"Ahora que la cosa se puso difícil, la responsabilidad es de los alcaldes": Claudia López

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"Ahora que la cosa se puso difícil, la responsabilidad es de los alcaldes": Claudia López

Junio 21, 2020 - 07:55 a. m. Por:
Colprensa

Claudia López, alcadesa de Bogotá.

Foto: Colprensa

Claudia López no se calla nada. Desde su despacho en el Palacio de Liévano, en la Plaza de Bolívar, dice que más que alcaldesa de Bogotá, le ha tocado ser enfermera del covid-19. También sostiene que apoya al presidente Iván Duque, pero que no será hipócrita ni le rendirá pleitesía.

Y asegura que, ahora que la pandemia está creciendo y se abrió la economía, la Nación le quitó la plata a los alcaldes y les tiró la pelota de la responsabilidad del coronavirus.

¿Estamos en el momento más complejo de la pandemia?

En parte sí, si esto fuera un partido de fútbol, vamos como en los primeros 15 minutos. Esto es largo, de por lo menos un año y solo han pasado tres meses.

¿Por qué estamos en el momento más crítico? Aunque en Bogotá casi todos los indicadores de la pandemia son positivos, nosotros empezamos siendo el 50 % de los casos del país, hoy somos el 30 %; empezamos teniendo una velocidad de contagio de 2,7, cada persona que adquiría el coronavirus contagiaba a otros tres, hoy es 1,2.

Hacíamos 200 pruebas al día, hoy estamos en 4000. Entre más hacemos, más encontramos. La tasa de mortalidad al inicio era del 7 % y hoy es del 2,4 %.

¿Pero porqué es el más difícil?

Porque en marzo, cuando hicimos la cuarentena, había cinco millones de personas en la casa, y uno y medio saliendo, pero hoy es al contrario, están saliendo cinco millones de personas a la calle y solo hay uno y medio o dos millones en la casa. Manejar la pandemia con tanto nivel de interacción en mucho más difícil, por eso es el momento de más riesgo.
También porque si no están colapsadas, las UCI están en 50 o 60 % de ocupación, porque no han llegado los ventiladores del Gobierno.

Este es el momento en que todas las medidas de control son más importantes que nunca. El tapabocas, el distanciamiento, que no todos entren a trabajar al mismo tiempo, el pico y cédula para no encontrarnos en el supermercado, esas cinco medidas son fundamentales.

¿Preocupada por lo que pueda pasar en las próximas semanas?

Yo tengo tranquilidad porque veníamos de una situación muy crítica, tan pronto salimos, a principio de mayo, en tres semanas se nos disparó el brote de Corabastos y Kennedy y a mediados de mayo empezamos a ver cómo esa curva de velocidad de contagio volaba y llevamos seis semanas para controlar ese brote. Esta ha sido la localidad que ha puesto más contagio, más infección y más muertes, eso fue muy angustiante.

Estoy más tranquila ahora porque las tres cosas que hicimos para contener ese brote funcionaron. Hoy a Corabastos va la mitad de la gente que iba antes. Lo que pasa es que coordinar a cinco millones de personas al mismo tiempo, que cumplan los horarios, que lleven el tapabocas, que cumplan el pico y cédula, es complejo. Lo que veo en las calles y lo que dicen las encuestas es que el 95 % de la gente ha cumplido las medidas. Es normal que nos suba un poquito, hoy estamos a 1,2, a finales de mes será 1,3 o 1,4, pero no es 2,7, como al inicio.

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¿La reactivación económica será el impulso del contagio, cómo va?

Parte de la discusión que he dado, y con humildad lo digo, es que los hechos nos han dado la razón. Había que entrar en cuarentena cuando entramos en ella, era temprano, era en marzo, los que no lo hicieron, hoy están enterrando muertos. Brasil, Estados Unidos, México, que dijeron que no, que era carreta, hoy están en la mala. Pero no era solo entrar en cuarentena, sino saber salir de la cuarentena. Mi controversia todo el tiempo fue que de esto hay salir lentos, pero seguros; si salimos muy rápido, con mucha gente al tiempo, perdemos el control de la velocidad de la pandemia.

