Conozca las cuatro nuevas patentes de la Universidad del Valle

Conozca las cuatro nuevas patentes de la Universidad del Valle

Septiembre 04, 2018 - 06:24 p.m. Por:
L. C. Bermeo Gamboa / Periodista de El País 
Patentes Univalle 2018

Para Joao Luis Ealo, el generador de vórtices tiene muy buenas posibilidades de comercializarse en países desarrollados.

Foto: Giancarlo Manzano / El País

El Laboratorio de Vibraciones y Acústica se encuentra en un pequeño salón de la Facultad de Ingenierías, al interior del inmenso campus de la Universidad del Valle en Meléndez.

Desde allí, el profesor Joao Luis Ealo Cuello, un Ph.D. en Ingeniería Mecánica, coordina este centro de investigaciones creado por él y algunos estudiantes en 2011, cuando la Universidad les permitió abrir un espacio para “desarrollar nuevas tecnologías aplicando ondas acústicas y sónicas”.

Hoy, después de siete años, todo su grupo de investigación ha obtenido el primer gran logro, puesto que les han concedido una patente para uno de sus inventos.

La Universidad del Valle tiene 41 patentes concedidas a nivel nacional e internacional. Algunos países donde tiene registro son Estados Unidos y México.

Generador de vórtices acústicos

El ‘Dispositivo para generación de vórtices acústicos focalizados’ es la nueva tecnología desarrollada por el profesor Ealo Cuello y su equipo, la primera de su laboratorio en ser patentada para ser comercializada y utilizada industrialmente.

La función de este dispositivo consiste en “crear un campo acústico, lo que en palabras más comprensibles podría entenderse como un remolino de sonido, a través del cual se logra hacer girar objetos”, explica el profesor Ealo.

“Ese remolino o vórtice acústico puede atrapar incluso partículas en su nudo central y manipularlas, también puede dar rotación con ondas de sonido a objetos externos sin tocarlos”, agrega el investigador.
Superficialmente el dispositivo se asemeja a un pequeño parlante, pero su objetivo no es producir sonidos, ya que sus ondas son ultrasónicas, de una frecuencia superior a 20 KHz, lo que quiere decir que no son perceptibles al oído humano. Pero, lo que sí se puede hacer con estos sonidos es focalizarlos para manipular de manera muy precisa diferentes tipos de compuestos.

“El remolino funciona como una pinza acústica que logra controlar objetos a distancia. Con ella se pueden atrapar diferentes objetos físicos y químicos como una gota de agua y transportarla, o sostener sustancias para hacer mezclas con unos niveles de integridad suficientemente altos, de manera que las muestras no se contaminen”, asegura Ealo Cuello.
Por estas razones, este nuevo invento hecho en Univalle, tiene grandes posibilidades de convertirse en una tecnología para la aplicación exitosa en diferentes áreas.

En primer lugar, esta nueva tecnología puede usarse en la industria farmacéutica, dado que permite una manipulación química con mayor pureza y seguridad debido a que las personas no entrarían en contacto directo con las sustancias químicas.

Igualmente, esta innovación tiene aplicaciones en biomedicina, porque es posible atrapar objetos del organismo como cálculos renales y direccionarlos fuera del cuerpo, o usarse como pinza acústica para manipular fluidos u órganos con altos niveles de eterilidad. Otro uso potencial sería en la manipulación celular de laboratorios médicos, o en el micro ensamblaje de objetos en la industria tecnológica manipulando microchips.

Material geopolimérico

Desde el área de la Ingeniería en Materiales, la Universidad del Valle, también ha patentado un nuevo compuesto de naturaleza cerámica para su aplicación en la fabricación de ladrillos y morteros refractarios, así como en recubrimientos con alta resistencia mecánica y térmica.

La patente del ‘Material geopolimérico compuesto refractario y proceso de obtención del mismo vía activación alcalina a partir de residuos industriales y agroindustriales’, como su nombre lo indica, no registra solo el nuevo material, sino también su proceso de composición.

Ruby Mejía de Gutiérrez, Ph.D. en Ciencias Químicas y directora del grupo de investigación en materiales compuestos de Univalle, junto con Johanna Mercedes Mejía Arcila, Ph.D. en Ingeniería en Materiales, son las inventoras de este nuevo material.

Para Mejía Arcila, “esta invención hace uso de la tecnología de geopolimerización, una alternativa prometedora a través de la cual se transforman residuos o sub-productos industriales, o minerales naturales en un material de tipo cementicio o cerámico con propiedades mecánicas, físicas y térmicas similares a las de los materiales comerciales”, explica la investigadora.

El material geopolimérico funciona como un tipo de cemento que toma la forma que se le otorgue en moldes, o para recubrir superficies, por lo que se presta para labores de construcción.

