Las otras formas de ser hombre sin perder la masculinidad

Las otras formas de ser hombre sin perder la masculinidad

Mayo 10, 2019 - 11:30 p.m. Por:
Angélica Manrique Patiño  y Camila Andrea Ramos Caicedo
Periodismo con Visión de Género UAO
Violencia Mujer Sexual Acoso

Decenas de personas marchan contra la violencia machista en el marco del Día Internacional de la No Violencia contra la Mujer, en Cali.

Agencia EFE

“Lo que inicialmente hago es invitar hombres para que pensemos de qué otras maneras se puede ejercer la masculinidad, sin violencia ni maltrato, sin abusar, sin imponerse.” Es así como Wilson Quintero, fundador y coordinador de proyectos de la Asociación Taller Abierto inicia los espacios para pensarse sobre las masculinidades dominantes y patriarcales en Cali.

La iniciativa surge de reflexiones personales que viene haciendo desde hace 30 años, en su rol de hijo, pareja, papá y amigo. En esa tarea ha hallado a otros hombres que comparten el mismo sentir en diferentes partes del país.

En 1992, Taller Abierto comenzó actividades de empoderamiento con mujeres de sectores populares; tras algunos años, ellas sugieren que es pertinente trabajar también con los hombres, pues notan que mientras ellas avanzan y conocen sus derechos, ellos no lo han hecho, por lo que las posibilidades de diálogo se limitan.

Hoy, la Asociación realiza programas de transformación social, como el programa Equidad de Género y Prevención de la Violencia de Género, en el que Wilson, como único hombre, junto con el colectivo de mujeres, inició los primeros trabajos con hombres de Cali y municipios del Suroccidente, con la intención de saber cómo viven, cómo se sienten, qué piensan, qué cuestionan y a qué aspiran.

En principio no acudían a las actividades programadas, pero con el paso del tiempo, lograron un número considerable de hombres que se sensibilizaron respecto a su masculinidad y a partir de ahí, Wilson emprende la misión de formar promotores de masculinidades no violentas.

Círculo de Hombres de Cali

Este espacio data de hace más de cuatro años y nació para pensar las masculinidades, a partir de un encuentro de hombres del Suroccidente, propiciado por dos instituciones caleñas como son Taller Abierto y la Corporación Viviendo con un grupo de hombres que deseaba hablar sobre temas de género. “Dialogaban sobre cómo se sintieron, por ejemplo, en su primera relación sexual o cómo es ser hombre en esta ciudad y cómo es esa performatividad y esa rudeza que uno tiene que expresar en una calle peligrosa”, expresa Jeison Lubo, estudiante de Trabajo Social e integrante del Círculo.

“Trabajamos desde lo vivencial, lo formativo y desde la movilización. Integramos esas tres líneas para enfocarnos en esa deconstrucción de ser un macho. Nos reunimos para hablar de qué significa ser hombre, conocer otras maneras de relacionarse y cómo construir otras formas de ser.”

Se ha trabajado con diferentes poblaciones: expresidiarios por el delito del feminicidio o por violencia machista u hombres en procesos de desmovilización. Desde la pedagogía se les muestra que hay inequidad entre hombres y mujeres, y que es una obligación conseguir la igualdad.

No es una tarea fácil. Por ejemplo, Jeison Lubo vive constantes confrontaciones consigo mismo y su entorno, debido a los roles de género. “El cuidado del hogar, de los hermanos, de los abuelos, eso ha sido algo que me ha confrontado”, sostiene quien ahora está convencido de que hay tareas que no siempre las tiene que realizar la mujer, pues debe haber equidad en todo.

Otro avance significativo del Círculo de Hombres de Cali es que hoy se permiten hablar de cosas que antes eran vetadas; ahora expresan con más libertad sus sentimientos y pensamientos.

Otras miradas

Si bien hay un intento por construir otros tipos de masculinidad, no violentas y equitativas, Álvaro Plazas, magíster en Sociología y activista de los Derechos Humanos de la Comunidad LGTB, afirma que “aquí las masculinidades son muy planas, muy homogéneas. Está muy marcada la masculinidad hegemónica todavía, esa del hombre de las tres ‘p’: penetrador, protector y proveedor.

Para Plazas, el intento de la Secretaría de Bienestar Social y la Subsecretaría de Equidad de Género se queda corto, “desde los entes municipales y departamentales, lo que se hace es reproducir un modelo, al menos si no hegemónico, pero si validado de masculinidad.”

Agrega que la realización de los talleres puede quedarse corta, porque al salir de ellos se encuentran con una estructura que no los valida, que no está hecha para la diversidad. “El asunto es estructural, porque supongamos que hacemos el mega taller desde lo académico, lo social y lo contextual en el que la gente hace una catarsis, pero salen y no pasa nada”.

