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Estas son las razones por las que la Nasa tardó más de 50 años en volver a la Luna
El programa Artemis marca una nueva etapa con objetivos más ambiciosos.
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9 de abr de 2026, 09:07 p. m.
Actualizado el 9 de abr de 2026, 09:50 p. m.
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Desde que la misión Apolo 17 abandonó la superficie lunar en diciembre de 1972, el satélite natural de la Tierra ha permanecido sin presencia humana. En ese contexto, el regreso de la humanidad a la Luna, impulsado por la NASA con el programa Artemis, ha reabierto dudas sobre por qué tuvieron que pasar más de 50 años desde la última misión tripulada.
Aunque para muchos resulta inexplicable que con la tecnología actual no se haya regresado antes, la respuesta no reside en la falta de capacidad científica, sino en una compleja red de factores políticos, financieros y estratégicos que han moldeado la exploración espacial durante el último medio siglo.

La razón principal del programa Apolo no fue exclusivamente científica, sino geopolítica. En el contexto de la Guerra Fría, llegar a la Luna era una demostración de superioridad tecnológica frente a la Unión Soviética.
Una vez alcanzado el objetivo, el interés del gobierno estadounidense por financiar misiones extremadamente costosas disminuyó drásticamente, dando paso a otros proyectos como el transbordador espacial y la Estación Espacial Internacional (EEI).
A esto se sumó la falta de un objetivo claro que justificara nuevas misiones tripuladas. Durante décadas, no existió una razón suficientemente fuerte , más allá del simbolismo, para regresar a la Luna.
Pérdida de conocimiento, cambios tecnológicos y un nuevo interés: Marte
Otro factor clave fue la pérdida progresiva del conocimiento técnico del programa Apolo. Con el paso del tiempo, muchos de los expertos, ingenieros y contratistas involucrados dejaron de trabajar en este tipo de misiones, lo que implicó que retomar el camino hacia la Luna fuera casi empezar desde cero.
Además, aunque la tecnología ha avanzado significativamente, esto no necesariamente ha simplificado los viajes espaciales. Por el contrario, las nuevas misiones son más ambiciosas, seguras y complejas, lo que exige mayores desarrollos y pruebas.
En ese sentido, el renovado interés por la Luna responde a nuevos objetivos estratégicos. Hoy, el satélite es visto como un punto clave para futuras misiones a Marte y como un lugar potencial para establecer bases permanentes.

También existe interés en sus recursos naturales, como el hielo en los polos lunares, que podría ser utilizado para producir agua y combustible en futuras expediciones espaciales.
Este cambio de enfoque ha sido determinante para que la NASA y otras agencias, junto con empresas privadas, impulsen nuevamente misiones tripuladas.
Con el programa Artemis, la NASA busca no solo regresar a la Luna, sino establecer una presencia sostenible en su superficie. A diferencia de las misiones Apolo, el objetivo ahora es a largo plazo.
Este nuevo capítulo marca un cambio de paradigma: ya no se trata de “llegar primero”, sino de quedarse y utilizar la Luna como plataforma para la exploración del espacio.

Comunicadora social y periodista, egresada de la Universidad Santiago de Cali, con diplomado en Derechos Humanos. Apasionada por contar y transmitir historias, con interés en cubrir temas políticos, sociales y judiciales.
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