Brujería y ritos satánicos, las otras amenazas para los ríos y cerros de Cali

Brujería y ritos satánicos, las otras amenazas para los ríos y cerros de Cali

Octubre 28, 2018 - 07:55 a.m. Por:
Redacción de El País
Brujería y ritos satánicos, las otras amenazas para los ríos y cerros de Cali 01

Esta semana la Policía ambiental de Cali realizó cuatro comparendos a personas que realizaban prácticas esotéricas en el cerro La Bandera, debido a la disposición inadecuada de residuos sólidos.

Foto: Ricardo Ortegón - El País

Los ritos oscuros no son clandestinos en Cali. Se practican a cielo abierto en cerros, parques y en los siete ríos que surcan la ciudad. Además, tienden a aumentar cuando se avecina la noche de Halloween.

En ellos se hace uso de elementos como tabaco, aceites, prendas íntimas, cabellos, fotografías y hasta el sacrificio de animales.

El propósito de estos “trabajos” de ocultismo es variado y va desde predecir el futuro, atraer al ser amado, conocer situaciones de infidelidad y hasta dañar a otras personas.
Recorrido por los lugares de Cali donde estás prácticas son habituales.

El cerro de los tabaqueros

Es miércoles de octubre, los días previos para la noche de Halloween se cuentan con los dedos, el equipo periodístico de El País visita el cerro de las banderas, ubicado justo al lado de la Avenida Guadalupe con Carrera Primera Oeste. Ese es el punto de encuentro con dos guardabosques del Dagma, quienes lo conducen al ecoparque.

A solo 50 metros de una de las vías de acceso al cerro, un espacio se abre libre entre la vegetación. Se pueden ver en el suelo varias tejas con montones de tabacos, tablas de madera para sentarse, bolsas negras y mucha basura.

Vecinos del sector aseguran que este es el sitio de trabajo de por lo menos 20 personas, hombres y mujeres, que se dedican a la lectura del tabaco, método de adivinación que utiliza el humo y las cenizas como elementos para vislumbrar el pasado, presente y futuro.

El recorrido lo dirige Fernando Olivo, coordinador de ecoparques del Dagma, quien asegura que esta situación no es nueva, se viene dando desde hace 18 años.

“La mayoría de quienes se dedican a esta actividad son mujeres robustas y de más de 50 años, que se colocan turbantes y que vienen casi todos los días desde las 4:00 p.m. A ellas acuden personas de todas las edades y estratos sociales. También es frecuente ver carros de lujo parqueados al pie del cerro”, explica Olivo.

Mientra habla, un hombre de mediana edad aparece entre los árboles, dice que vive en el sector hace 20 años y le gusta velar por el cuidado del cerro.

“Yo quiero que esta vaina se termine porque las brujas y brujos no ayudan en nada. Me mato limpiando las basuras que dejan y, lo peor, es que muchos se enojan cuando les pido el favor de que no dejen las tejas con tabacos prendidos al pie de los árboles porque con cualquier chispa se forma un incendio, usted sabe que el monte seco es como la gasolina... se prende con nada”, refiere el hombre.

Y es que este no es un asunto menor, hasta la fecha, en el área urbana y rural de Cali se han presentado 555 incendios forestales, y según los guardabosques del Dagma, algunos de ellos podrían estar relacionados con rituales esotéricos en los que se utiliza fuego.

“Estamos investigando una conflagración que ocurrió hace dos meses en el cerro de La Bandera y que empezó muy cerca a una de las zonas donde operan los brujos. En esta emergencia, que duró tres horas, se vieron afectadas cuatro hectáreas de bosque”, comenta uno de los guardabosques del Dagma, mientras conduce al equipo de El País a otro lugar de la montaña donde ocurren esas prácticas oscuras.

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Cae la tarde en el cerro. El olor a humo se apodera de uno de los lugares de trabajo de los tabaqueros, quienes son sorprendidos por varios hombres de la Policía Ambiental. Todos, incluso sus clientes, salen corriendo despavoridos, tal como si hubieran visto al mismo Lucifer.

Hay cinco brujos, tres logran escaparse entre los matorrales y dos, aunque intentan huir, finalmente desisten y son abordados por los uniformados. Se trata de una mujer de contextura gruesa, de unos 60 años, y de un hombre que dice tener 44 años.

También hay un cliente que viste pantalón negro y camisa manga larga. “Como me van a ‘boletear’ así... si es la primera vez que vengo a este lugar y solo necesitaba saber si un negocio que estoy a punto de realizar, era conveniente”, dice indignado el hombre, quien parece tener unos 55 años.

Lo interrumpe Conrado Patiño, jefe del grupo de Protección Ambiental de la Policía Metropolitana de Cali. “Señores, estamos realizando un operativo para tratar de acabar con esta situación debido a que están generando mucha basura en el lugar. Por eso, a cada uno de ustedes les voy a realizar un comparendo ambiental por Código de Policía”, les dice el intendente.

La sanción solo se las impone a los tabaqueros, cuyo costo es de 4 salarios mínimos diarios vigentes ($786.000), pero se puede subsanar si realizan una capacitación pedagógica.

“Tienen 15 días hábiles para presentarse ante el inspector de Policía y con él pueden llegar a un acuerdo para que, en vez de pagar la multa, puedan hacer trabajos comunitarios como la limpieza de esta zona que han impactado”, precisa Patiño.

