Economía
Reforma pensional: así cambia el sistema y estos son los colombianos que quedan en transición
La nueva estructura del sistema comenzará a operar el 1 de abril del año entrante. Mujeres con al menos 750 semanas y hombres con 900 podrán permanecer bajo las reglas de la Ley 100.
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13 de sept de 2026, 02:23 p. m.
Actualizado el 13 de sept de 2026, 02:23 p. m.
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Después de más de dos años de revisión, la Corte Constitucional dio vía libre a la estructura central de la reforma pensional y fijó el 1 de abril de 2027 como la fecha a partir de la cual comenzará a operar el nuevo sistema.
La decisión mantiene los principales cambios de la Ley 2381 de 2024, pero devuelve nueve artículos a la Cámara de Representantes para que sean revisados otra vez por problemas en su trámite legislativo.
El fallo cambia el panorama para millones de trabajadores que por meses permanecieron a la espera de saber bajo qué reglas se pensionarán, pero el corazón de la reforma, el sistema de pilares, el régimen de transición y la nueva distribución de las cotizaciones, quedó en firme.
Los nueve puntos que regresan al Congreso deberán surtir de nuevo el trámite correspondiente, entre ellos disposiciones relacionadas con los recursos del sistema, la distribución de las cotizaciones, las semanas reducidas para mujeres con hijos, inversiones y algunas reglas especiales.

Es relevante señalar que en Colombia hay más de 2,2 millones de personas pensionadas, según cifras recopiladas por la Dirección de Pensiones del Ministerio del Trabajo.
De ellas, cerca de 1,86 millones, equivalentes al 82,5 %, pertenecen al Régimen de Prima Media, mientras que alrededor de 395.000, equivalentes al 17,5%, están en los fondos privados. A esto se suma que, según estimaciones preliminares de Asofondos, hasta 3 millones de personas entrarían en el régimen de transición y conservarían las reglas actuales al cumplir, al 1 de abril de 2027, las 750 semanas cotizadas, en el caso de las mujeres, o 900 en el de los hombres.
Para los afiliados, sin embargo, la pregunta más importante es otra: ¿la reforma les aplica o podrán pensionarse bajo las reglas actuales? La respuesta depende, en buena medida, de la historia laboral de cada persona.
El régimen de transición establece que las mujeres que tengan al menos 750 semanas cotizadas y los hombres que acrediten 900 semanas al momento de entrada en vigencia de la reforma podrán continuar bajo las reglas de la Ley 100 de 1993.
El cambio de fecha es determinante; la reforma estaba prevista inicialmente para comenzar a regir en julio de 2025, pero, al quedar fijada la nueva fecha para el 1 de abril de 2027, también se amplió el periodo para que quienes están cerca del umbral puedan completar las semanas requeridas.
Ana María Santibáñez, experta en pensiones, explica que esta figura busca proteger a quienes ya han avanzado buena parte de su vida laboral y están próximos a cumplir los requisitos. Es, en sus términos, una protección para quienes ya van “casi llegando a la meta”, de manera que no se les cambien las condiciones cuando están cerca de pensionarse.
Asofondos señala que, para determinar si una persona estará cobijada por la transición debe revisar cuántas semanas tendrá acreditadas al 1 de abril de 2027. En el cálculo pueden considerarse las semanas aportadas en los distintos regímenes y otros tiempos reconocidos por la legislación.
¿Qué pasa con quienes se quedan por fuera?
Las personas que no alcancen las 750 semanas, en el caso de las mujeres, o las 900, en el de los hombres, al momento de la entrada en vigencia del nuevo sistema, quedarán sometidas a las nuevas reglas. Esto tiene especial importancia para los jóvenes o para quienes han tenido trayectorias laborales marcadas por la informalidad.

Marcelo Duque, experto en pensiones y director de Cómo me Pensiono, advierte que una de las principales dificultades está precisamente en la imposibilidad de muchos trabajadores independientes de cotizar de manera permanente.
El problema no es menor: una persona que trabaja por cuenta propia debe asumir directamente el pago de sus aportes a salud y pensión, lo que puede convertirse en una carga significativa cuando sus ingresos son bajos o variables. La consecuencia es que muchos trabajadores llegan a edades cercanas a la jubilación sin haber acumulado las semanas necesarias.
Para Duque, los más jóvenes tienen un desafío particular, porque son quienes tendrán más tiempo bajo las nuevas reglas. Su recomendación es mantener la cotización y, en la medida de las posibilidades, construir un ahorro adicional para la vejez.

