El enorme costo en calidad de vida que pagan los caleños por caos vial del Sur

Escuchar este artículo

El enorme costo en calidad de vida que pagan los caleños por caos vial del Sur

Septiembre 29, 2019 - 07:55 a.m. Por:
Andrea M. Otero / especial para El País
Caos vial en vía Cali - Jamundí

El caos vehicular que se presenta en la vía Cali - Jamundí, se ha convertido en motivo de retraso para pasajeros y conductores que por esta zona se movilizan.

Jorge Orozco / El País

Son las 8:00 p.m. de un martes y la familia de Samuel está angustiada porque no llega del colegio. “Me dormí en la ruta, estaba muy cansado, no me di cuenta cuando pasamos por la casa; me despertaron diciéndome: ¡Niño, usted está muy lejos del Metropolitano!”, recuerda el pequeño de ocho años, quien, desde que iniciaron las obras en la Vía Cali - Jamundí, madruga todos los días a las 4:50 a.m.

Marvin Petti, estudiante de ingeniería mecánica de la Universidad Autónoma, está convencido de que mientras se movilice en el MÍO ni siquiera madrugando llegará a tiempo a clases. “Matricular materias a las 7:00 a.m. es un suicidio. Las mamás dicen: ‘El que madruga, Dios le ayuda’, pero los trancones en la vía Cali - Jamundí no los destraba nadie. Pueden poner todos los guardas de tránsito, semáforos, lo que quieran, que uno, estando de buenas, se demora mínimo 45 minutos entre la estación Universidades del MÍO y la Autónoma”.

Samuel y Marvin tienen en común que deben desplazarse todos los días hasta la Comuna 22, ya sea para estudiar o trabajar, actividades que les exige al menos cuatro horas al día en un vehículo (dos de ida y dos de vuelta). En otras palabras, son dos días y medio al mes lidiando con los problemas de movilidad que se viven en el Sur de Cali. Aquí algunas de sus experiencias.

Caos vial en vía Cali - Jamundí

Heriberto, papá de Samuel, levanta diariamente a sus hijos con amor y paciencia. En la foto, Martín, de cuatro años.

Jorge Orozco / El País

Contrarreloj

Aún está oscuro, pero para la familia Loaiza Cerón ya amaneció. Son las 5:00 a.m. y Samuel cruza con el sueño aún encima la sala del apartamento rumbo al baño, mientras que su padre intenta despertar a su hermano menor Juan Martín, quien a sus cuatro años lo único que quiere es seguir durmiendo.

Cada 15 minutos suena la alarma, un aviso que alerta a los miembros de esta familia que no hay tiempo para retrasos. Por eso, mientras organizan las loncheras, visten a los niños y se alistan para el trabajo, los padres de Samuel dicen que su hijo ya tiene desórdenes en la alimentación, especialmente desde que sus horarios en el colegio fueron modificados como una alternativa para afrontar los problemas viales del Sur.

Lea también: Suspenden semáforos en vía Cali-Jamundí

“En ocasiones llega a la casa tan tarde que uno no sabe si le está dando el almuerzo o la comida”, cuenta Nírida, la abuela paterna de Samuel, encargada de recibirlo luego de la larga jornada escolar.

Caos vial en vía Cali - Jamundí

Samuel, a la izquierda, juega con su compañero de ruta para de esta manera hacer más llevadero el retorno a casa.

Bernardo Peña / El País

La ruta en la que viaja ‘Samu’, como lo llaman cariñosamente en su familia, moviliza a veintidós estudiantes del colegio Mayor Alférez Real. El recorrido que antes  tomaba una hora se demora actualmente hasta dos horas, debido a la congestión vial, sobre todo desde Jardín Plaza hasta el colegio. En resumen, Samuel pasa como mínimo cuatro horas diarias en la ruta escolar, dos horas de ida y, en el mejor de los casos, dos horas de vuelta.

Avanzar ‘a paso de tortuga’ permite repensar en un aviso ubicado al interior del vehículo: “Los niños deben esperar la ruta, no la ruta al niño” y de esta manera comprender por qué hay sillas vacías. “Hoy dos niños se quedaron porque no salieron a tiempo. Esperarlos o regresar por ellos es imposible porque no sabemos cómo van a estar los trancones y si vamos o no a llegar puntuales”, comenta Nicole Andrea, la acompañante del recorrido.

Vea también: Menos de la mitad de los vehículos robados en Cali son recuperados por las autoridades

A la fecha, dieciséis estudiantes del Colegio Mayor Alférez Real se han retirado aduciendo las dificultades para llegar hasta la institución y pueden ser más si no se encuentra una solución inmediata; esta es la preocupación del rector, Luis Carlos Tenorio.

Moverse en la Comuna 22 es un acto de paciencia. Apenas faltando diez minutos para las 10:00 a.m. Samuel espera el recreo para desayunar. Sabe que el almuerzo será después de las 5:00 p.m., cuando regrese a casa.

“Es imposible llegar temprano”

Dos horas y diez minutos se demora Marvin en llegar desde su casa en el barrio Alfonso López hasta la Universidad Autónoma. Para ello debe abordar tres buses del MÍO, sortear 32 semáforos y hacer parada en doce estaciones. Esto, para un trayecto de 17 kilómetros.

