Liliana 'Nana' Angarita, la mujer detrás de las canciones en las misas

Liliana 'Nana' Angarita, la mujer detrás de las canciones en las misas

Septiembre 27, 2014 - 12:00 a.m. Por:
Olga Lucía Criollo | Reportera de El País
Liliana 'Nana' Angarita, la mujer detrás de las canciones en las misas

‘Nana’ Angarita nació en Cúcuta, es casada y tiene dos hijos. Ha producido cuatro trabajos musicales, el último en 2008.

Conozca la compositora y cantante de una de las canciones más populares en las iglesias de Cali. Esta noche ofrecerá un concierto en Expocatólica 2014.

Aquí estoy Señor, pidiéndote, me enamores, llévame al desierto, háblale a mi corazón, pronuncia mi nombre, Señor.Cuando la cucuteña Liliana ‘Nana’ Angarita escribió esta canción, a sus 19 años y tras haber estudiado música en un conservatorio de Bogotá, no imaginó que se convertiría en uno de los ‘himnos’ de la eucaristía en habla hispana.De esa primera composición y de cómo le dijo adiós a su exitosa carrera como foniatra para irse a cantarle a Dios en Estados Unidos habló con El País.¿Qué la llevó a cantarle a Dios?Yo tuve una adolescencia un poquito triste, con conflictos familiares, enfermedades y complejo de obesidad, entonces andaba buscando una respuesta, porque sabía que Dios me quería feliz, así que entro de lleno en sus caminos y en la Renovación Carismática Católica tengo una experiencia muy bella en la que Dios sana mi corazón y es ahí cuando empiezo a cantarle.¿Recuerda cuál fue la primera canción que escribió?Como si fuera ayer. Se llama ‘Aquí estoy’ y es una canción muy conocida en el mundo entero, ya no la puedo llamar mía, porque es propiedad de la Iglesia. ¿Y qué mensaje quería dar con ella?Cada disco cuenta una etapa de mi vida. En esta, yo sentí en ese momento su consuelo por lo que estaba pasando, que dentro de mi corazón me decía ‘Yo te amo tal y como eres’, ‘no importa si tienes conflictos, eres mi hija amada’, y recordé el pasaje de Oseas que dice ‘Yo la llevaré al desierto y la voy a enamorar’, y me puse a meditar en todo eso y le dije: “Aquí estoy, yo me quiero enamorar”. ¿Qué significa que su tema sea cantado en las misas de muchos países?Ha sido una canción con un toque de Dios impresionante, porque he recibido correos y diciéndome que en la parroquia más sencillita, el corito con una guitarra canta ‘Aquí estoy’ y eso es una alegría grandísima, porque en esto no se está para ser artista, sino para hacer que la palabra de Dios se cante y que enamore a la gente y que la música haga la misión que hace en el corazón del hombre, entonces me llena de alegría saber que, incluso cuando yo me encuentre con el Señor, se seguirá cantando.Pero no siempre fue cantante, tenía una exitosa carrera profesional...Sí, yo nunca soñé con ser artista. Era una fonoaudiología especializada y en Colombia casi no hay foniatras, así que me iba muy bien. Teníamos una clínica de la voz en Bogotá, era foniatra de cantantes de ópera y también docente universitaria. Es decir, todo funcionaba bastante bien y no había un motivo para decir: busco un refugio y me dedico a cantar, fue más bien una renuncia.¿Pero qué la lleva a esa renuncia?Hubo signos muy claros de Dios. El Señor me inspiró mis canciones, las canté en mi grupo de oración y luego las estaban cantando en los congresos y vienen del Minuto de Dios y me dicen: te vamos a grabar un disco. Luego me di cuenta que ya no podía continuar con el consultorio y los conciertos. No fue algo que empujé, fue Dios abriendo todas las puertas y cuando vine a dar un concierto en Estados Unidos, en la Diócesis de Orlando, alguien me dijo ‘queremos que trabajes con nosotros’, porque además allá me había ganado el premio Hossana a la revelación del año, entonces casi que fue una obediencia lo de cerrar el consultorio, con mucha paz.¿No siente nostalgia de no realizar su ministerio como cantante en su país?Cuando yo miro mi vida hoy en día entiendo por qué Dios tenía que sacarme de Colombia. Yo fui una mujer a quien le gustó estudiar, trabajar, llevar una vida en orden y Estados Unidos es un país donde ser servidor de la Iglesia es un trabajo: yo soy director musical en una iglesia, y además tengo mi servicio del ministerio, así que cuando Dios mueve todo para traerme acá, me arranca de mi realidad como doctora para dedicarme de tiempo completo a servir a la Iglesia, pero de manera formal.¿Y cuál es la parte más importante de ese ministerio, los conciertos?Yo he entendido que está muy bien que un músico católico dé conciertos y que evangelice, pero soy de las que defiendo que el músico católico tiene que cantar la eucaristía, tiene que saber de liturgia, ese tiene que ser su posgrado. Mi mayor orgullo es cantar la misa.¿O sea que su vida es muy diferente a la de un cantante de otro género?Sí, estamos bien ubicados en esto de ser artista católico, sabemos que el propósito es que la gente se enamore de Dios antes que de uno. Nuestro objetivo es que el nombre de Dios se exalte, que la gente crea más en el mensaje que en uno.

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