Cali
Cali y Cauca: la región pendiente (opinión)
El Amso abre una puerta para entender que el desarrollo territorial ocurre en espacios funcionales donde se conectan economías y ecosistemas.
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8 de may de 2026, 08:02 p. m.
Actualizado el 8 de may de 2026, 08:02 p. m.
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Por Santiago Arroyo PhD, consultor y profesor de desarrollo regional y finanzas públicas.
Hay una frase del Grupo Niche que cualquier caleño reconoce de inmediato: “Entrando al sur, por Jamundí, Valle del Lilí dominando el plan… ¡Ay, mi Cali!”. Más que una línea musical, termina siendo una descripción bastante precisa de cómo se mueve hoy la vida económica y social de la ciudad.
Jamundí, Puerto Tejada, Villa Rica o Santander de Quilichao no son simplemente municipios vecinos, forman parte de un mismo espacio donde circulan trabajadores, empresas, estudiantes, servicios y flujos cotidianos de movilidad. Cali opera, desde hace tiempo, como una ciudad-región, aunque en la discusión pública todavía no siempre se asuma de esa manera.
Tras asistir durante varias semanas al Ciclo de Debates 2026 del Valle del Cauca, en los cuales distintos candidatos al Congreso presentaron sus propuestas, escuché ideas valiosas sobre seguridad, infraestructura o empleo, pero me quedo con la sensación de que seguimos hablando de Cali como si fuera una isla.
No es un secreto que una gran parte de la dinámica productiva que hoy sostiene a la ciudad se articula con el norte del Cauca. Basta observar lo que ocurre en municipios como Guachené o Caloto, donde se ha consolidado uno de los corredores industriales más activos del suroccidente colombiano, estrechamente conectado con el mercado laboral y empresarial de Cali.

En ese contexto, la reciente conformación del Área Metropolitana del Suroccidente, que por el momento vincula a Cali, Jamundí y Puerto Tejada, abre una puerta interesante, un paso inicial, que apunta en la dirección de entender que el desarrollo territorial no ocurre dentro de límites municipales, sino en espacios funcionales donde se conectan economías, ecosistemas, conmutaciones laborales y comunidades. Ahí es donde empieza el verdadero desafío.
Cali ha construido su economía alrededor de servicios, cultura, deporte y turismo, pero su proyección depende en gran medida de cómo se articule con su entorno inmediato. Mientras el norte del Cauca consolida un corredor industrial dinámico y el Pacífico medio concentra activos ambientales estratégicos, el sur del Valle se perfila como zona natural de expansión urbana y productiva que exige una mirada regional más clara.
Otro ejemplo aparece en la microregión del río Timba, donde convergen ecosistemas de gran diversidad, especies endémicas y paisajes que empiezan a atraer iniciativas de conservación y turismo de naturaleza. Allí se abre una oportunidad interesante para vincular protección ambiental con economías locales. Convertir ese potencial en proyectos sostenibles de alto impacto para el desarrollo territorial, requiere coordinación política, capacidad técnica y una lectura territorial más amplia.

Durante años Cali ha mantenido una distancia institucional frente al Cauca, como si fueran realidades separadas, cuando en la práctica buena parte de su actividad económica y social ocurre dentro de un mismo espacio regional. Más que crear nuevas estructuras o llenar el debate de tecnicismos, el desafío es reconocer que Cali se fortalece cuando su región también avanza.
Por eso resulta pertinente que los electos congresistas del Valle del Cauca, junto con autoridades locales y quienes pensamos el futuro de la ciudad, observemos con mayor atención el mapa ampliado del suroccidente. Orientar la especialización territorial de Cali como Distrito Especial pasa por impulsar proyectos que reduzcan brechas regionales y articulen funciones productivas entre territorios, aprendiendo de experiencias donde varias ciudades han coordinado funciones productivas y logísticas, como ocurre en el sur de Brasil, Monterrey en México o la Comunidad Valenciana en España.
Si algo demuestra la experiencia internacional es que las ciudades que logran consolidar su liderazgo regional son aquellas que entienden bien su geografía humana, económica y ambiental. Tal vez por eso la vieja canción del Grupo Niche sigue resonando con tanta fuerza. Cuando habla de entrar por Jamundí, la puerta natural de una región que todavía tiene mucho por construir de manera conjunta.
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