"Estamos casi aniquilados": el llamado de emergencia de restaurantes y bares de Cali

Enero 31, 2021 - 07:55 a. m. 2021-01-31 Por:
Alfredo García | Periodista de El País
restaurantes cali

El sector gastronómico de Cali ha participado activamente en los planes pilotos para aplicar protocolos de bioseguridad en sus establecimientos. Pero las últimas medidas han espantado la clientela, por lo que muchos estarían al borde del cierre definitivo.

Foto: Bernardo Peña - El País

Estamos casi aniquilados”. De esta manera Marco Cardona, gerente del Rancho de Jonás, define el impacto causado por la pandemia, las cuarentenas y los toques de queda extendidos en Cali y otras ciudades, a esa tradicional cadena de restaurantes donde ahora sobreviven unos cuantos operando al 12% de su capacidad.

Reconoce que el Programa de Apoyo al Empleo, Formal, Paef, (subsidios a las nóminas) ha permitido sortear algo la situación, pero no hay apoyos para el pago de los servicios públicos costosos, arriendos y otros gastos. Por eso, de los 450 puestos de trabajo que generaban sus locales, hoy emplea únicamente a 70 personas.

Marco, al igual que muchos dueños de restaurantes, cenaderos, estaderos, pizzerías y cafeterías, confían en alivios en impuestos nacionales y locales, préstamos bancarios blandos, servicios públicos (cobros por consumo y no por promedio) y la otorgación de subsidios, para no cerrar mientras persista la pandemia del Covid-19.

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“No resistimos más, y sobre todo por la prohibición indefinida de organizar eventos sociales y agasajos”, señala el empresario al recordar que de 10 restaurantes (en Cartagena, Bogotá, Cali), hoy apenas cuatro están abiertos al público.La crisis en El Rancho de Jonás, con sus 40 años a cuestas, es la misma de ese sector que en Cali ha registrado el cierre de 2556 locales, 2100 en el 2020, más 452 en lo corrido del 2021, según Brany Prado, director de la Asociación Colombiana de la Industria Gastronómica, Acodrés, capítulo Pacífico.

A la fecha se han perdido 7000 empleos, a pesar de que hubo una leve recuperación por los planes piloto en septiembre, octubre y noviembre, y algo en diciembre del 2020, al relajarse los controles al Covid-19. Sin embargo, las ventas globales del sector presentan una caída del 63,4%.

Ese panorama comercial empeoró desde inicios de enero, al aumentar nuevamente por la indisciplina ciudadana los contagios de coronavirus y la ocupación de Unidades de Cuidados Intensivos, UCI, lo que obligó a las autoridades a decretar toques de queda diarios y extendidos.

La situación de los restaurantes es igual de crítica en los 18.000 que operan en todo el Valle del Cauca. El sector gastronómico regional genera unos 180.000 empleos, los cuales están riesgo.

Los negocios más pequeños han sido los más afectados. Es el caso de la Casa de Paty, un restaurante de comida fusión ubicado en el Parque del Perro, en el barrio San Fernando. Su propietario, Camilo González, relata con tristeza “que nuestras ventas cayeron un 80% y tuvimos que despedir a cocineros, meseros y ayudantes”.

Hoy, el establecimiento tiene solo cuatro personas tras su reapertura luego de cinco meses de confinamiento el año pasado. “Con los toques de queda desde las 8:00 p.m. fue imposible trabajar”, indica Camilo en tono de preocupación.

Cabe recordar, que muchos establecimientos sobreviven amparados en su tradición y en los pocos ahorros de sus dueños para no desaparecer del ámbito comercial, pero no se sabe hasta cuándo, y más si la vacunación anti covid se demora y las restricciones nocturnas a la movilidad se continúan aplicando durante los fines de semana.

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Centenares de empleos han sido recortados por los establecimientos nocturnos debido a los últimos toques de queda implementados por la Alcaldía de Cali.

Foto: Bernardo Peña - El País

¿Y la reactivación?

Para enfrentar la crisis han sido varias las propuestas ventiladas, pero la reactivación aún no llega al sector servicios por el cual se caracteriza la capital del Valle frente a otras ciudades. Y una de esas iniciativas es la creación de un fondo especial por parte de la Alcaldía de Cali para ayudar a los negocios más afectados.

El interrogante es: ¿cuándo se distribuirán esos $30.000 millones de ese fondo para los sectores de la gastronomía, establecimientos nocturnos y las mipymes?. Se trata de un salvavidas para centenares de establecimientos, muchos de los cuales están al borde de cerrar definitivamente. De hecho, desde mediados del 2020 comenzó a observarse una escalada de locales desocupados donde antes funcionaban restaurantes, estaderos y sitios de comidas rápidas, entre otros.