Asimismo, el economista Plazas rechaza comportamientos contradictorios dentro de estos espacios de hombres, al decir: “que uno llegue a un taller y escuche a un ‘mancito’ en el subtexto de su discurso que el machismo es válido, que están hablando de nuevas masculinidades gays y durante o después del taller, en el refrigerio, uno escuche: “ay, que la habichuelita”, o sea el chico que es gay, delicado, afeminado y joven. Entonces en tres o cuatro palabras se les cae el discurso, entonces no les creo.”

De otro lado, en cuanto a impacto se refiere, Wilson Quintero manifiesta que sí ha habido avances respecto a las masculinidades, pues se ha logrado posicionar el tema en la ciudad.

Hay frutos, pero aún falta

A pesar de que Tatiana Soto Valencia, trabajadora social y máster en Estudios de Género, coincide con Wilson al decir que se ha ganado terreno en el posicionamiento del tema, afirma que hablar de un impacto es muy apresurado, “porque nos referimos a una sociedad que es patriarcal, con fuertes expresiones de machismo, entonces si pensamos que vamos a disminuir los índices de feminicidios, a reducir las cifras de violencia contra las mujeres, no creo que haya sido así. Creo que se ha ganado en los espacios comunitarios, en que haya más hombres y mujeres preguntándose por la masculinidad que vivimos y pensando que la que conocemos no es la única y que tiene que ser cuestionada. Yo lo vería más en términos de la sensibilización, allí creo que hemos ganado un poco.”

Para hablar de ‘nuevas masculinidades’, agrega Soto, “tendríamos que vivir unas diez generaciones más, porque tenemos una raíz patriarcal muy fuerte.

Para unos, iniciativas como el Círculo de Hombres de Cali y las actividades realizadas por la Subsecretaría de Equidad de Género, perpetuán un solo tipo de masculinidad alternativa. Para otros, no se ha logrado un gran impacto, puesto que se siguen presentando numerosos casos de violencia de género. Sin embargo, existen aquellos que perciben un avance en el hecho de consolidar nuevos espacios e iniciativas que rechazan el modelo patriarcal de ser hombre.

“No es suficiente con que el hombre rechace un acto de violencia, sino que debe comprometerse con que no lo va a ejercer, pero que además va a cuestionar la masculinidad que lo ejerce.” enuncia Elizabeth Gómez Etayo, Doctora en Ciencias Sociales, quien también habla sobre la importancia de repensarse la masculinidad hegemónica, porque hasta los mismos hombres se han visto afectados por esta, ya que ni siquiera se les ha sido permitido cuidar de sí mismos, sin ser mal vistos. Así mismo, asegura que los colectivos de hombres de la ciudad le están apostando a ello.

Por otra parte, como ya lo hacen evidente las altas tasas de feminicidios y casos de violencia machista en la ciudad, Soto agrega: “Creo que hay que pensarse la masculinidad hegemónica, porque nos está aplastando, pensarnos la masculinidad hegemónica es necesario para poder hacer posible la vida de muchas formas, de muchas expresiones. Además, porque las mujeres ya no aguantamos más, es demasiado todo lo que ocurre todos los días, en términos de acoso, de violencia, de ataques sexuales, de feminicidios, esto es absurdo en términos de cifras y de formas.”

Aunque los impactos en Cali aún no se hacen muy evidentes, no se puede desconocer que ya los debates sobre la masculinidad se han metido en diferentes espacios de Cali. Ya hay colectivos, reflexiones y talleres abriéndose a la idea de construir otras formas de ser hombre.

Educación para ellos

Como alternativa de prevención de la violencia hacia las mujeres en la capital del Valle, hace un año y medio la Subsecretaría de Equidad de Género consolidó el programa denominado ‘Promotoría de Masculinidades no violentas y equitativas’, que busca involucrar a los hombres en torno al tema, incentivándolos a la reflexión crítica sobre los modelos de masculinidad hegemónica.

Para Gustavo Calle, promotor de las masculinidades equitativas y no violentas de Cali, hay un estereotipo de ser hombre, el cual está permeado por la cultura machista patriarcal, que se le ha educado para mostrar su hombría, basado en la idea que se ha impuesto históricamente y que el ideal de ser hombre es el heterosexual, que ejerce ciertos tipos de poder, sobretodo, desde la dominación y el control sobre lo femenino”.

Dichas ideas se están tratando de desmontar mediante campañas de sensibilización para incluir a los hombres en la prevención de violencia de género.

Por su parte, la Alcaldía, mediante el Programa de Masculinidades Equitativas, ha gestado un acercamiento a distintos sectores de Cali, de la zona urbana y rural: universidades, instituciones públicas y privadas; organizaciones sociales, entre otros.

Ante esto, el promotor de dicha iniciativa, agrega que las actividades pretenden que los hombres adquieran herramientas que le permitan integrar “procesos orientados hacia la prevención de las violencias basadas en género”.

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