace diez años) el Gobierno rezaba para que llegaran participantes. Solo llegó Tigo y ofreció mucho menos que el precio base. Por eso no éramos tan optimistas.¿Cómo logró motivar a los operadores externos que entraron a la subasta?Recorrí el mundo entero hablando con gerentes y sus juntas directivas en Rusia, India, China, Corea, Chile, México, Brasil y los países europeos. Y nos montamos en la ola de ‘Colombia está de moda’, asegurándonos de que la industria de las TIC en el mundo entero tuviera eso en cuenta.Pero solo un lema -como solo una golondrina- no hace verano. ¿Qué hay detrás?La campaña del presidente Santos para visibilizar el país reuniéndose en el exterior no solamente con jefes de Estado, sino con cientos de posibles inversionistas. El Presidente ha puesto de moda el país y la invitación de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico ayudó muchísimo porque los bancos estudian el marco regulatorio y la evaluación de la Ocde en telecomunicaciones fue muy positiva. A usted lo trasnochan la ciencia, la tecnología y la innovación. ¿Por qué el criticado tijeretazo al presupuesto de Colciencias? Estábamos en un círculo vicioso: no hay proyectos porque no hay plata y no hay plata porque no hay proyectos. El Presidente ordenó romper ese círculo vicioso y ya hay plata, pero no hay proyectos porque los diferentes actores de la innovación no innovan, y no innovan porque no están enseñados a hacerlo. No se le puede decir a una academia que hace proyectos al estilo de los años 70 y 80 que cambie el chip y que, además, se asocie con la empresa privada, que tampoco innova. Yo digo que eso es como un matrimonio. Hay que prepararlo y refinar todos los procedimientos para poder decirles: cásense, váyanse de luna de miel, tomen los pasajes, la reservación del hotel y la plata para las compras. Pero hay que ir despacio porque no existe confianza entre el sector privado y la academia que, en general, nunca han trabajado juntos. Ahora la gente empieza a ver éxitos en innovación, como en nuestro programa de aplicaciones Apps.co¿Qué busca ese programa?Apoyar a los emprendedores del país para que establezcan negocios atractivos para inversionistas nacionales y extranjeros. La meta es apoyar 15.000 emprendimientos para consolidar cerca de cien empresas que, si llegan a ser viables, puedan recurrir al Fondo de Inversión de Capital de Riesgo. ¿Cómo funciona?A los emprendedores nacionales se les entrega una ‘caja de herramientas’ que contendrá, por decirlo de alguna manera, desde tutores para acompañar el proceso hasta conexión con actores claves que posibiliten la realización de esas ideas. Esto ayudará a generar empleo en el marco del plan de Tecnología Vive Digital y por consiguiente a reducir la pobreza.¿Qué resultados ha tenido?De allí han salido aplicaciones como Tappsi.co, la forma más fácil y segura hoy de pedir taxi en Colombia, por medio de una aplicación para teléfonos móviles. Otra cosa maravillosa que he detectado es que los jóvenes ya no quieren ser empleados y eso hay que aprovecharlo para inducirlos a ser innovadores y a crear empresas. La prueba es que nuestro programa de emprendimiento fue diseñado inicialmente para 3000 y hoy ya tenemos 35.000.¿Qué auspició ese cambio de mentalidad en los jóvenes?El modelo educativo que la sociedad le ha vendido a los jóvenes ya no es válido. A mí me educaron en la escuela pública en Boyacá: “Mijito, estudie, saque una carrera y consiga empleo. Hoy los jóvenes ven que la generación anterior estudió y se especializó, pero el empleo no apareció. Hay que hacer una discusión internacional porque el problema es mundial. La solución es que los muchachos monten empresas y eso es lo que estamos impulsando con los programas de innovación.¿Qué debe hacer un joven emprendedor para iniciar una empresa?Meterse en nuestro programa Apps.co, que es una fábrica de emprendedores muy disciplinados. Allí hay unos tiempos para aprender a montar un negocio, para lanzar un producto y para tener un cliente. Y si es exitoso como Tappsi y ya requiere capital para masificarse, acudir a los fondos de inversión que hemos traído al país.¿Aquí ya estaríamos preparados para, eventualmente, inventar sistemas como Google o similares?Ya tenemos nuestros Bill Gates trillonarios. Por ejemplo, Andrés Barreto -bogotano, 26 años-, quien sostiene que para cambiar el mundo solo se necesita un computador y una conexión a internet. Su empresa se llama Grooveshark.com, un portal de trasmisión de música en línea, que surte más de 110 millones de canciones al mes y cuenta con más de 35 millones de suscriptores en el mundo. O Alex Torrenegra -34 años- creador de ‘Voicebunny’, uno de los bancos de voces más grandes del mundo y que tiene dos empresas más. Él se atrevió a pedir un crédito a los 14 años y hoy es un genio informático. Son dos ejemplos entre otros quince grandes emprendedores colombianos en este campo. Todo depende del ingenio y la capacidad de quienes acepten el reto. ¿Cómo les fue a usted y al presidente Santos en la reunión con los taxistas, la inseguridad y el paseo millonario?El Presidente me preguntó cómo podíamos traer la última tecnología para taxis y le dije que ya la tenemos porque la creamos nosotros aquí. Son aplicaciones que empiezan a surgir de la innovación colombiana.¿‘Taxista 4G’, qué significa?Entre muchas cosas, por ejemplo, que el pasajero al pedir su taxi por internet o por la aplicación, sepa si el taxista es legal o ilegal, y que contará con una cámara de video transmitiendo permanentemente a una central todo lo que pasa dentro del taxi.Eso está bien, ¿pero cómo es posible que no se les exija a los taxistas una certificación de buena conducta?La Policía se encargará de verificarles el pasado. El Presidente creó una mesa de trabajo que estará en estrecho contacto con las compañías de taxis, la Policía y el Alcalde de Bogotá. Un sistema que podrá implementarse en otras ciudades como Cali o Medellín, que también afrontan problemas de inseguridad.¿Es cierto que por muy poca plata cualquiera puede pedir información sobre el personaje que sea, en cualquier parte del mundo?Sí, cualquiera puede pagarle US$20 por Internet a unos tipos sentados en Bangladesh o en la India, para que le den información sobre cualquier persona, porque en estos tiempos todo queda registrado. Si usted un día va a la Central de Policía verá que hay unos ‘duros’ que identifican incluso a los que están detrás de una máscara en Internet. Son impresionantes.

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