“Este recorrido lo podría hacer todos los días en un pirata desde mi casa hasta Jardín Plaza y me demoraría 30 minutos, de allí cogería un Transur hasta la Autónoma, pero el primero me cobra $3000 y el segundo $2500, eso serían $5500 todos los días, eso no lo aguanta el bolsillo. Por eso utilizo el MÍO, donde todo el trayecto me cuesta $2200”, dice.

Caos vial en vía Cali - Jamundí

Marvin madruga todos los días a esperar la ruta del MÍO que lo lleva hasta la universidad; aún así, no llega a tiempo.

Jorge Orozco / El País

El joven de 21 años explica que la carga del viaje se siente. Por eso es clave subirse de primero en el MÍO y encontrar silla para sentarse en cualquiera de los trayectos. “Así tengás aguante sentís el peso de estar parado, en especial al final de viaje. A veces, si veo alimentadores muy llenos, los dejo pasar para tomar el siguiente vacío y poder sentarme”.

El trayecto más complejo es el que lleva desde la estación Universidades hasta la UAO. El pasado jueves en la mañana Marvin se demoró 55 minutos para un tramo de 1.5 kilómetros.

“Así se madrugue es imposible llegar temprano a las primeras horas de clase. La universidad ha sido flexible con los horarios, podemos llegar tarde, tampoco se puede perder el semestre por faltas de asistencia. Es que ya se está volviendo común que con las obras la gente llegue 30 y hasta 40 minutos tarde”, asegura.

Recomendado: Caos vial del sur de Cali tiene agobiados a estudiantes y profesores

En horas de la tarde, dice, cuando vuelve a su casa la travesía es más ‘fregada’. “A veces el trancón por la vía Panamericana es tan bravo, que armamos grupos de compañeros que caminamos hasta la estación Universidades, yéndonos por la berma”, dice.

Según la Secretaría de Infraestructura de Cali, en diciembre culminarán las obras de la ampliación de la vía Cali - Jamundí, lo que aliviaría la movilidad del Sur. Sin embargo, algunos expertos sostienen que los tiempos de entrega se prolongarán unos meses más, por ahora a Samuel y Marvin solo les queda seguir afrontando cada día la hazaña de cruzar el Sur.

Caos vial en vía Cali - Jamundí

Acompañamos a 'Samu' en la larga travesía que debe afrontar a diario.

Periodista: Andrea Milena Otero - Cámara y Edición: Álvaro Pío Fernández

Una voz profesional

Para la psicóloga Gloria Hurtado, madrugar para evitar los trancones, implica varios factores. “Para empezar, cuando tenemos que madrugar se genera una presión en la que toda la familia entra en juego”.

Hurtado explica también que el estrés que produce el ritmo de las primeras horas de la mañana, es algo que puede acompañar a la persona durante todo el día. Además, esto lleva a que “las peleas antes de salir de casa aumenten, porque todas las actividades se hacen en una lucha contra el tiempo”.

Vea también: El 'drama' que viven los estudiantes de los colegios del sur de Cali por caos vial

Otro aspecto evidente, según la psicóloga, es la pérdida de interés por el estudio, especialmente en niños que tienen que esperar más de dos horas en un recorrido.

A lo anterior se suma que los problemas alimenticios se incrementan, porque “¿quién va a querer desayunar a las cinco de la mañana?”.
Como si fuera poco, “hay un retroceso en la autonomía de los niños, porque ante la premura de la falta de tiempo es necesario hacer casi todo por ellos”, concluye Gloria Hurtado.

¿Qué dicen las autoridades ante esta situación?

El pasado miércoles 25 de septiembre se llevó a cabo la tercera Mesa Técnica de Movilidad del Sur, del 2019; en esta oportunidad participaron, según la coordinadora de la Mesa Técnica, María de las Mercedes Romero, trece instituciones educativas que representan a cerca de 9600 estudiantes.

De acuerdo con Romero, en la Mesa Técnica “se entregó un diagnóstico sobre lo que está pasando actualmente con los recorridos que hacen las rutas escolares para llegar hasta los colegios del Sur”. Además, con esta información se logró identificar que “un gran porcentaje de personas están utilizando el vehículo particular, lo que llevó a acordar un trabajo sobre dos estrategias básicas”.

La primera, según la funcionaria, está enmarcada en “promocionar más el tema de que los niños se puedan subir al transporte especial, obviamente de acuerdo a las capacidades de cada institución”.

Por otro lado, está la promoción del carro compartido.

Le puede interesar: Cobro por parqueo en vías de El Peñón comenzará el 1 de octubre

Según Romero, esto fortalece la propuesta de habilitar un carril preferencial para el transporte escolar.

Además, “se está trabajando en levantar una línea de base mucho más real de la que tenemos ahora, diligenciando una encuesta dirigida a todos los colegios del Sur y con base en eso, empezar a definir cuáles son los compromisos de las instituciones y de los padres de familia para mejorar la movilidad en apoyo con la Alcaldía”, agregó.

Conecta con la verdad. Suscríbete a elpais.com.co
VER COMENTARIOS
CONTINÚA LEYENDO
Publicidad