Al respecto, Alejandro Vásquez, director de la Asociación de Establecimientos Nocturnos de Cali, Asonod, recalca que luego de un año de crisis “no hemos pasado aún de las buenas intenciones a las acciones, lo cual es fundamental para superar las quiebras en el sector”.

Anota que “este renglón de la economía local está conformado por pequeños negocios y hasta famiempresas, que no han recibido alivios en impuestos como el de Industria y Comercio y Predial, entre otros, lo cual llevó a muchos establecimientos a despedir a sus empleados”.

El agro ha sido afectado por el cierre de muchos restaurantes, ya que el 60% de las compras de papa, verduras, legumbres, frutas y otros se hacían a los campesinos de la región.

Hasta el momento, de acuerdo con esa agremiación, unos 600 negocios del ese sector (cantinas, discotecas, estancos y bares) han cerrado, afectando a 7200 empleos directos y 15.000 indirectos, estos últimos en su mayoría proveedores.

“Partimos de la buena fe del gobernante para cuidar la salud de todos, pero no se pensó en que la informalidad y las rumbas clandestinas aumentarían, y a las que los ilegales les han sacado provecho al retar las prohibiciones”, recalca el dirigente de Asonod.

Frente a tal coyuntura, recuerda, que “se planteó la creación de un fondo, pero todavía no se definido su cobertura crediticia, periodos de gracia y los montos a entregar por cada establecimiento”, generando así una mayor incertidumbre en el sector.

Decisiones urgentes

El concejal Fernando Tamayo tiene una visión similar sobre la crisis. Dice que con el cambio de Secretario de Desarrollo Económico, “esperaríamos que el proceso para acelerar la creación del fondo con sus $30.000 millones no se detenga porque es fundamental para apoyar la reactivación económica de miles de negocios”.

Anota que el fondeo de esos recursos se debe realizar a través del Banco de las Oportunidades, una herramienta que el Municipio debe utilizar porque es la más expedita para apropiar esos recursos y entregarlos, en especial a los sectores gastronómico y nocturno que han sido los más afectados por los confinamientos.

Esa decisión está ahora en manos de la nueva Secretaria de Desarrollo Económico, María Fernanda Santa, quien a través de su oficina de comunicaciones dijo que se pronunciará la semana próxima para presentar sus estrategias en materia de reactivación.

El también concejal Milton Castrillón dice que “es clave hacerle un llamado urgente al Gobierno de Cali para crear ese fondo, aunque entendemos que el Municipio tiene dificultades financieras y debilidades en el presupuesto en materia de rentas por la pandemia”.

Frente a la suerte de ese fondo, el director de Acodrés, Brany Prado, confía en que “ojalá los trámites burocráticos no terminen por frenarlo, aunque como están las cosas, veo que por allá en julio podría tener vía libre, si nos va bien”. Mientras tanto, advierte, “la quiebra de negocios seguirá aumentando y la oferta del sector gastronómico caleño quedaría restringida apenas al 10% de los establecimientos que sobrevivan” a la crisis generada por la pandemia.

Diferenciar apoyos

Mientras el concejal Milton Castrillón afirma que es fundamental en esta crisis apoyar a los informales, voces como la de la Asociación Colombiana de Pequeñas y Medianas Empresas, Acopi, recalcan que ese tipo de ayudas deben diferenciarse.

“No debemos hablar solo de la gastronomía y los bares y las cantinas de Cali, ya que aunque son muy importantes y ameritan todo mi apoyo, hay que ayudar al vendedor informal y a las mujeres cabeza de familia a través de proyectos productivos para que se reinventen”, dice Castrillón.
Al respecto, la directora de Acopi, seccional Valle, Yitci Becerra, responde que esos apoyos del fondo anunciado deben ser especialmente para las mipymes, que generan empleo formal y pagan impuestos, sin desconocer la situación de los informales.

“Lastimosamente la Secretaría de Desarrollo Económico no tiene recursos, y ahora la Alcaldía se ha enfocado en lo que se llama la economía popular, que es informal o de rebusque, y eso no tiene nada que ver con esa dependencia, ya que es un tema de corte social”, subraya la dirigente.

Agrega que el fondo de reactivación y los beneficios para los empresarios son de otro resorte: “Lo lamentable es que no hemos podido tener una conversación abierta con el Alcalde sobre
estos temas, pues él expone sus puntos de vista sin darnos la oportunidad de hablar”, puntualizó.

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