Colombia
De cotero en Corabastos a ídolo de la música popular, así fue la vida de Yeison Jiménez
El cantante tenía una nutrida agenda de conciertos en Colombia en enero de 2026. Cali era una de las ciudades que iba a visitar.
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11 de ene de 2026, 12:06 a. m.
Actualizado el 11 de ene de 2026, 12:06 a. m.
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La confirmación de la muerte de Yeison Jiménez en el siniestro aéreo de este sábado en Boyacá, ratificada por la Aeronáutica Civil, cerró el capítulo del artista caldense que desafió las dinámicas de la industria al convertir su experiencia como carguero en Corabastos en el motor de un emporio comercial y musical que redefinió el estatus del género popular en Colombia.
El siniestro de la avioneta matrícula N325FA, ocurrido en inmediaciones de Paipa, interrumpió la agenda del caldense que se dirigía a una presentación en Marinilla, Antioquia. Aunque la ministra de Transporte, Mafe Rojas, indicó que las autoridades forenses trabajaban en la “confirmación plena de las identidades”, el coronel Álvaro Bello, de la Aeronáutica Civil, ratificó a Caracol Radio que el artista figuraba en la lista de ocupantes y que en el lugar del impacto, donde la aeronave se incineró, “no hay información de sobrevivientes”. El presidente, Gustavo Petro, también se refirió al hecho y lamentó la muerte de las seis personas a bordo.
Nacido en Manzanares, Caldas, en 1991, Jiménez construyó su narrativa pública sobre la base del esfuerzo físico y la precariedad económica. Su llegada a Bogotá siendo un adolescente lo ubicó en la Corporación de Abastos de Bogotá (Corabastos), donde laboró durante cinco años como ‘cotero’, cargando bultos de comida desde la madrugada. Esta etapa, lejos de ser ocultada, se convirtió en el eje de su identidad artística.

En múltiples entrevistas concedidas a medios durante su carrera, Jiménez reiteró que la plaza de mercado fue su “primera escuela de negocios”. Allí, entre el ruido y el comercio informal, grabó sus primeras canciones con recursos propios, una inversión que él mismo describió como una apuesta “a todo o nada” en un género dominado entonces por figuras veteranas como Darío Gómez o El Charrito Negro.
“Vengo de abajo, de donde se lucha por un plato de comida, y eso es lo que canto”, solía repetir el artista en sus entrevistas, recordando cómo ahorró sus primeros sueldos de la plaza para financiar la grabación de sus primeras cinco canciones.
Su irrupción masiva en el mercado fonográfico ocurrió con el lanzamiento de “Aventurero”, un tema que rompió los récords de reproducción en plataformas digitales para el género popular. La canción, que superó las 150 millones de vistas en YouTube en sus primeros años, validó su estilo: una mezcla de despecho tradicional con arreglos modernos y letras que exaltaban la vida bohemia y el gasto, conectando con una audiencia joven que no se veía reflejada en los ídolos clásicos.
La proyección mediática del cantante alcanzó un nuevo nivel en 2021, cuando Caracol Televisión lo fichó como jurado para el concurso de imitación ‘Yo Me Llamo’, el programa de mayor rating en el país. En este espacio, Jiménez compartió la mesa de evaluación con Amparo Grisales y César Escola, asumiendo un rol que la crítica y la audiencia calificaron como conciliador y pedagógico.
Más allá de las tarimas, Jiménez diversificó sus ingresos hacia sectores ajenos a la música, una estrategia que le permitió acumular un patrimonio considerable. El intérprete incursionó en el sector inmobiliario, la ganadería, la cría de caballos de paso fino y el transporte público, además de lanzar líneas de productos ópticos y textiles.

Durante una intervención pública en 2023, el cantante reveló que su estructura empresarial abarcaba nueve compañías independientes. “Yo no vivo solo de la música, la música es mi pasión, pero los negocios son mi respaldo”, afirmó en su momento, al explicar cómo gestionaba el riesgo financiero en una industria volátil. Sus presentaciones en vivo, cotizadas entre las más costosas del género en el país, financiaron la expansión de su criadero de caballos, ubicado en Antioquia, el cual se posicionó como un referente en ferias equinas.
El ascenso económico y la exposición mediática también trajeron consigo controversias que marcaron su perfil público. En varias ocasiones, Jiménez ocupó titulares no por sus lanzamientos, sino por sus declaraciones sobre la seguridad personal y el porte de armas en Colombia, un tema sensible en la agenda nacional.
La presión de mantener una de las nóminas más activas del país, con temporadas que superaban las 25 presentaciones mensuales, derivó en episodios de salud que lo llevaron a urgencias en el pasado.
La muerte de Yeison Jiménez en Boyacá deja un vacío en la renovación del género popular, justo cuando el artista proyectaba la internacionalización de su carrera hacia mercados en México y Estados Unidos.
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