Cali

“Para esto me preparé tantos años”: la historia de los bomberos caleños que rescataron a Moisés en Venezuela

Durante once días de despliegue, décadas de entrenamiento y vocación de servicio encontraron sentido entre los escombros en Venezuela.

GoogleSiga a EL PAÍS en Google Discover y no se pierda las últimas noticias

De izquierda a derecha: José Hernández Abadía, Juan Manuel Salazar, Cristian Arango, Yesid Castellar, David Vivas, Valentino Rojas, Andrés Cunda, José Saldarriaga y Danny Altamirano, integrantes del Cuerpo de Bomberos de Cali que hicieron parte de la misión del USAR COL-1 en Venezuela.
De izquierda a derecha: José Hernández Abadía, Juan Manuel Salazar, Cristian Arango, Yesid Castellar, David Vivas, Valentino Rojas, Andrés Cunda, José Saldarriaga y Danny Altamirano, integrantes del Cuerpo de Bomberos de Cali que hicieron parte de la misión del USAR COL-1 en Venezuela. | Foto: Bomberos Cali

19 de jul de 2026, 04:08 p. m.

Actualizado el 19 de jul de 2026, 04:08 p. m.

Después de una noche recorriendo lo que apenas unos días antes habían sido hogares, ahora reducidos a edificios partidos y montañas de concreto en La Guaira, Venezuela, un grupo de rescatistas encontró un andén donde pudo cerrar los ojos durante un momento. El Ejército venezolano custodiaba el lugar mientras intentaban recuperar algo de fuerzas.

Cuando amaneció, recibieron una nueva asignación y volvieron a cargar los equipos sobre los hombros. No habían avanzado mucho cuando la comunidad comenzó a llamarlos.

—¡Aquí hay alguien con vida!

“Fuera mentira, fuera verdad, la gente quería que les ayudáramos; o a recuperar sus cadáveres o a ayudar a la gente, de una u otra forma”, recuerda el paramédico Andrés Felipe Cunda Giraldo.

Acostumbrados a escuchar ese clamor una y otra vez desde que llegaron al país, avanzaron hacia el edificio señalado.

Tras abrir un pequeño orificio en la estructura e introducir una cámara de inspección, escucharon una voz infantil que rompió el silencio de los escombros: “¡Sálvenme, estoy aquí!... ¡Ayúdenme a salir!”.

Equipo de rescate de Colombia USAR COL-1 rescata al niño Moisés tras el temblor en Venezuela
Una cámara fibroscópica permitió ubicar a Moisés Calzadilla bajo los escombros. Después de cerca de seis horas de trabajo, los rescatistas lograron extraerlo con vida. | Foto: UNGRD

En hebreo, Moisés significa “salvado de las aguas”. En la tradición bíblica, es el niño rescatado para vivir. Frente a los rescatistas, ese nombre pertenecía ahora a un niño atrapado bajo casi tres metros de escombros.

Todo había comenzado tres días antes. La tarde del miércoles 24 de junio, dos fuertes terremotos sacudieron el centro norte de Venezuela. El primero, de magnitud 7,2, se originó a 23 kilómetros de San Felipe, en el estado Yaracuy, y a una profundidad de 20,3 kilómetros. Apenas 39 segundos después, un segundo sismo, de magnitud 7,5, ocurrió a 28 kilómetros al sureste de Yumare, con un hipocentro de 10 kilómetros de profundidad.

Moisés Calzadilla, de 11 años, fue rescatado con vida tras permanecer atrapado bajo casi tres metros de escombros.
Moisés Calzadilla, de 11 años, fue rescatado con vida tras permanecer atrapado bajo casi tres metros de escombros. | Foto: UNGRD

La Guaira, estado costero a orillas del mar Caribe, al norte de Caracas, sufrió los daños más severos: edificios colapsados, vías destruidas y personas atrapadas entre los escombros.

Las labores de búsqueda movilizaron a equipos de rescate nacionales e internacionales para intentar encontrar sobrevivientes durante las horas críticas posteriores al desastre.

Hasta el 17 de julio, el balance oficial ascendía a 5069 personas fallecidas y 16.740 heridas, según informó el presidente de la Asamblea Nacional de Venezuela, Jorge Rodríguez.

Equipo de rescate de Colombia USAR COL-1 rescata al niño Moisés tras el temblor en Venezuela (Cortesía: UNGRD)
El 24 de junio de 2026, dos terremotos de magnitud 7,2 y 7,5, ocurridos con segundos de diferencia, afectaron el centro norte de Venezuela. | Foto: El País

A las seis y media de la tarde del día de los sismos, mientras en Venezuela comenzaban a dimensionar la tragedia, los teléfonos de algunos bomberos caleños empezaron a sonar. “Estén pendientes de sus maletas, tengan los pasaportes listos”, recuerda Andrés que fueron las primeras instrucciones.

