Investigadores de universidades e institutos de Australia, Francia y Polonia identificaron, a partir de imágenes satelitales, cerca de 280 estructuras de piedra repartidas por el desierto de Atbai, en Sudán, al nororiente de África.
Pese a que los expertos reconocen que ya sabían de la existencia de 20 de dichas estructuras, aseguraron que no se habían estudiado sistemáticamente como una tradición en la región.
Con base en un trabajo publicado recientemente en la revista académica African Aachaeological Review, estos investigadores han presentado imágenes de satélite, acompañadas de un análisis del propósito detrás de estos monumentos, los cuales estarían asociados a una cultura “pastora única”.
Uno de los primeros aspectos que detallan los científicos es que las estructuras de estos cuerpos corresponden a monumentos funerarios circulares de piedra con diámetros que oscilan entre los 5 y los 82 metros, repartidos a lo largo de casi 1.000 kilómetros en el desierto de Atbai, ubicado entre el río Nilo y el mar Rojo.
Bautizadas como “enterramientos en recintos de Atbai” (AEB, por sus siglas en inglés), las estructuras fueron clasificadas según su tipo: la mayoría de ellas, explican los científicos, estaban completamente cerradas, mientras que otras tenían una sola entrada.
“Los diferentes tipos presentaban diversas disposiciones de los entierros en su interior; algunos consistían en círculos compuestos y otros estaban más organizados en torno a un elemento principal dentro del monumento, como una tumba humana rodeada de animales”, precisaron los investigadores.
Pese a que existen distintos tipos de estructura, había una característica en común: los monumentos estaban ubicados cerca de fuente de agua.
“El hecho de que muchos de los enterramientos se encuentren específicamente en lugares con una topografía que facilita el acceso al agua, en lugar de estar distribuidos de manera uniforme por todo el desierto, sugiere que los antiguos habitantes construyeron deliberadamente los AEB cerca de fuentes de agua propicias”, explicaron los expertos.
Es más, para los científicos este hecho da cuenta de una comunidad pastoral nómada. Esto se sustenta por el hecho de que estas estructuras cuenten con una antigüedad que las ubica entre el 4500 a. C. y el 2500 a. C.
En algunos de los monumentos que fueron excavados los arqueólogos encontraron restos humanos, de ganado y de ovejas. Esto, según los investigadores, daría cuenta de un “comportamiento centrado en el ganado”, una característica común en las sociedades del Sahára Oriental durante el Holoceno medio y tardío.
“Si bien las poblaciones pastorales que ocuparon, y aún ocupan, el noreste de África son tan diferentes entre sí como numerosas, comparten características comunes, de las cuales la importancia que se le da al ganado es la más notable”, concluyeron los científicos.