Carteles La Linterna, la tipografía que se resiste al olvido

Carteles La Linterna, la tipografía que se resiste al olvido

Septiembre 23, 2018 - 11:30 p.m. Por:
Jhon Montenegro, del semillero de periodismo USC- El País
Tipografía Linterna

Héctor Otálvaro, Jaime García y Olmedo Franco, consagrados tipógrafos, hoy son los 'guardianes' de esta tradición. El taller está ubicado en el tradicional barrio San Antonio.

Oswaldo Páez / El País

En tiempos en los que la vanguardia tecnológica es el deber ser de los negocios, empresas o iniciativas, grandes o pequeñas, para ser competitivas en el mercado, La Linterna Cali se resiste al paso itinerante del tiempo y al olvido: en imprentas de más de cien años de antigüedad, continúa produciendo piezas publicitarias que se ven en la capital del Valle y de las ciudades más importantes del país.

1870 y 1890 son los años de fabricación de las dos máquinas rudimentarias elaboradas en Francia y EE. UU, con las que Olmedo Franco, Jaime García y Héctor Otálvaro, los tres ‘guardianes de la tradición’, imprimen diariamente muchos de los carteles publicitarios que vemos por toda la ciudad.

Jaime García asegura que “trabajar con máquinas tan antiguas entre tanta tecnología es algo que nos llena de orgullo. Hasta hace un tiempo, veíamos nuestro oficio como algo rutinario, sin saber que, en parte, lo que estábamos haciendo era arte. Y eso es algo muy valioso”.

Mientras que una imprenta moderna puede llegar a imprimir cantidades que se deben cuantificar en miles, el tope de las utilizadas en La Linterna es de mil por hora. El trabajo es estricto, porque les toca estar al pie del cañón, como se dice popularmente.

Desde carteles publicitarios de conciertos y eventos teatrales, hasta propaganda política, son producidos en el taller. Olmedo manifiesta que pareciera que la gente se cansó de las máquinas modernas, porque a pesar de la forma artesanal con la que ellos hacen todo el proceso de impresión, siguen siendo muy apetecidos en el mercado. Prueba de esto, son las paredes de algunos sectores inundadas por los carteles que llevan su sello.

Los inicios de La Linterna se remontan hasta 1934 en el barrio Santa Rosa. Pero de acuerdo con la evidencia física existente, fue en la década del 40, cuando bajo la producción de una gaceta que llevaba el mismo nombre del taller, se terminó de consolidar el negocio tipográfico, hoy ubicado en el tradicional barrio San Antonio, a unas pocas cuadras de la Calle Quinta.

En algún momento sí pensaron dar el salto a la vanguardia tecnológica, pero ante el alto costo de los nuevos equipos decidieron quedarse como estaban. Es indudable que también esta decisión los hizo reflexionar muchas veces sobre si habían hecho o no lo correcto. Hoy no se arrepienten de nada y se sienten orgullosos de seguir engrosando más la historia de la tradición litográfica.

Tipografía

Jaime García trabaja en la imprenta que data del año 1890. Las dos máquinas rudimentarias que utilizan en el taller fueron fabricadas en Francia y EE.UU.

Jhon Montenegro

Sin embargo, esta decisión se terminó de consolidar con toda fuerza, después del auge y buen recibimiento que los ciudadanos, no solo caleños sino también extranjeros, le dieron a La Linterna en su entrada a las redes sociales, por las cuales la gente comenzó a conocer más de su arte y oficio.

Ya hoy, son como todos unos ‘rockstars’ de labor. Son invitados frecuentemente a eventos culturales o universitarios para que le cuenten a la comunidad sobre su experiencia. Los ‘guardianes’ han estado en espacios organizados por la Secretaría de Cultura de Cali, el Museo La Tertulia y el Instituto Departamental de Bellas Artes.

Precisamente en este último, se podrá visitar hasta el 4 de octubre, la exposición ‘No más pixeles’, la cual es un recorrido por la historia del taller y de las artes gráficas de la ciudad.

Además, cuenta Olmedo, que los visitantes o foráneos que pasan por el taller quedan encantados con su arte, argumentando que en sus países de origen este tipo de máquinas solo se ve en los museos.

Para los visitantes locales o extranjeros, visitar el taller de La Linterna es toda una experiencia no solo cultural, sino también educativa. Los tres guardianes, con gran interés y gusto, les hacen un recorrido a las personas y les explican cómo es el proceso con las imprentas y los pormenores de su oficio.

Lo cierto es que hacer publicidad o carteles en imprentas de más de un siglo de antigüedad es todo un reto. En La Linterna todo se hace artesanalmente, a diferencia de las litografías modernas, donde los trabajos son realizados, en gran parte, gracias a equipos tecnológicos y digitales.

Conocida como linotipo, es la técnica que los tres guardianes de la tradición litográfica continúan empleando. Acuciosamente, cada que alguien llega a su taller para realizar algún cartel, ellos, en un molde deben darle de forma física el aspecto que luego el papel, que casi siempre es periódico, va a llevar. Manualmente se realiza letra por letra, figura a figura, hasta que quede la imagen deseada.

“Este oficio es de untarse. De colocarse el delantal y armar el cartel en el molde como en un rompecabezas, mientras que ahora todo se hace en computador; se imprime, y ya está. Aquí hacemos físicamente las imágenes que uno ve prediseñadas en cualquier programa de diseño: desde letras y logos, hasta dibujos de animales y rostros. De todo”, enfatiza Héctor Otálvaro, tipógrafo de La Linterna desde 1989.

Han vivido momentos difíciles. El año pasado, el taller pasaba por un mal momento y pensaron que todo llegaría a su final. Pero gracias a distintas colaboraciones con artistas gráficos, se generó todo un ‘boom’ con los carteles de La Linterna, al empezar a elaborar líneas temáticas de afiches y comercializarlas.

Gracias a la iniciativa ‘Salvemos La Linterna’, empezaron a realizar diferentes exposiciones. Iniciaron con la línea temática del rock and roll, luego películas icónicas de los años 80, hasta que llegó la Feria de Cali y los rostros de la salsa se tomaron el papel y la tinta del taller. Este proceso ha sido todo un éxito, aseguran, pues hasta el pasado Mundial sacaron una línea con jugadores emblemáticos e históricos del balompié.

Estos carteles se pueden encontrar, todavía, en la tienda del taller donde se consiguen todos estos afiches. Allí también venden stickers, agendas, camisetas y el libro ‘Pop art’, dedicado a todas las impresiones tipográficas hechas con su técnica e imágenes realizadas en el taller.

A pesar del respiro que vivió gracias a estas exposiciones e iniciativas, hoy La Linterna no atraviesa por sus mejores días. La imposibilidad de tener un lugar propio para realizar sus oficios ha dificultado las cosas y la incertidumbre que genera la idea de tener que abandonar este predio y este barrio tan importante culturalmente, los tienen en vilo, teniendo en cuenta que el solo hecho de movilizar las imprentas a otro lugar ocasionaría un gasto fuera de su alcance. Por ello, están en la organización de una campaña dirigida a la comunidad, para que ayude a salvar este legendario taller.

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