El Presidente ordenó reactivación económica y dije: ‘vamos a ir por sectores’, primero la construcción, las dos primeras de mayo; luego la manufactura, las otras dos; luego el comercio mayorista, la primera de junio, esta semana el comercio minorista, y a todos le hemos hecho un piloto, pero hágalos cumplir. Esa secuencialidad ha logrado que, pese al brote de Kennedy, no hubiéramos perdido el control de la pandemia.

¿Vamos a llegar en Bogotá a 5000 camas en las UCI, como se dijo?

Será imposible llegar a ese número, nosotros hicimos un estimativo al principio, cuando hicimos Corferias y dijimos que en el peor escenario se podría llegar a necesitar 5000 camas hospitalarias allí y hasta 4000 UCIs. La cuarentena y la salida gradual fueron tan exitosas que hoy la ciudad ha usado, para la pandemia, 800 camas hospitalarias y 484 UCIs. Como en cualquier crisis, uno tiene que estar preparado para lo peor, confiando en que no va a pasar.

En el caso de las UCIs, con un esfuerzo monumental vamos a llegar a 2000, porque la competencia internacional por los ventiladores es brutal, todo el mundo los necesita, los producen tres zonas del mundo. Europa y Estados Unidos cerraron la exportación de los ventiladores desde febrero y solo están vendiendo China y Japón. El Gobierno lleva tres meses esperando que le manden sus 2900 ventiladores y han llegado muy poquitos. Los ventiladores van a empezar a llegar cada dos o tres semanas de a puchitos, el 25 de junio tendremos 145.

¿Qué ayuda le ha dado el Gobierno Nacional a Bogotá?

Hay dos maneras de verlo: ¿qué le ha dado a la Alcaldía? El balance es una pérdida absoluta.

El Gobierno Nacional se cogió $537 mil millones de Bogotá por derecha cuando constituyó el Fome con los ahorros de las entidades territoriales y hoy me ha devuelto 15 mil guantes y 15 mil tapabocas, la promesa de mil ventiladores, pero no ha llegado ninguno y $3000 millones. Entonces, son los guantes y tapabocas más caros de la historia.

Qué cuentas hace el Gobierno: ‘si yo me cogí su plata, pero le he devuelto $228 mil millones en apoyos a Familias en Acción, Jóvenes en Acción, que ha dado dos giros; a 250 mil familias que están en Ingreso Solidario y son de Bogotá, y a mypimes que han aplicado al auxilio de nómina, eso suma $228 mil millones’. Yo hubiera podido hacer eso o más, sigo estando en déficit. Es más lo que perdí que lo que gané.

¿Cree que el Gobierno Nacional está dejando el ‘pico’ del contagio en manos de los alcaldes?

Totalmente, mientras estuvo el pedazo fácil, que era que la gente estuvo en casa y era más fácil cuidarla, ellos sí eran los del manejo centralizado, no se podía mover una hoja sin que el Presidente dijera; ahora que la cosa se puso difícil, la responsabilidad es de los alcaldes, cuando ellos se llevaron la plata de los alcaldes. Esas son las cuentas de Bogotá, pero a todos le tienen que haber quitado. El Gobierno centralizó la plata y descentralizó la responsabilidad. Ese ha sido el manejo del Gobierno.

¿Qué ha recogido del manejo de otras ciudades, como por Medellín?

Me alegra mucho por Medellín y Bucaramanga, les ha ido bien. Primero, son una quinta parte de Bogotá, han tenido poquitos casos, hicieron un cerco epidemiológico y controlar la expansión de la pandemia, en eso les fue muy bien. Medellín, en particular, ha logrado usar las herramientas tecnológicas y de información, que les ha ayudado mucho. Nosotros eso lo hicimos tarde y terminamos fue en un debate por la aplicación. Cuidar a Bogotá es como cuidar al tiempo a Medellín, Bucaramanga, Cali, Barranquilla, Cartagena y Cúcuta, más un millón de personas mínimo que entran a diario de los municipios vecinos.

