Niños de la Fundación Notas de Paz ya tocan en su propia casa

Inauguración será este viernes a las 11:00 a.m. 140 niños y jóvenes podrán formarse en música en mejores condiciones.

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28 de oct de 2011, 12:00 a. m.

Actualizado el 18 de abr de 2023, 12:05 p. m.

Inauguración será este viernes a las 11:00 a.m. 140 niños y jóvenes podrán formarse en música en mejores condiciones.

A simple vista es sólo un edificio. Una construcción de 800 metros cuadrados en el barrio Bellavista de la que entra y sale mucha gente.Pero las explicaciones de quienes conforman la Orquesta Sinfónica Juvenil Notas de Paz muestran lo que realmente significa aquello de ladrillo y cemento a lo que todo el mundo llama “la nueva sede”.Es, para Santiago Zea, clarinetista de 17 años, ya no tener que ensayar en una casa donde la orquesta tenía que dividirse en dos cuartos y el director dar las instrucciones a través de las ventanas.Es, según Ingrid Trujillo, violista de 16 años, despedirse de las marchas de los fines de semana con los instrumentos al hombro hasta llegar a una escuela vecina donde cupieran todos para un ensayo general.Es, de acuerdo con Karina Ortega, fagotista de 14 años, poder recibir una clase sin tener que hacer oídos sordos a todos los otros instrumentos de quienes practicaban a sólo centímetros de su silla.Visto así es fácil entender por qué hoy será un día de fiesta en el nuevo edificio gris del barrio Bellavista. A las 11:00 a.m. y de la mejor manera en la que saben hacerlo, con música, los niños y jóvenes de Notas de Paz le presentarán a la ciudad su nueva casa.Las clases en la cocina o en la terraza y el calor sofocante por estar unos casi encima de otros son ahora anécdotas que se cuentan acompañadas con risa. Ahora, los 140 músicos en formación que habitan en este barrio y que hacen parte del proyecto se sienten, como lo define Santiago Zea: “sobrados”. Cuentan con un salón de ensayos donde caben todos cómodamente, tienen biblioteca, cuarto de instrumentos, teatrino al aire libre, sala de cómputo para hacer las tareas, salones de ensayo hasta sala de entrenamiento auditivo.Se trata de un logro más que merecido. De ser en el 2007 un modesto grupo de niños y jóvenes que empezó a ocupar su tiempo libre en la música, se pasó cuatro años después a una sinfónica imponente y estremecedora. Un dato suelto puede dar cuenta de los milagros obrados a través de esta fundación: en el 2009 fueron invitados por la OEA a tocar en el Hall de las Américas, en Washington, Estados Unidos, en el cierre del Foro Interamericano de la Paz. Esto sin contar las múltiples presentaciones en los Teatro Municipal Enrique Buenaventura y Los Cristales, el Centro de Eventos Valle del Pacífico y la sala Beethoven, así como en empresas e instituciones educativas de la ciudad.¿Cómo pasaron de la casita alquilada a la sede propia? (que, a propósito, quedan una frente de la otra): juntando esfuerzos. Lili Scarpeta, presidenta de la Fundación, trata de no hacer la historia muy larga, pero cuenta con orgullo que el 30% de la obra, que duró un año, fue donado en especie por empresas del país. A esto hay que sumarle subastas, conciertos, obras de teatro, aportes de la Fundación Amigos de Notas de Paz y la obstinación de quienes hacen parte del proyecto. Así las cosas, lo que hoy se inaugura hoy es muchas cosas más que un edificio.

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