La movilización todavía no era oficial, pero todos entendían que podía ocurrir en cualquier momento.

A la medianoche llegó un nuevo mensaje. Horas después, la confirmación definitiva: debían viajar a Bogotá para integrarse al USAR COL-1, el equipo colombiano especializado en búsqueda y rescate urbano que apenas dos semanas antes había revalidado su clasificación internacional bajo los estándares de la Red Internacional de Búsqueda y Rescate Urbano (Insarag), coordinada por la ONU.

USAR COL-1
USAR COL-1 es el equipo élite de búsqueda y rescate urbano de Colombia. Se despliega en emergencias nacionales e internacionales de alta complejidad y, dos semanas antes de la misión en Venezuela, obtuvo la reclasificación internacional de Insarag. | Foto: Catalina Olaya

De los 63 rescatistas que conformaron la delegación colombiana, 9 pertenecían al Benemérito Cuerpo de Bomberos Voluntarios de Cali: el capitán Alberto José Hernández Abadía, líder adjunto del equipo; David Vivas, Cristian David Arango, Valentino Rojas, José Saldarriaga, el psicólogo Yesid Castelar, Danny Altamirano, Andrés Felipe Cunda Giraldo y Juan Manuel Salazar.

Para Cristian, la noticia llegó después de once años de preparación. Tiene 30 años, es rescatista del componente de búsqueda tecnológica del USAR COL-1 y, además de vestir el uniforme de bombero, estudia ingeniería electrónica. Ingresó al cuerpo hace once años porque, según dice, descubrió que ayudar a otros era la forma más auténtica de sentirse vivo. Aunque ya acumulaba una década atendiendo emergencias, esta sería la primera vez que respondía a un desastre de tal magnitud.

Andrés, en cambio, llevaba prácticamente toda la vida preparándose para un momento así. Tiene 39 años y es paramédico del componente médico del equipo colombiano especializado. Su historia con los bomberos empezó hace tres décadas, cuando a los 9 años ingresó a una brigada infantil en Miranda, Cauca, y nunca volvió a salir. Antes de Venezuela ya había participado en la respuesta al terremoto de Haití de 2010 y en incendios forestales en Chile. “Nací con el altruismo, nací con el don de servicio”, resume.

La primera impresión al llegar a Venezuela fue engañosa. Cuando aterrizaron en Maiquetía, todavía no era posible dimensionar la magnitud del desastre.

“Destrucción. Estructuras colapsadas, mucha gente en la calle, mucha gente pidiendo ayuda”, narró después Andrés sobre lo que observó. “Edificios de diez pisos se redujeron a escombros”, añadió Cristian.

Las operaciones se sucedían una tras otra y el descanso llegaba solo cuando las condiciones lo permitían. En el campamento, instalado en el estadio de béisbol Jorge Luis García Carneiro, alcanzaban a ducharse, comer y dormir antes de esperar una nueva asignación.

En total, los bomberos caleños permanecerían once días vinculados al operativo internacional, incluidos los desplazamientos de ida y regreso.

Durante la noche del 26 de junio recorrieron distintos sectores en busca de sobrevivientes. Sin saberlo, esa misión los conduciría horas después hasta el rescate que marcaría la operación colombiana en Venezuela: el de Moisés Calzadilla.

Uno de los perros había hecho el marcaje inicial. Después vino la llamada y escucha por parte del líder de búsqueda. Luego, la remoción de escombros.

Cristian era uno de los encargados de la búsqueda tecnológica. “Efectivamente se escucha la voz del niño pidiendo el rescate”, recuerda. “Ingresamos la cámara fibroscópica porque era un lugar muy difícil de alcanzar; solamente podía entrar la cámara. Hicimos contacto con Moisés y logramos verlo mediante el monitor”.

Cristian David Arango es rescatista del componente de búsqueda tecnológica del Usarcol-1. Lleva once años como bombero en Cali.
Cristian David Arango es rescatista del componente de búsqueda tecnológica del USAR COL-1. Lleva once años como bombero en Cali.

Mientras el equipo de rescate abría un corredor seguro hacia el niño, Andrés permanecía atento a su estado de salud y al de sus propios compañeros. Cuando pudo ver la imagen, buscó inmediatamente su rostro. Necesitaba verificar si presentaba signos de deshidratación. Después comenzaron a pasarle agua y suero a través del pequeño orificio abierto entre los escombros.

Cristian, entretanto, miraba la pantalla. En ella aparecía un niño casi de la misma edad que el suyo. Su hijo tiene 10 años. Moisés, 11. Mucho después reconocería que, durante aquellas seis horas, nunca consiguió separar completamente al rescatista del padre. “Yo me puse en los zapatos de ese papá”, admite. “Si yo fuera ese padre, les pediría a esos rescatistas que, por favor, sacaran a mi hijo, que lo dieran todo”.