En este sentido, para la investigadora, uno de los beneficios de “esta tecnología es que ayuda al medio ambiente, pues reduce en gran parte la emisión de CO2 comparado con los procesos que actualmente se conocen”, asegura Mejía Arcila.

Otra de las ventajas de esta patente es la reducción de gastos en materiales, ya que su producción se basa en el aprovechamiento y valorización de subproductos industriales.

Este nuevo material tiene un potencial de comercialización a nivel de sectores industriales como el cementero, siderúrgico, en la industria del vidrio y del ladrillo, en petroquímica y en el área de materiales aeroespaciales donde se requieren procesos de cocción, calcinación y fusión.

"Este compuesto aprovecha los residuos que actualmente no están siendo utilizados y promueve la economía circular y la producción de materiales sostenibles de baja huella de carbono y de producción nacional". 
Johanna Mercedes Mejía Arcila
Ph.D. en Ingeniería de Materiales

Pantentes Univalle 2018 - Material geopolimérico

Ladrillos hechos del material geopolimérico cuyo desarrolló tardó dos años y medio.

Foto: Especial para El País

Fotocatalisis en acuicultura

Para Fiderman Machuca Martínez, Ph.D. en Ingeniería Química, es “muy importante el desarrollo tecnológico en la Biología y la Ingeniería, ya que la unión de los conocimientos en estas disciplinas permitió proponer un sistema de tratamiento que puede ser aplicado a nivel industrial con beneficios económicos para el sector acuícola”.

Este sistema de tratamiento al que se refiere Machuca, también se acaba de patentar por la Universidad del Valle y se llama ‘Fotocatalisis en Acuicultura Marina’.

La patente sirve para el tratamiento de aguas en los sistemas de cultivos de peces, pero con costos menores y una tecnología más rentable.
Incluso, este proyecto ganó una convocatoria de Colciencias para crear empresa de base tecnológica (Spin off). Por tal razón otro de los investigadores que desarrolló el sistema, Juan Guillermo García Garay, biólogo e ingeniero químico, creó la empresa BHI S.A.S., que actualmente se construye en una estación para producción en Santa Marta.

"La idea principal con la fotocatalisis es aumentar el peso y la vida de los animales cultivados (desde peces hasta camarones), mediante el re uso de agua".
Fiderman Machuca Martínez
Ph.D. en Ingeniería Química

Recubrimiento multicapa

Otro invento del grupo de patentes que le fueron concedidas a Univalle es el ‘Recubrimiento multicapa compuesto de lubricantes sólidos para reemplazar a los particulados en lubricantes líquidos’.

Esta patente estuvo a cargo del profesor Juan Manuel González Carmona, director del grupo de investigación del Laboratorio de Recubrimientos Duros y Aplicaciones Industriales de la Facultad de Ingeniería.

Su función consiste en la creación de piezas lubricadas de alto rendimiento, como en motores eléctricos, turbinas eólicas, de gas, de hidroeléctricas, reactores nucleares o motores que trabajan en ambientes extremos. Son piezas que pueden trabajar en condiciones extremas, tales como alta o baja temperatura, alta radiación o vacío como las que se presentan en las pruebas aeroespaciales.

Una patente es...

La concesión de patentes para la Universidad del Valle se tramita desde la Oficina de Transferencias de Resultados de Investigación (OTRI), allí se adelantan los procesos de registro de los inventos y nuevas tecnologías desarrolladas desde las diferentes facultades y grupos de investigación, pero a su vez, cuando las patentes son concedidas, desde esta oficina se encargan de realizar estudios de mercadeo para ofrecer sus inventos a empresas que puedan aprovechar su potencial.
La Otri es dirigida por el químico suizo Julien Wist, quien respondió algunas inquietudes sobre proceso mediante el cual estos inventos pueden comercializarse.

-¿Qué es una patente?
Lo que se entiende normalmente por patente es una de las modalidades para proteger la propiedad intelectual. Se usa para poder monetizar una idea o desarrollo tecnológico, ya sea para el beneficio de la propia institución que la registre o para transferirla a otras que las requieran.

-¿Dónde se registran?
Existen diferentes oficinas por cada país, particularmente en Colombia se registran en la Superintendencia de Industria y Comercio.

-¿A nombre de quiénes se registra?
El derecho patrimonial de esas patentes es a nombre de la universidad, por eso la Otri es la que administra, gestiona y ayuda comercializar esas tecnologías que forman nuestro portafolio. En caso de que una empresa esté interesada en una de ellas se empieza un proceso de negociación sobre cuánto se retribuirá a la universidad por usar esa tecnología. Asimismo la universidad tiene un acuerdo de propiedad intelectual que define cómo el dinero que llega por regalías es distribuido entre la universidad y los grupos de investigación y los inventores de las patentes.

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