Uno de los cambios centrales de la reforma consiste en que Colpensiones y los fondos privados dejan de funcionar como dos sistemas que compiten por los afiliados y pasan a complementar la pensión de una misma persona.
Así, el nuevo esquema se organiza en cuatro pilares: solidario, semicontributivo, contributivo y de ahorro voluntario.
El pilar solidario está dirigido a adultos mayores en condiciones de pobreza extrema o vulnerabilidad que no lograron pensionarse. La reforma busca convertir ese apoyo en una renta dentro del sistema pensional.
El pilar semicontributivo está destinado a quienes cotizaron durante su vida laboral, pero no alcanzaron las semanas necesarias para obtener una pensión. De acuerdo con Ana María Santibáñez, aquí aparece uno de los cambios que más dudas genera: se reemplaza la devolución de saldos o la indemnización sustitutiva por una renta vitalicia financiada con los aportes realizados y un subsidio estatal, bajo las condiciones establecidas por la nueva ley.
El pilar contributivo será el núcleo para quienes tienen capacidad de cotizar y allí aparece el cambio que más directamente afectará la distribución de los aportes.
Para quienes no estén cobijados por el régimen de transición, las cotizaciones correspondientes a ingresos de hasta 2,3 salarios mínimos irán obligatoriamente al componente administrado por Colpensiones.
Cuando el ingreso supere ese umbral, la cotización correspondiente al excedente irá al componente de ahorro individual administrado por una Administradora del Componente Complementario de Ahorro Individual, Accai.
El trabajador no tendrá que hacer dos pagos separados. Según Asofondos, la PILA recaudará el aporte completo y realizará la distribución entre los dos componentes. Al momento de pensionarse, la persona recibirá una sola pensión, integrada por lo correspondiente a cada componente.
Para quienes tienen varias fuentes de ingreso también existen reglas específicas: los aportes se acumularán de acuerdo con los ingresos de cada periodo, sin superar el límite establecido de 25 salarios mínimos.
En el caso de independientes, la base de cotización dependerá del tipo de actividad y de los ingresos.
¿Qué pasará con el monto de las pensiones?
Este es uno de los puntos que puede generar mayores diferencias entre los trabajadores y, al mismo tiempo, uno de los más difíciles de explicar.
La reforma cambia la manera en que se determina la pensión para quienes no están en transición. Ana María Santibáñez señala que, bajo el nuevo esquema, el componente administrado por Colpensiones tendrá como referencia los aportes correspondientes hasta 2,3 salarios mínimos, mientras que el excedente se manejará mediante el componente de ahorro individual.
Por eso, para personas con ingresos superiores a ese umbral, la mesada proyectada puede ser menor frente a lo que algunos trabajadores habrían esperado bajo las reglas actuales. La experta advierte que el resultado concreto dependerá de factores como la historia laboral, el número de semanas cotizadas, los ingresos y el comportamiento del ahorro.
Marcelo Duque plantea un ejemplo para explicar la diferencia: una persona que hoy cotiza sobre ingresos elevados podría obtener, bajo las reglas actuales, una mesada considerablemente mayor que la que recibiría bajo el nuevo esquema.
Su conclusión es que el efecto no será igual para todos y que la diferencia será especialmente relevante para trabajadores de ingresos medios y altos que no alcancen el régimen de transición. Esto no significa que a todos los colombianos les vaya a disminuir la pensión, la situación dependerá del régimen , sus semanas y su historia laboral.
Los pensionados actuales no pierden sus derechos
Una de las principales inquietudes que ha generado la reforma es qué ocurrirá con quienes ya reciben una pensión, pero la respuesta de los expertos consultados es clara: los jubilados actuales mantienen las condiciones con las que adquirieron su derecho.
Duque explica que la reforma no les quita la pensión ni modifica las condiciones de quienes ya están pensionados.
Los llamados regímenes especiales, entre ellos los correspondientes a las Fuerzas Militares y la Policía, tampoco quedan sometidos a las nuevas reglas generales.
La situación es diferente para quienes están cerca de pensionarse: en esos casos no existe una respuesta única.
Una persona que esté próxima a cumplir la edad y tenga las semanas requeridas puede quedar protegida por la transición, mientras otra de la misma edad, pero con una historia laboral más corta, puede quedar sometida al nuevo sistema.

Por eso, los expertos recomiendan no tomar decisiones basadas solo en la edad: hay que revisar las semanas y la historia laboral de manera individual.
Otro de los puntos más sensibles está en el tratamiento para quienes cotizaron, pero no alcanzaron a pensionarse. Las personas que hayan acumulado entre 300 y 999 semanas y no cumplan los requisitos para una pensión podrán acceder al esquema semicontributivo bajo las condiciones de la reforma.
Santibáñez explica que en este grupo desaparece la posibilidad de recibir, en determinados casos, la devolución de saldos, como se hacía antes y se establece una renta vitalicia.
El cambio significa que una persona que esperaba recibir de una sola vez el dinero acumulado en su fondo podría, bajo las nuevas reglas y dependiendo de sus condiciones, recibir una renta periódica. “No hay expropiación. No le van a quitar el dinero, sino que se lo van a entregar de a poquitos” explica Duque.
Este es uno de los aspectos que más deberán entender los trabajadores, pues cambia la expectativa que algunos tenían sobre el destino de sus ahorros al llegar a la edad de retiro.
Bajo este panorama, más allá de los cambios en la distribución de los aportes y las condiciones para acceder a una pensión, uno de los principales retos seguirá siendo lograr que más personas coticen de manera constante.
Para Santibáñez, la informalidad laboral es uno de los factores que más dificulta que los trabajadores completen las semanas requeridas: “Colombia tiene un problema principal respecto del régimen general de pensiones que es la informalidad y la no cotización al sistema”.
A su juicio, el nuevo modelo puede ampliar la cobertura entre quienes hoy no tienen una protección suficiente para la vejez, aunque también puede significar menores pensiones para parte de la clase media.

Comunicadora social y periodista, egresada de la Universidad Santiago de Cali, con diplomado en Derechos Humanos. Apasionada por contar y transmitir historias, con interés en cubrir temas políticos, sociales y judiciales.
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