Finalmente, el concreto cedió. Moisés salió con vida. Estaba deshidratado y presentaba una lesión menor en uno de sus brazos, pero estaba vivo.

“Cuando lo sacan, lo protegemos, lo empaquetamos y lo descendemos de la estructura hacia una ambulancia que ya lo estaba esperando para trasladarlo a un hospital”, relata el paramédico.

Andrés Felipe Cunda Giraldo es paramédico del componente médico del USAR COL-1. Ingresó a los 9 años a una brigada infantil en Miranda, Cauca, y completa una década en el Benemérito Cuerpo de Bomberos de Cali.
Andrés Felipe Cunda Giraldo es paramédico del componente médico del USAR COL-1. Ingresó a los 9 años a una brigada infantil en Miranda, Cauca, y completa una década en el Benemérito Cuerpo de Bomberos de Cali.

A la par que los paramédicos terminaban de valorarlo, los rescatistas intentaban devolverle la calma. “Le dimos aliento. Le dijimos: ‘Eres un campeón, eres muy fuerte, estás preparado para grandes cosas’”, cuenta el rescatista del componente de búsqueda tecnológica.

Para Andrés, “todos los años de entrenamiento al final se reducen a eso: a salvar una vida”. Cristian encuentra las palabras para completar la escena: “Para esto me preparé tantos años; para esto soy bombero, para esto soy rescatista y para eso es que vivo”.

Moisés Calzadilla, de 11 años, fue rescatado con vida tras permanecer atrapado bajo casi tres metros de escombros.
Moisés Calzadilla, de 11 años, fue rescatado con vida tras permanecer atrapado bajo casi tres metros de escombros. | Foto: UNGRD

Con el paso de los días, ambos entendieron que la misión también había dejado huellas fuera del uniforme. El rescatista regresó con una convicción que ahora procura aplicar lejos de las emergencias: “No postergar nada para el otro día. Vivir siempre los días como si fuera el último”.

El paramédico, por su parte, dice que uno de los mayores aprendizajes fue descubrir la solidaridad del pueblo venezolano. “Nunca nos faltó comida, nunca nos faltó agua; siempre estuvieron pendientes de nosotros”.

Los dos coinciden en que esa misma solidaridad fue la que sostuvo buena parte de la respuesta. “Los colombianos siempre queremos ayudar al prójimo”, dice Cristian. “No es necesario ser bombero; también se puede servir desde la casa, con una donación”.

Mucho más que un rescate

A lo largo de más de 192 horas de operaciones en terreno, el USAR COL-1 trabajó de manera coordinada con las autoridades del vecino país y otros equipos internacionales en seis sectores priorizados de La Guaira.

En ese tiempo inspeccionó 44 puntos, evaluó 20 estructuras colapsadas y desplegó capacidades especializadas en búsqueda técnica, evaluación estructural, atención prehospitalaria, logística, comunicaciones y binomios caninos.

63 rescatistas y 4 binomios caninos conformaron la delegación del equipo USAR Col-1 que viajó a Venezuela para ayudar en la búsqueda de víctimas.
63 rescatistas y 4 binomios caninos conformaron la delegación del equipo USAR COL-1 que viajó a Venezuela para ayudar en la búsqueda de víctimas. | Foto: Colprensa

La delegación colombiana estuvo integrada por personal de Cali, Bogotá, Pereira, Quindío, Yopal, Caldas, Antioquia y otras regiones del país, además de organismos como la Defensa Civil Colombiana, la Armada Nacional, la Policía, el Ejército Nacional, la Cruz Roja Colombiana y la Unidad Nacional para la Gestión del Riesgo de Desastres (Ungrd).

Su trabajo hizo parte de una respuesta mundial que reunió 19 equipos USAR clasificados por la Insarag, provenientes de distintos países, junto con otros 34 grupos especializados en búsqueda y rescate, atención prehospitalaria, evaluación técnica y apoyo logístico.

Días después del regreso, el Benemérito Cuerpo de Bomberos Voluntarios de Cali recibió a sus nueve integrantes con un acto de bienvenida. Allí, el capitán Alberto José Hernández Abadía, director de Gestión del Riesgo y Emergencias de la institución, destacó que la experiencia dejó lecciones que trascienden la misión internacional.

“Nos abre espacios de reflexión para prepararnos como ciudad. Debemos aprender de estas experiencias y fortalecer nuestra capacidad administrativa y operativa para responder de la mejor manera si algún día enfrentamos una emergencia de esta magnitud”, aseguró.

Periodista web en elpais.com.co, comunicador social y periodista, con énfasis en reportería para distintas fuentes de información.

Regístrate gratis al boletín de noticias El País

Descarga la APP ElPaís.com.co:
Semana Noticias Google PlaySemana Noticias Apple Store

AHORA EN Cali