Los tabaqueros están nerviosos y lucen desconcertados. El hombre de 44 años, de tez morena y quien viste una camiseta verde, una pantaloneta gris y unas chanclas, dice que practica la lectura del tabaco, “pero que no hace sacrificio de animales porque esas son prácticas de los satánicos”.

Mientra tanto, la mujer, de piel blanca y quien lleva puesta una blusa amarilla, una licra floreada, unas chanclas y una pañoleta amarilla, asevera que lee el tabaco en el cerro de La Bandera desde hace 18 años y que “es la primera vez que la Policía nos ha venido a azarar para sacarnos de acá”. No entrega más detalles y se resigna a colocar su índice derecho en el documento de la multa.

Más arriba, un Policía grita: “compañeros, aquí hay otros dos escondidos”. Se trata de un hombre de 47 años y de una mujer de 35 años, a quienes también se les aplica la sanción del Código de Policía por disposición inadecuada de residuos sólidos.

El señor dice que venía para que le leyeran la suerte, y la mujer, para saber si su pareja le estaba “poniendo los cachos”.

Antes de marcharse, los Policías tratan de recoger alguna basuras del lugar: prendas, botellas de plástico, frascos de aceites “con poderes especiales”. También desentierran varios tarros que, en su interior, contienen fluidos viscosos de color café y amarillo, que emanan un olor fétido. Ante esa situación, es inevitable que se tapen la nariz y muestren una cara de desagrado.

“Son amarres y te permiten atraer o recuperar al ser amado. Esos hechizos son utilizados en la santería, el vudú y en la brujería”, dice el tabaquero.

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Pance, el río de los ritos satánicos

El río Pance es otro de los lugares en Cali donde se han encontrado evidencias de magia negra.

Según Fernando Olivo, coordinador de ecoparques del Dagma, “es frecuente hallar en la ribera del afluente pollos y gallinas sacrificadas, principalmente, desde el puente de La Vorágine hacia abajo”.

Según Brandon Aragón, investigador paranormal, las fuentes hídricas en el mundo esotérico “son lugares sagrados y de poder”.

“El agua siempre se ha asociado al refugio de los dioses y de los muertos, y por eso allí se arrojan cenizas y se hacen sacrificios. Por ejemplo, en la mitología indígena, Bachué es la diosa del agua, así como en la santería lo es Yemayá”, explica Aragón.

El investigador paranormal agrega que, para la fecha de Halloween, también se prevé que las sectas satánicas aumenten de manera considerable los rituales de magia negra cerca a los siete ríos de Cali.

“El 31 de octubre está caracterizado en el calendario litúrgico satánico como una fecha donde se hacen rituales de sacrificios y de adoración al dios Moloch, que en demonología, está considerado como el antítesis de Yavhé en la religión cristiana”, indica.

Aragón asegura que esa es la razón por la que las diferentes sectas satánicas realizan diferentes actividades para la conmemoración de esa fecha.

“Es muy probable que esos rituales se hagan en los ríos Pance, Aguacatal, Lili, Meléndez o en la laguna El Pondaje. Pero también en zonas de asentamientos subnormales como como Polvorines, Alto Nápoles o Alto Menga”, menciona.

Por su parte, Liliana Ossa, directora de la Fundación Paz Animal, aclara que, frente a los rumores que se tienen por la utilización de gatos negros para prácticas satánicas, no habrá ninguna restricción para seguirlos dando en adopción.

“Lo primero que hay que decir es que esas prácticas no son sacrificios sino asesinatos. Nosotros no tenemos ningún problema con seguirlos dando en adopción porque tenemos un protocolo para esto que, si las personas no lo pasan, pues sencillamente no se les dan los gaticos”, concluyó.

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Religiones, en alerta

Nilson Obonaga, miembro del equipo pastoral del Centro Cristiano de Amor y Fe, asegura que también ha podido evidenciar el aumento de rituales de ocultismo en cerros como Cristo Rey, Tres Cruces y la Virgen de Yanaconas.

“En estos lugares hemos hallado huesos, pentagramas dibujados en el suelo con piedras y pedazos de velas, muñecos amarrados o con alfileres, restos de objetos religiosos quebrados y brujas en plenos rituales con parejas”, asevera Obonoga.

Y Añade: “por eso cada año, en fechas específicas, subimos a esos sitios a orar para quebrantar estas prácticas que solo le traen maldición a la ciudad, y que se ven reflejadas en el incremento de males sociales como los atracos y los homicidios”, dice.

Secuestro de niños

Ante los rumores por el presunto incremento de secuestros de niños en la ciudad, Fabián Ospina, subcomandante de la Policía Metropolitana de Cali, asevera que se tienen previstos diferentes controles para el próximo 31 de octubre, fecha en la que se celebra el Halloween.

“Los empezamos ayer en varios puntos de la ciudad como centros comerciales, parques y espacios turísticos”, dice Ospina.

Y añade que estos operativos también se harán en cementerios, “debido a los rumores de que sectas satánicas van y sacar los restos humanos de estos lugares. No obstante, es importante aclarar que, hasta la fecha, no tenemos reportes oficiales de esos sucesos”, precisa el subcomandante de la Policía Metropolitana de Cali.

“Las recomendaciones es no dejar los niños solos y estar atentos para que los dulces los pidan en sitios reconocidos”, resaltó el policía.

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