¿Qué va a pasar con el aeropuerto El Dorado, cuándo empezará a operar?

Primero, yo no lo abro, depende del Gobierno Nacional, lo que hago es dar nuestra opinión. Aquí nos toca un riesgo casi por mes. El riesgo grande de mayo era abrir la manufactura y la construcción, el de junio es que todo el comercio está funcionando. Si nos va bien, a finales de julio podemos hacer el piloto de apertura del aeropuerto, sin embargo el Gobierno ha dicho, y es sensato, que un full funcionamiento del aeropuerto se espera hasta agosto o septiembre.

¿Cómo va el control de los migrantes venezolanos?

Difícil, mire cómo es la vida, estamos ahora dedicados a convencerlos de que no se vayan. Al contrario, es un gran riesgo para ellos. Veo al pobre Alcalde de Cúcuta, a los alcaldes de la frontera con Arauca que me llaman desesperados a decirme que no hay paso y me piden que no los mandemos. Los entiendo, no los podemos dejar salir, si no hay paso seguro en la frontera, para que los dejamos ir, es un riesgo, una travesía pasando por varios municipios.

En marzo le cayó medio país político a usted por decir que la cuarentena iba hasta junio por lo menos. ¿El tiempo le dio razón?

Sí, el tiempo y los hechos me dieron la razón. No era caprichoso. Desde el día uno pedí que los mejores epidemiólogos me explicaran de qué trataba esto y decidí decretar la alerta amarilla. Fuimos la primera ciudad en hacerlo, tocaba cerrar los colegios.

El Gobierno Nacional primero me dijo que no decretaba la alerta amarilla, luego que no había que cerrar los colegios, que había que hacer cuarentena, fue toda una lucha para poderlos llevar a que aceptaran eso. Luego, abra, abra, que importa más la economía. Sé que vamos a tener una crisis económica, pero toca con toda prudencia porque si no esto se nos dispara muy bravo.

El Presidente dice que no debe haber egos de los mandatarios regionales en el manejo de la pandemia. ¿Es un problema de egos?

No creo, francamente alcaldes y gobernadores estamos es angustiados por nuestra gente. Nos dejaron la responsabilidad y nos quitaron la plata, entonces tenemos que responder por el desempleo, la pobreza y la pandemia, y ahora además nos acusan de ego, no fregués, lo que he visto es alcaldes y gobernadores muy dedicados a la gente.

¿Cómo ha sido su relación con Duque durante la pandemia?

Ha sido buena, sigo convencida de lo que dije en el Congreso, que el Presidente tiene mi apoyo, lo que no tiene es mi hipocresía ni mi pleitesía. Colombia tiene un centralismo asfixiante que ni hace ni deja hacer, te quita la plata y te bota la responsabilidad. Centralizan todo y esperan que uno vaya con rodilleras a hacerle pleitesía para ver si le dan medio ventilador, así no es la idea conmigo.

¿Considera que le han dado muy duro sus opositores?

Yo tengo cuero en la vida, esta labor es así, uno siempre saldrá a deber y si es mujer, más, pero es que yo recibo críticas de los dos extremos a los que derroté, del uribismo y del petrismo, les irrita mucha que una mujer hija de una maestra les haya ganado a semejantes monstruos de máquinas y de políticos, pero la gente está cansada de esa pelotera, de esa inquina, de esa mezquindad, de que uno le diga narco y el otro, matarife.

En este momento Bogotá y Colombia están como si fuéramos una casa de cinco cuartos. En uno está el abuelo de la familia al borde de morirse en una UCI, en otro está la tía que tiene 50 años y está hospitalizada, en el resto de la casa podrían enfermarse en cualquier momento, y los que están debatiendo en la sala se están dando golpes con las sillas.

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