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La decisión que les salvó la vida: habla el equipo de Diógenes Quintero que no abordó la avioneta de Satena
En el siniestro murieron 13 personas y dos tripulantes, en una de las tragedias aéreas más dolorosas para el Norte de Santander.
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29 de ene de 2026, 09:45 p. m.
Actualizado el 29 de ene de 2026, 09:45 p. m.
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El accidente de la avioneta de Satena, ocurrido a 30 minutos de Playa de Belén, en la zona del Catatumbo, dejó una profunda herida en Norte de Santander. En la tragedia murieron el representante a la Cámara Diógenes Quintero, trece integrantes de su equipo de trabajo y dos tripulantes de la aeronave.
Sin embargo, en medio del dolor, también surgió una historia que muchos califican como un milagro. Ese mismo día, cuatro personas del equipo del congresista iban a abordar la avioneta, pero a último momento decidieron viajar por carretera hacia Ocaña, donde esperaban recibir a su jefe y al resto del grupo.

Entre ellos estaba Cristian Correa, periodista de 29 años, quien desde hace dos meses se había vinculado al equipo político de Quintero. “Nosotros nos fuimos por tierra, a las 5:00 a.m., y los que no viajamos con él nos salvamos”, relató en entrevista con El Tiempo.
Lo más impactante es que, según contó Correa, los turnos para volar en la avioneta iban a comenzar a “rifarse” entre los integrantes del equipo. “Íbamos a comenzar a rifar los viajes, pero no pasó”, explicó.
Cristian recordó que su relación con Diógenes era cercana, más de amistad que laboral. “Éramos compañeros de deporte, corríamos juntos, montábamos cicla juntos. Él me convenció de irme al lado político; yo estaba más feliz haciendo medios, pero él me conquistó”, dijo conmovido.
Tras el accidente, él y otros sobrevivientes incluso participaron en las labores de recuperación de los cuerpos, una experiencia que calificó como devastadora.
La tragedia también golpeó especialmente a Natalia, asistente del congresista, quien murió en el siniestro y dejó huérfana a una niña de siete años. “Tenía la misma edad que yo, irradiaba una energía increíble, era mamita, tenía mucha ilusión de llegar a Ocaña a ver a su hija”, recordó Juan Camilo Pérez, otro integrante del equipo que no abordó la aeronave.

Pérez contó que la decisión de no viajar en avioneta se tomó casi de manera espontánea. “Yo viajaba con él, pero decidimos que no era necesario, que podíamos irnos antes por tierra y esperarlo en el aeropuerto de Ocaña. Llegamos a esperarlo y nunca llegó”, relató con la voz quebrada.
Días antes del accidente, el equipo había vivido lo que hoy recuerdan como su última aventura juntos. Tomaron carretera rumbo a Sardinata, se tomaron una foto para recordar el momento y el viaje estuvo lleno de imprevistos, risas y bromas.
Hoy, quienes se salvaron cargan con el peso de la ausencia y la incredulidad. “Se siente impactante porque hace nada nos estábamos riendo, nos quitaron a un amigo y le quitaron un gran líder a la región”, concluyó Pérez.
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